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MUNDIARIO

El Gobierno sube el techo de gasto un 50% pero no dice hasta dónde elevará los impuestos

Con un techo de gasto de hasta 196.000 millones de euros y peores previsiones para este año con una caída del PIB del 11,2%, se acabó el tiempo de las musas. Hay que armar un proyecto de país con una dirección clara para hacer frente a un desequilibrio presupuestario del 11,3%.

El Gobierno sube el techo de gasto un 50% pero no dice hasta dónde elevará los impuestos
Nadia Calviño. / Euronews
Nadia Calviño. / Euronews

María Cadaval

Profesora de economía.

Las comparaciones son odiosas, pero a veces necesarias. En lo peor de la crisis económica derivada del shock financiero, en el año 2012, se pintó el cuadro macroeconómico más negro de la economía reciente que preveía una contracción del PIB del 1,7%. La actualización del nuevo marco plurianual español por parte del Gobierno estima que la caída del PIB será este año superior al 11%, tras lo que vendrá un 2021 de recuperación y crecimiento del 7,2%, a pesar de la crudeza de los rebrotes y la incertidumbre que todavía planea. El antídoto se apoya en los ansiados fondos europeos que se estiman en 140.000 millones de euros potenciales, de los que, en el mejor de los casos, solo el 20% llegaría el próximo año.

En esas proyecciones se contemplan también otras macromagnitudes que conviene poner de relieve para contextualizar la situación. La tasa de paro, dice el Gobierno, será del 17,1% este año, frente al 24,1% del citado 2012, con la diferencia de que entonces no se activó el mecanismo de los ERTE, que amortigua y en cierto modo maquilla los datos reales de desempleo. Si la primera fue una crisis financiera gorda, esta tiene, de momento, unas dimensiones astronómicas, que llevan al Ejecutivo a justificar un incremento del 50% en el techo de gasto hasta llegar a los 196.000 millones de euros, frente a la reducción del 5% en 2012, que lo situó en 118.565 millones. Este aumento disparará el déficit público hasta el 11,3%, cinco puntos y medio más que hace ocho años.

Dudas ante el futuro

Parece evidente, pues, que la respuesta actual es opuesta a la que se dio entonces, se ha cambiado la tijera por la manga ancha. Tras la lección aprendida por los socios europeos hay una conciencia colectiva consciente de que las nefastas consecuencias de la austeridad extrema de antaño deben dejar paso a la extensión de un colchón social que, de momento, evita los resultados más terribles de la crisis anterior, pero ¿qué pasará en el largo plazo?

Más allá de aquella constatación keynesiana indiscutible de que a largo plazo todos muertos, lo que está por venir requiere que el Gobierno acierte y no solo en la cantidad de recursos públicos que va a poner sobre la mesa, sino sobre todo, en el destino que les dé, porque de él dependerá la capacidad de seguir adelante o acabar en la ruina.

España tiene ante sí el gran reto y la oportunidad de acceder a una cantidad ingente de recursos que podría recibir durante los próximos cinco años,  cuyas inversiones se estima superen anualmente el 3% del PIB. Pero estos fondos no vienen solos, hay que ganárselos y aquí la preocupación –y un cierto pesimismo– invade a muchos analistas que parten del botón de muestra que supone la ejecución del último marco financiero plurianual, en el que la administración española fue capaz de certificar tan solo el 30% de los fondos que tenía a su alcance. Entonces, ¿qué hace pensar que ahora todo va a ser distinto?

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, y la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. / MundiarioLa ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, y la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. / Mundiario

Un reto colosal

El reto es colosal, planificar, anticiparse, establecer las líneas estratégicas para acceder a los fondos de la Next Generation y diseñar la estrategia del marco financiero plurianual 2021-2027 no es una opción, es una obligación a la que se enfrenta este Ejecutivo que no está en condiciones de perder ningún proyecto potencial.

Se acabó el tiempo de las musas, hay que pasar al teatro y armar un proyecto de país con una dirección clara. ¿Cómo sino podrá hacer frente a un desequilibrio presupuestario del 11,3%?

Un aumento de gasto del 50% requerirá además de una recuperación vía crecimiento de una subida de impuestos con capacidad real de recaudación, que no son más que el IVA, el IRPF y el Impuesto de Sociedades, además del Impuesto al trabajo, habitualmente conocido como Cotizaciones Sociales.

Se podrán hacer muchos juegos de palabras y construir frases que los políticos dirigen a sus votantes, pero técnicamente no hay un “impuesto a los ricos” que pueda equilibrar semejante desequilibrio financiero, no queda otra que pedir un mayor esfuerzo a aquellos que sigan teniendo una cierta capacidad adquisitiva y no dispongan de los mecanismos de elusión fiscal al alcance de unos pocos. Con todo, si ese esfuerzo se utiliza para transformar realmente el país, hacerlo más competitivo y engancharlo en el proceso de industrialización pendiente, habrá valido la pena, pero en caso contrario este país quedará sumido en la más absoluta ruina por mucho tiempo. De entrada, el Gobierno sube el techo de gasto un 50% pero no dice hasta dónde subirá los impuestos. @mundiario