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MUNDIARIO

Galicia se juega el ser o no ser de su condición de primera potencia pesquera de la UE

Los británicos están seguros de que, en cinco años, se recortará como mínimo el 25% de la pesca, especialmente para los barcos del Norte de España (pensando sobre todo en Galicia).
Galicia se juega el ser o no ser de su condición de primera potencia pesquera de la UE
La lonja de A Coruña. / puertocoruna.com
La lonja de A Coruña. / puertocoruna.com

Dos muy importantes retos tiene ante sí la flota gallega que faena en aguas hasta ahora comunitarias del Reino Unido y que el día 1 de enero de 2021 perderán esa condición (con los daños colaterales que afectarán a ambas partes, Reino Unido y Unión Europea) y la revisión que en 2022 practique la Comisión Europea a los TAC y cuotas de pesca, algo que realizará también los años siguientes, como es norma. Sea como fuere, una espada de Damocles que no deja muchas esperanzas a una flota, la gallega, que sabe que tiene un plazo de poco más de cinco años para encomendarse a todo lo habido y por haber porque, sin poder acceder a aguas británicas,  el panorama, más que feo es terrorífico. Para esto la flota gallega lleva peleando 34 años, reducción tras reducción. De pesca y de número de barcos.

A partir del 1 de enero y con el fin de evitar una desconexión desordenada, las partes estudiarán vías legales para que el nuevo acuerdo de asociación y comercial pueda ponerse en práctica con carácter provisional. Como ya es conocido, la UE y el Reino Unido que lidera Boris Johnson son signatarios de un acuerdo pesquero en el que los pescadores comunitarios pasarán por la infausta experiencia de ver reducidas sus capturas cada año durante un quinquenio. Para los pescadores gallegos, y en general los europeos, "un día negro". Las condiciones  de las futuras relaciones, por lo que se conoce, no son buenas. Galicia lo sabe. Londres deja de formar parte del bloque comunitario a partir de las 24 horas del día 31 de diciembre de 2020, y la información oficial de la que a día de hoy se dispone, no aporta claridad sobre el futuro del sector pesquero europeo, sus familias y sus comunidades, según ha expresado el secretario general de la Confederación Española de Pesca (CEPESCA), Javier Garat. Unos y otros coinciden en que la pesca es una actividad "imprescindible" si se tiene en cuenta que "la gestión de la pesca es un esfuerzo a largo plazo" que de no afrontarse de esta manera deja en el aire la sostenibilidad de los stocks de peces y retrae las inversiones en el sector.

Un futuro al que los pescadores comunitarios han de hacer frente desde la incertidumbre, por lo que el Gobierno español deberá informar cuanto antes del contenido exacto del acuerdo alcanzado. La Unión Europea, por su parte, tiene el deber de adoptar todas y cada una de las medidas necesarias que aseguren el sector pesquero.

Los británicos están seguros de que, en cinco años, se recortará como mínimo el 25% de la pesca, especialmente para los barcos del Norte de España (pensando sobre todo en Galicia). Al año siguiente revisarán el acuerdo y se aprobará un nuevo recorte que sumar a los ya aplicados. Galicia será la más afectada: la mayor parte del pescado y el marisco que capturan los barcos con base en puertos de la comunidad gallega procede de aguas de Escocia. Daños, pues, para el sector pesquero, pero también para el específicamente comercializador.

Consecuentemente, paro en la actividad y marineros a tierra, cierre de establecimientos de venta de pescados y mariscos y más autónomos a la calle. ¿Está España en disposición de hacer frente a esta situación que, hasta ahora, no es sino una hipótesis más o menos bien fundada?. 

Galicia se juega el ser o no ser de su condición de primera potencia pesquera de la Unión Europea. El Reino Unido, con su divorcio de la UE ha conseguido lo que con tanto ahínco pretendió, sin lograrlo, desde el momento del acceso de España, en 1986, a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) hasta nuestros días.

Se abre un período nefasto para la flota de Galicia y me da la impresión de que ni Galicia (que no puede), ni España, ni la Unión Europea están haciendo lo necesario para que los gallegos no colisionemos con un futuro que jamás nos deparó las alegrías que se esperaban, sino más bien todo lo contrario. Pronto comenzaremos a vivir las consecuencias. @mundiario