Galicia está a la cabeza de las tragedias marítimas en los últimos veinticinco años

La foto del Prestige de Xurxo Lobato que ya ha hecho historia.
La foto del Prestige de Xurxo Lobato que ya ha hecho historia.
En torno a 45.000 mercantes transitan anualmente frente a las aguas gallegas, de los que 13.000 buques transportan algún tipo de productos peligrosos; es decir, 36 naves diarias entrañan algún riesgo.
Galicia está a la cabeza de las tragedias marítimas en los últimos veinticinco años

Galicia está situada en uno de los centros de paso marítimo mundiales (Rodrigue, 2004). En torno a 45.000 mercantes transitan anualmente frente a las aguas gallegas, de los que 13.000 buques transportan algún tipo de productos peligrosos; es decir, 122 naves diarias cruzan frente a Galicia, de las que 36 entrañan algún riesgo.

El Prestige no es el primer caso de accidente marítimo. Galicia está a la cabeza de las tragedias marítimas en los últimos veinticinco años. Catástrofes como las de Polycommander, Erkowitz, Urquiola, Aegean Sea, Andros Patria, Casson, caracterizan su historia.

Accidentes marítimos en Galicia

Embarcación

Cantidad vertida

Año

Carga

Urquiola

101.000 Tns.

1976

Petróleo

Aegean Sea

80.000 Tns.

1992

Petróleo

Prestige

64.000 Tns.

2002

Fuel

Andros Patria

16.000 Tns.

1978

Petróleo

Polycommander

15.000 Tns.

1970

Petróleo

Erkowitz

286 (2000 bidones)

1970

Pesticidas

Casson

1.100 Tns,

1987

Productos químicos

La experiencia acumulada en los análisis precedentes nos ha permitido afrontar un estudio serio, académico y fuera de polémicas sobre el impacto del buque sobre las costas gallegas, el Prestige (González-Laxe,dir,2003). Entre las principales conclusiones resaltamos:

a)      Galicia recibió varias “oleadas” de vertido procedente del Prestige con distinta intensidad. Ello significa que la evaluación de los daños y de los efectos no puedo ser estimada de manera precisa, estricta e inapelable en los primeros tiempos (meses y años), sino que posee una incidencia temporal larga (por ejemplo, en el caso de Exxon Valdez los científicos americanos apuntan que se requieren entre 10-15 años; y en el caso del Erika alrededor de 10-12 años).

b)      El vertido del Prestige ha afectado a una extensión de costa muy amplia y heterogénea; y probablemente muchos de los efectos sobre los ecosistemas y las especies tendrán una larga duración. De ahí que nuestra preocupación radica en la necesidad de aplicar un plan integral y de monitorización que englobara desde los análisis sobre la bio-acumulación de toxinas hasta los estudios de alteraciones biológicas, como la reducción de la fecundidad, la aparición de malformaciones, los índices de parasitismo, etc., que pudieran afectar a muchas especies (salvajes y comerciales) de nuestro ecosistema marino.

c)      Igualmente, pensando en el futuro, uno de los problemas ecológicos más importantes es la dificultad que entraña la repoblación de las áreas afectadas ya que existe la posibilidad de que especies “oportunistas” colonicen de manera ventajosa las zonas donde antes de la “marea negra” se encontraban ciertas especies, como suele ocurrir en los casos del mejillón o del percebe.

d)     En referencia a la fauna asociada a sustratos blandos inter-mareales y sub-mareales, de gran importancia biológica, la contaminación derivada del Prestige tiene graves consecuencias sobre la fauna bentónica ligadas a los diferentes pisos –supra, -inter, y sub-mareales de las costas gallegas afectadas.

e)      La posición del Prestige sobre los fondos batiales profundos al suroeste del banco de Galicia y el vertido de su fuel y/o crudo podría poseer un impacto negativo relativamente importante y prolongado sobre las comunidades de organismos alterados por el hundimiento del barco. De ahí, la importancia del vaciado del buque.

Para realizar un análisis de los impactos del Prestige se distinguen aquellos que son evaluables porque se pueden cuantificar al objeto de estimar los beneficios perdidos tanto en el mercado como fuera del mismo; y aquellos otros cuyas mediciones sólo llegarán a cuantificarse al cabo de varios años, puesto que en ciertos casos se incluyen valoraciones de activos inmateriales (González-Laxe,director,2003; Loureiro & Vázquez, 2006). 

Los daños privados son aquellos que son objeto de inclusión en el marco de responsabilidades del FIDAC. Ello significa que los daños directos causados a los recursos naturales y ambientales por las “mareas negras” son excluidos de la evaluación y reparación por parte de las autoridades civiles (Jacobson, 2005; Liu & Wirtz, 2006), lo que supone una evidente trasgresión del concepto de desarrollo duradero y sostenible, que se intenta apuntalar en todos los textos y principios de la Unión Europea.

El análisis de los impactos y repercusiones sobre el conjunto de la sociedad afectada debe recoger tanto aquellas labores destinadas a los programas de limpieza y restauración hasta los efectos directos que potencialmente pudieran sufrir las actividades económicas de Galicia.

