Hacen lo contrario a lo que el sector pesquero necesita

Barcos pesqueros de artes menores. / RR SS
Barcos pesqueros de artes menores. / RR SS
Normas, Reglamentos, normativas y vigilancia, control: el Gran Hermano con todas sus posibilidades porque el marinero, el pescador, es considerado un incumplidor nato.
Hacen lo contrario a lo que el sector pesquero necesita

Geolocalizar: determinar mediante el uso de un radar, un teléfono móvil o un ordenador conectado a Internet, la ubicación geográfica real de un objeto. En el caso de la actividad marítimo-pesquera, tiene que ver con el sistema de posicionamiento del buque. Pero quien padece las consecuencias de esa geolocalización, en absoluto está de acuerdo en Galicia y Asturias porque se sienten constantemente vigilados ya que a la posición del barco que la administración pesquera quiere controlar a efectos del conocimiento exacto del lugar donde pesca, hay que sumar la instalación a bordo de una cámara de vídeo que, al igual que el famoso VAR en el fútbol, vigilará todo movimiento propio o ajeno producido a bordo del barco por todos y cada uno de los tripulantes (trabajadores de la pesca). 

Objetivo: sancionar

El objetivo de esta actividad es aplicar sanciones por irregularidades en la pesca, más que contribuir a la sostenibilidad de esta. Y todo, porque el pescador es considerado un delincuente. En buena medida lo determinan así las normas del Consejo de la UE cuando, al establecer un régimen comunitario de control, se refiere a "garantizar las normas de la política pesquera común", lo que implica vigilancia, control: "reforzar, armonizar y consolidar las normas de control, inspección y aplicación de las medidas de conservación y gestión de los recursos, las medidas estructurales y las medidas de la organización común del mercado". Quieren llegar, por un lado, a un sistema que permita "prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada" y, por otro, hablan sin ambages de "conseguir un control eficaz de localización de buques" cuya eslora total sea... a la vez que explicitan decidir sobre el uso de dispositivos de localización y los instrumentos de rastreo que permitan mejorar el cumplimiento de las normas. 

Normas, Reglamentos, normativas y vigilancia, control: el Gran Hermano con todas sus posibilidades porque -se temen los profesionales de la pesca marítima- el marinero, el pescador, es considerado un incumplidor nato. Y protestan: "Somos pescadores, no delincuentes". Y el presidente de la Federación Galega de Confrarías de Pescadores, el ribeirense José Antonio Pérez Sieira, lo deja bien claro: "Los políticos hacen todo lo contrario de lo que el sector pesquero necesita. Por esto quieren acabar con nosotros".

No se descarta la huelga

El sector pesquero gallego no descarta nada. Han pedido, en carta dirigida al presidente del Gobierno, que vele por los marineros. Que se interese verdaderamente por los problemas que afectan al sector pesquero. Y la próxima semana reunirá a la comisión ejecutiva de la Federación que preside para que cada cual exponga lo que considera en torno a lo logrado con la protesta colectiva del pasado viernes y si es necesario adoptar nuevas medidas.

No quieren la geolocalización ya que la consideran inútil: los casi 4.000 barcos de bajura del caladero gallego faenan muy próximos a la línea de costa, agrupados en concentraciones de hasta 600 barcos. Con ello se evidencia asimismo la inutilidad de la instalación de una cámara de vídeo en embarcaciones con eslora superior a los 4 metros, muchas de las cuales ni siquiera disponen de puente en el que poder realizar anotaciones.

Lo mismo acontece con el diario electrónico de pesca, cuando el libro de pesca, las notas de venta y los controles de las lonjas en las que se venden las capturas son testimonios más que claros de su actividad.

Hay barcos en los que, con el botiquín y el vídeo a bordo, apenas disponen de espacio para la tripulación. Barcos que ya son sometidos a la vigilancia y control de inspectores de la Xunta, de la Secretaría General de Pesca, de la Guardia Civil, de los vigilantes de las cofradías, de la policía portuaria... Y, a pesar de todo, a través de los más renombrados puertos y en contenedores procedentes del extranjero, entran en territorio de la UE toneladas y más toneladas de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada que no ha sido registrada en el manifiesto de carga de dichos contenedores y que compite imparablemente con las capturas de esos barcos a los que se exige vídeo instalado a bordo, comunicación previa a las descargas de las capturas efectuadas, diario electrónico, libro de pesca... 

Y una Unión Europea que ignora sin paliativos la realidad de un sector, el de bajura, que con unos 4.000 barcos en Galicia da empleo a un importante número de tripulantes, materia para la existencia de lonjas y mercados, oportunidad de trabajo a centenares de camiones, suministros para la población y un largo etcétera que la UE no tiene en cuenta cuando legisla y que ni Galicia ni España tienen poder suficiente para hacerles entender de qué se trata cuando se habla de flota de bajura o flota artesanal. @mundiario

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