El G-20 encara el reto de encontrarle una cura a la crisis económica global

G-20 durante su última reunión en Turquía, el año pasado.
G-20 durante su última reunión en Turquía, el año pasado.

Los líderes de las principales potencias económicas se reúnen este fin de semana en China alertados por los últimos vaticinios del Fondo Monetario Internacional y la viral crisis económica mundial.

El G-20 encara el reto de encontrarle una cura a la crisis económica global

El menguante crecimiento global y el aterrador corto plazo de la economía global son los principales a tratar durante el G-20, que se celebra este mismo fin de semana en Hangzhou, China. Los 20 miembros del conglomerado tienen incisos similares en su agenda, pero no han logrado llegar a un acuerdo sobre el sistema a seguir para subsanar los problemas mencionados. Esta reunión medirá la capacidad y el deseo que tengan para abordar tan delicados asuntos.

La economía del planeta no halla la forma para alcanzar los niveles del período denominado precrisis. De acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI) la expectativa de mejora de este y el próximo año se rebajaron en un 3.1% y un 3.4% respectivamente, y anticipó que tampoco habrán buenas noticias en la próxima revisión, prevista para octubre. El comercio internacional sube en apenas un 3% al año desde 2012, la mitad de la tasa que se daba hasta antes de la quiebra de Lehman Brothers. 

En un tiempo en que están de moda tratados de libre comercio como el de la Alianza Transpacífica o el TTIP (Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, en español), el G-20 no olvidará su principio de globalización y no impulsará medidas proteccionistas de ningún tipo. Aunque lo cierto es que las promesas no se ven realizables. De acuerdo a la Organización Mundial del Comercio (OMC) desde que el colectivo se reuniera por última vez en Turquía, se han promovido 145 medidas de restricción comercial, la más alta desde que se presentara el informe por primera vez en 2009.

Sin embargo las contradicciones no son nada nuevo en el G-20, percibido como el foro más importante en la materia de economía a nivel mundial. En la reunión de Brisbane en 2014 se comprometieron las potencias a añadir un 2% al crecimiento global para el 2018. A estas alturas apenas se ha llegado a la mitad. El FMI los bajó a la realidad y les aclaró que esa meta estaba fuera de todo alcance racional. Encima, los países no logran aterrizar un método universal para solucionar los problemas, y las políticas fiscales de cada uno se contradicen al contrastarse en foros como este.

"Los integrantes del G20 tienen que coordinarse más, pero la situación económica y política de cada miembro es diferente y eso provoca conflictos a corto plazo. Cada país decide cómo y cuándo aplicar ciertos acuerdos. Cuando hay un problema que no es urgente para ciertos miembros, estos no son tan activos a cooperar", comparte Huang Wei, director del Instituto de Economía y Política Mundial de la Academia China de Ciencias Sociales.

De hecho, China no escapa al debate de los tratados de libre comercio, tomando en cuenta que su hazaña económica se debe en gran parte gracias a su competitividad exterior. La economía de este gigante asiático siempre ha sido cuestionada por inundar los mercados con productos muy baratos e ignorar de esa forma el problema del exceso de capacidad. 

Como sede del foro, China espera que Pekín reciba un papel predilecto en el caso de que se alcance un pacto para la gobernabilidad económica mundial. Pero Huang no es optimista respecto a esas ilusiones. "Primero, las propuestas del anfitrión tienen que responder al interés común de todos los países y, segundo, deben tener suficiente influencia como para que los miembros dejen de lado sus diferencias y avancen en el pacto", advierte. "El entorno idílico de este año debería ser propicio para la cooperación. Sin embargo, esperamos un resultado tibio, bueno sobre el papel pero que no se traducirá en políticas viables", avisan por su cuenta los economistas de BBVA.

Las predicciones son que en Hanghzou se ratifique el compromiso de los ministros de Finanzas de los países participantes de utilizar todos los recursos que se tengan a la mano para solucionar la crisis. No obstante, esto contrastaría con la poca voluntad que hasta ahora han demostrado las autoridades, la cual se prevé que sea achacada a éstos también durante el foro. @hmorales_gt

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