A modo de síntesis, los efectos negativos directos de carácter económico se centraron en las actividades del sector pesca, marisqueo, acuicultura, actividades conexas y sector turismo. Es preciso recalcar que estas actividades económicas son la base económica del aparato productivo local; son las actividades sobre las que se especializa el territorio afectado (el índice de especialización es notorio y relevante); son las ramas productivas y de servicios que poseen una ventaja comparativa respecto a otras áreas; son aquellas actividades que son más competitivas y están insertas en mercados internacionales; y, finalmente, constituyen el pilar y el vínculo de los “milieux territoriaux” de la Galicia Costera.

Asimismo, otra de las consecuencias directas del impacto de la catástrofe son los efectos sobre los desplazamientos de la población, puesto que aceleran los procesos de migraciones interiores en la medida que muchas de las zonas costeras afectadas poseen tasas de natalidad muy bajas e índice de envejecimiento muy elevados. Ello ha contribuido a un proceso de des-población de ciertas áreas y una aceleración de procesos de cambio de actividad.

Sobre las actividades relacionadas con el turismo las repercusiones se centraban en el “efecto disuasión” causado por los “potenciales inconvenientes” que pudieran acumularse en zona afectada ya a la posible pérdida de visitantes se pudiera yuxtaponer un retraimiento de las inversiones y modernizaciones en las instalaciones ya ubicadas en Galicia.

Estos impactos de carácter económico y evaluables son agregados a los costes estimados referidos a las labores de limpieza + reciclado; limpieza + eliminación de residuos; aplicación de agua caliente a presión sobre zonas afectadas; técnicas de bio-remediación y de fito-remediación; dando lugar a una primera estimación de los costes del proceso de limpieza y regeneración biológica de la costa.

Nuestro análisis lo hicimos estimando la superficie afectada y ponderando la proporción de los costes de dichas labores en Galicia y aquellas llevadas a cabo en Alaska en ocasión de la catástrofe del Exxon Valdés.

Datos básicos del impacto económico derivado del vertido del Prestige en Galicia

Primeras estimaciones

Concepto

Estimación

Km. de costa afectados (con prohibición para faenar)

1.000 Km.

Personas con faro forzoso total (sólo pesca y marisqueo)

30.000 personas

Personas afectadas directa o indirectamente y de forma total y parcial (sólo sector pesquero y sectores relacionados)

120.000 personas

Valor añadido bruto perdido (sector pesca-conserva e interrelaciones sectoriales)

1.000 millones euros/año

Costes de limpiezas y de otros aspectos técnicos (a mediados de enero de 2003)

950/1.000 millones de euros

Inversiones necesarias para la recuperación y el impulso económico de las zonas afectadas (Plan Galicia del Gobierno español)

12.459 millones de euros

Fuente: Elaboración propia con estimaciones procedentes de estadísticas oficiales y de comunicaciones del Gobierno español.

Más difícil de evaluar son los daños sobre los recursos no comercializables. Nos referimos tanto a los impactos en los usos activos (turísticos-recreativos) del patrimonio natural dañado como a los impactos sobre los usos pasivos (biodiversidad, legado patrimonial relacionado con humedales, arenales y diversas formaciones de gran interés ecológico, espacios únicos para aves y mamíferos marinos, por ejemplo).

La no-incorporación de dichas pérdidas en el marco institucional que contempla las indemnizaciones o las responsabilidades hace que la estimación del mismo tenga solamente un efecto académico pero de gran relevancia política. Por eso, en el caso de la evaluación de los daños del Exxon Valdés se incluyó este análisis de “pérdida de valores colectivos”, y fue la propia petrolera Exxon quien aceptó compensar dichos efectos mediante la financiación de estudios de evaluación y programas de restauración destinados a devolver los ecosistemas dañados a una situación los más parecida a la que se mostraba antes del accidente. Y en los supuestos de valoración de daños causado por el Erika los métodos utilizados se realizaron mediante la “evaluación contingente” pero que no son aceptadas por el FIDAC (Bonnieux & Rainelli, 1991; Thébaud, Bailly, Hay Pérez, 2004; Hay & Théboud, 2006).

