En Galicia tenemos nuestro Detroit, es Ferrol y nadie hace nada por impedirlo

Ocean Park, el último de los petroleros de Astano, desguazado en 2012
Ocean Park, el último de los petroleros de Astano, desguazado en 2012.

Como en Detroit, el monocultivo industrial está en el origen del declive de Ferrol como ciudad. Una reconversión discriminatoria no hizo más que agravar la situación, ante la inacción de muchos.

En Galicia tenemos nuestro Detroit, es Ferrol y nadie hace nada por impedirlo

Hace unos meses que se desguazó en Gadani Beach, Pakistán, el último de los grandes petroleros construidos por Astano en la década de los 70 del pasado siglo, que pertenecía a la misma saga que colosos como el Arteaga, el Butrón o el Santa María. Por aquel entonces la empresa estaba en manos del grupo Barrié, verdadera punta de lanza de la industria en Galicia, que como Astano también se ha deteriorado hasta su desaparición.

Hablando de deterioros, días atrás nos enterábamos de la quiebra de la ciudad de Detroit, que llegó a ser la cuarta más poblada de los Estados Unidos en la década de los 50 del siglo pasado, pero que actualmente solo alcanza la décimo octava posición. Pasó de 1,8 millones de habitantes a los setecientos mil de la actualidad, una disminución del 60%. Su industria era, en la práctica, un monocultivo de la del automóvil y sus auxiliares. Allí se sitúan las sedes de los principales constructores americanos, General Motors, Ford y Chrysler, que también lo fueron a nivel mundial, pero, como la ciudad que les acoge, también están pasando por serias dificultades. En 2009 General Motors y Chrysler quebraron, si bien gracias a una legislación que facilita la continuidad del negocio, sobrevivieron. Por el camino han perdido el liderazgo mundial en favor de Toyota y Volkswagen.

Como Detroit, nos duele decir que la ciudad de Ferrol también acusa un rápido deterioro poblacional. De los 25.281 habitantes en 1900, a un máximo de 87.691 en 1981, para llegar a los 71.997 de principios de 2012, o lo que es lo mismo, una disminución del 18% y la tendencia es a peor. La comarca vinculó su desarrollo casi en exclusiva con un único sector industrial, el sector naval, descansando en dos grandes empresas, la citada Astano para la construcción naval civil y la Bazán parta la militar. Suponían decenas de miles de empleos directos e indirectos.

La reconversión

Llegados a la década de los 80, el primer gobierno de Felipe González decide llevar a cabo una reconversión en el sector naval que, atendiendo a criterios políticos, centra la reducción de capacidad en Ferrol, favoreciendo a las instalaciones de San Fernando (Cádiz) o Sestao. El caudal de votos socialista en Andalucía y la potencia de las fuerzas propias en el País Vasco, pesaron más que una Galicia domesticada y sin voz propia en el Congreso de los Diputados o vergonzantes diputados que acataron las órdenes de Madrid contra los intereses de quienes les habían votado. El ministro de industria de la época, Carlos Solchaga, fue el auténtico verdugo del sector y de la comarca.   

Parece que no conformes con el daño causado, todavía empeoraron la situación. A Astano se le prohíbe la construcción de buques civiles y, la guinda le hemos conocido en este mes de julio, por encima surge el problema de la devolución de las ayudas fiscales o “tax lease” impulsada por, ironías la de la vida, un exministro de trabajo también del primer gobierno de González. Para narcotizar el descontento, se inventaron los inútiles planes ZUR y ZID, modelo de ineficacia y derroche de recursos. En 2013 la actividad está paralizada y sin expectativas de reactivación, sino todo lo contrario. ¿Qué opinaría Pablo Iglesias del trato de sus herederos a su ciudad natal?.

Pero no son solo los socialistas los únicos que no han sabido, o querido,  reactivar la comarca. Los sucesivos gobiernos de Madrid, Xunta y Concello de Ferrol, de casi todos los colores, han mostrado una más que evidente ineficacia a la hora de la búsqueda de soluciones. Por encima, la única industria de relevancia ajena al sector naval, Megasa, está amenazada por la aplicación de unas tarifas eléctricas impropias de un país, Galicia, eminentemente productor de energía. Podría darse la paradoja de que nuestra electricidad sirviese para sostener a los competidores de Megasa y fuese inútil para mantenerla. Mientras Ferrol se parece cada vez más a Detroit.  Así nos va.

En Galicia tenemos nuestro Detroit, es Ferrol y nadie hace nada por impedirlo
Comentarios