El Gobierno reconoce al fin que el agujero en la recaudación fiscal está en Sociedades

Luis de Guindos. / www.centrodedebate.es
Luis de Guindos. / centrodedebate.es

Anuncia una subida del impuesto de Sociedades para atajar el déficit público y rebajar las sanciones de Bruselas. También se propone adelantar el cierre presupuestario de los ministerios a julio.

El Gobierno reconoce al fin que el agujero en la recaudación fiscal está en Sociedades

El Gobierno de Mariano Rajoy reconoce al fin que el agujero en la recaudación fiscal en España está en Sociedades. En ese sentido, anuncia una subida del impuesto de Sociedades para atajar el déficit público y rebajar las sanciones de Bruselas. También se propone adelantar el cierre presupuestario de los ministerios a julio.

Veamos sus grandes números. El Estado ingresó en 2015 por tributos 227.535 millones de euros, cifra que es casi igual a la de los ingresos tributarios de 2008: 227.589 millones. En esas cantidades se incluyen los impuestos del IRPF, Sociedades, IVA, Especiales y otros tributos. En 2015, por IRPF Hacienda ingresó algo más de 84.000 millones, cifra similar a la de 2007. Tampoco fue muy diferente el saldo del IVA: 83.760 millones en 2015 y 80.000 millones en 2008. Por impuestos especiales se ingresó lo mismo en 2015 (20.147 millones) que en 2007 (20.143 millones). En otros impuestos, más incluso en 2015 que en 2007. Sólo en Sociedades, el impuesto que pagan las empresas, se ingresó mucho menos: 28.575 millones en 2015 frente a 49.478 millones en 2007; es decir, más de 20.000 millones menos. Es, por tanto, en Sociedades donde está la única gran diferencia fiscal con respecto al año de más ingresos de la historia moderna de España, que fue 2007. Aun así esa diferencia de ingresos no podría justificar por si sola un déficit de más de 50.000 millones; a lo sumo de unos 20.000 millones, partiendo de que en los años de bonanza había equilibrio presupuestario e incluso superávit.

Si las diferencias no están tanto en los ingresos como a veces se quiere hacer creer, tienen que estar necesariamente en los gastos. Y esa es la realidad. Un botón de muestra: el Estado gasta ahora en el pago de los intereses de la deuda más que en retribuir a todos sus funcionarios, lo cual es un dato realmente asombroso en una economía desarrollada, del mismo modo que sucede con el número de parados, sin precedentes en los países avanzados.

Si España no estuviese tan endeudada y no siguiera elevando su deuda año tras año podría liberar recursos para la inversión o el gasto social, en vez de pagar miles de millones en intereses. Del mismo modo, si España redujese su tasa de ocupación no sólo liberaría recursos que ahora se van a la cobertura del desempleo, sino que aliviaría el déficit de las cuentas de la Seguridad Social, al aumentar las cotizaciones.

No menos importancia tendría una política de reducción del gasto improductivo, ligado a menudo a un entramado institucional excesivo, con demasiados niveles de la Administración, atomización de municipios, cientos de miles de cargos políticos -cuatro veces más que Alemania, que tiene casi el doble de habitantes-, etcétera. Por tanto, aunque parezca contradictorio, no se trata de que España tenga un tamaño del Estado excesivo, sino de que el que tiene es más reducido que el de los países ricos de Europa pero mucho más ineficiente. @J_L_Gomez

Una subida de impuestos para atajar el déficit público
El Gobierno se plantea una nueva subida de impuestos para atajar el déficit público. También calcula que se ahorrará 1.500 millones por menores intereses de la deuda y que obtendrá 1.000 millones adicionales por la mejora de la lucha contra el fraude. Para ello, adelanta el pago de las retenciones a cuenta del impuesto de Sociedades que efectúan las empresas. De esta forma el Gobierno recuperará los pagos fraccionados que las empresas pagaban hasta el año pasado, tal y como adelantó el diario El País hace un mes. Se trataba de medidas temporales adoptadas en 2012, en lo peor de la crisis, que se fueron prorrogando hasta 2015. Estas medidas obligan a las grandes empresas a adelantar una parte de la liquidación del impuesto de Sociedades calculado sobre el resultado contable y no sobre la base imponible sujeta al impuesto. Es decir, no tenía en cuenta los créditos fiscales ni otras deducciones sobre la base. Según el diario de Prisa, esta medida, junto con la rebaja de tipos del impuesto del 28% al 25%, está suponiendo una merma de la recaudación del impuesto que pagan las grandes empresas de unos 2.500 millones durante los cinco primeros meses del año.

 

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