Los riesgos bajo los análisis económicos

Los riesgos enfocados desde la perspectiva económica han de poder contar y poder enfocarse sobre tres aspectos de vital importancia: a) los aspectos normativos; b) los conflictos de valores; y c) los problemas sobre las tasas de actualización. En referencia al primero se debe conceptuar de manera muy nítida la aceptabilidad de la asegurabilidad. Esto es, hacer referencia tanto lo que es asignado y, por tanto, puede ser repercutido, y también las opciones posibles de la transferibilidad de un ente a otro, esto es el vínculo existente entre el asegurado y el asegurador. Dadas las posibilidades de monitorizar dichos análisis existen sociedades que están muy reguladas, en tanto que en otras, la aversión al riesgo conduce a no tener en cuenta ciertas posibles manifestaciones y/o probabilidades de riesgo. El segundo aspecto, el relativo a los conflictos de valores; supone la toma en consideración de un requerimiento básico, esto es, debemos de procurar la existencia de un consenso social sobre la forma de atribuir un valor monetario (precio) a ciertos parámetros o indicadores que intervienen en el riesgo, aun a sabiendas de la propia dificultad y estimación del mismo (por ejemplo, los cálculos sobre la vida humana). En algunos supuestos, como el mencionado supuesto, siempre existe una amplia divergencia entre las estimaciones de los técnicos y la opinión pública. Y finalmente, el problema sobre la actualización de la tasa de descuento, supone cerciorarse que, en muchas ocasiones, se ignoran las rentas de las generaciones futuras, por lo que se incrementan las dificultades de estimación de los valores futuros.

Si éstos son los aspectos normativos, los aspectos positivos en la prevención de riesgos hacen referencia a dos aspectos fundamentales. El primero, a la internalización de los efectos externos, en la medida que cada actor/agente debe cargar con las consecuencias de sus propias decisiones, y por lo tanto, las responsabilidades individuales obligan a determinar las reglas de la responsabilidad. Sin embargo, resulta precisa una consideración adicional, ciertos riesgos son irreversibles con lo que los riesgos derivados de una mayor presión competitiva pueden desembocar en procesos más agudos sin garantías de prevención. El segundo aspecto positivo es el que hace referencia a la organización de los expertos, es decir, sus estatus, sus propios intereses, y sus comportamientos. Sus análisis son diversos y objetivos, aunque dado el alto nivel de atomización de orden geográfico pueden coadyuvar a generar unas normas de funcionamiento muy disímiles, lo que exige formalizar estándares a la hora de presentar resultados preliminares y finales; y proceder a la evaluación de los riesgos.

En consecuencia, la gestión de los riegos procura, en primer término, evitar las ambigüedades, reducir las hipótesis pesimistas y las hipótesis heterogéneas; y en segundo lugar, modelizar los conocimientos en función de la distribución de probabilidades de la eliminación de la incertidumbre y el no hablar en abstracto.

Por eso, la revisión de los conocimientos se puede llevar a cabo de tres maneras: a) la “mise au clair” (revising), por medio de afirmaciones rotundas; b) la “mise au jour” (updating) mediante informaciones nuevas y actualizadas; y c) la ”mise au point” (focusing) a través de la información adquirida.

El responsable público al aplicar el método de coste-beneficio ha de tener en consideración el principio de precaución, esto es conocer e interpretar la traducción matemática de la aversión de la colectividad hacia el riesgo, ya que sus objetivos se centran en minimizar las consecuencias y las pérdidas (Jeanrenaud,2006).Ante estas circunstancias, los decisores públicos juegan con una combinación de dos factores: a) la aceptación de que el principio de precaución no puede significar que seamos y adoptemos decisiones de corte imprudente; y b) los grupos de presión van a utilizar otras informaciones, la mayor parte de las mismas vinculadas al servicio de sus propios intereses. De ahí, que las estrategias vayan a encaminadas a distinguir entre preferencias y referencias, subrayando en esos supuestos la jerarquización de los riesgos, la limitación de los campos de incertidumbre y la coordinación de los procesos de creación de una opinión, los modos de presentarla y la revisión de las mismas.

Conclusiones: el nuevo rol del decisor

Analizar las situaciones de riesgo supone reducir las incertidumbres y establecer un procedimiento para proceder a responder de manera mas eficaz en las operaciones de preparación de la decisión y adopción de una correcta gestión de riesgos (Gollier, 2001). Por ello, el decisor, desde su propia perspectiva, aborda una combinación de tres reflexiones: a) el riesgo es más o menos plausible; b) el riesgo es más ó menos reducible; y c) el riesgo es más ó menos observable. La conjunción de estos elementos ayuda a marcar las líneas de actuación y de conducta más eficaces.

Sin embargo, la proliferación de situaciones de mayores riesgos empuja a la sociedad a cuestionarse los grados de confianza en los decisores. Dicha falta de confianza se debe en la mayor parte de los casos a la carencia de información y al reducido nivel que se difunde. En ese sentido, viene siendo habitual ante concretas manifestaciones de riesgo amplias controversias, abundantes disparidades de criterios y de análisis; y numerosas divergencias y pareceres que, sin duda alguna, alimentan una creciente dificultad de depositar confianza en los técnicos y científicos.

Ahora bien, la marginación de éstos últimos en la preparación de la toma de decisiones supone un elevado constreñimiento en la aplicación de los métodos consistentes en buscar la mejor solución y seguimiento de recomendaciones.

En la medida que el riesgo cero no existe y el hecho de disponer de procedimientos que sean dignos de confianza, inteligibles y que no estén limitados en sus análisis, obliga a identificar organismos con responsabilidad para elaborar propuestas y para ejecutarlas. Dicho de otra forma, se requieren oficinas o centros que respondan a la prevención, análisis y evaluación de los riesgos.

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