El futuro de Novagalicia Banco tendrá un gran impacto en las pymes gallegas

Galicia supera la media estatal de pymes sobre el total de empresas (Fuente INE – 2011)
Galicia supera la media estatal de pymes sobre el total de empresas (Fuente INE – 2011)

Dentro de las escasas alternativas de futuro de NCG Banco, la más favorable para el tejido empresarial gallego es mantener su independencia y el centro de decisión en Galicia.

El futuro de Novagalicia Banco tendrá un gran impacto en las pymes gallegas

Dentro de las escasas alternativas de futuro de NCG Banco, la más favorable para el tejido empresarial gallego es mantener su independencia y el centro de decisión en Galicia, siempre que, además, se reactive el crédito con la colaboración e implicación de gobiernos e instituciones.

 Una de las principales derivadas de la posible integración de NCG Banco en uno de los bancos sistémicos: La Caixa, Santander o BBVA, así definidos según los designios del nefasto exgobernador Fernández Ordoñez, afecta de modo relevante al tejido de empresas de Galicia. Su cuota de mercado del 40% la convierte en imprescindible, sistémica para Galicia deberíamos decir. Para contextualizar el problema debemos saber que, según datos del Instituto Galego de Estadística a 2011, los gallegos tenemos 69.971 empresas con menos de diez empleados, el 89% del total. Por el contrario, tan solo 412 empresas, el 0,5%, emplean a más de cien asalariados, el 0,5%. Lo habitual en las empresas de reducida dimensión es operar con un número máximo de hasta cuatro entidades, a diferencia de las grandes empresas, cuyo pool bancario fácilmente superar los veinte bancos.

El proceso de concentración de entidades perjudica las pymes

No tenemos más que recordar que a finales de la década de los 90 hasta diez entidades tenían su sede central en Galicia: cinco bancos, cuatro cajas de ahorros y una caja rural. Hoy solo perviven las dos más modestas, Banco Etcheverría y Caixa Rural Galega y la incertidumbre de lo que pasará con NCG Banco. Por el camino han desaparecido los bancos Galicia y Pastor, ahora integrados en el Popular, el Gallego que pasará a integrarse en el Sabadell en noviembre, el Simeón que ahora es Banco Caixa Xeral, y las cuatro cajas de ahorros que se han reducido al actual NCG.

Se estima que cada proceso de fusión conlleva una reducción de los límites crediticios de hasta un 40%, lo que unido a las dificultades de acceso al crédito demuestra la difícil situación por la que pasan nuestras empresas y que se corrobora con los cientos de procedimientos concursales que las abocan a la liquidación. En consecuencia tal limitación de la competencia ha provocado que pymes que operaban con varias entidades, se hayan quedado con solo una o dos y alguna de las que perviven, casos del Etcheverría y Caixa Rural Galega, no disponen ni de tamaño ni de red suficientes para atender sus necesidades.  Esta es una de las claves que nos obligan a exigir el mantenimiento de NCG Banco como entidad independiente y con centro de decisión en Galicia.

La red de distribución

El mercado gallego de pymes está casi tan fragmentado como sus núcleos de población. Para atenderlo llegamos a disponer de un máximo de 2.515 oficinas bancarias en 1999, que en 2011 ya se habían reducido a 2.136. En 2008 las dos cajas que conforman NCG tenían en Galicia 875 oficinas, en 2011 ya las habían reducido a 641 y a 30 de junio pasado se limitaban a solo 604. La posible compra de NCG por una de las sistémicas implicaría el cierre de otras 150 / 200 oficinas, y desatender a las pymes de muchos pequeños concellos gallegos del interior, sobre todo en el rural de Ourense y Lugo, como ya se comprobó con el cierre masivo que el Pastor llevó a cabo en 2003 en esos mercados. Otra de las claves para exigir la independencia de NCG, mantener la actual red de oficinas para no perjudicar todavía más nuestra estructura de país.

El problema del crédito

En nuestro anterior artículo en MUNDIARIO tratábamos el problema agravado de la restricción del crédito comercial a las empresas, que había disminuido en un 63% frente a la caída del 15% del crédito total. La banca ha cerrado el grifo porqué necesitaba disminuir sus necesidades de capital y reducir provisiones. El supervisor, Banco de España, no ha tomado medidas para evitarlo, como habría sido calificar el crédito comercial como riesgo bajo o medio-bajo, a poco que las líneas estuviesen amparadas con seguros de caución. Los gobiernos, gallego o del estado, tampoco han tomado decisiones, pues el IGAPE desde el 2011 no ofrece solución alguna y el ICO ni está ni se le espera. Tampoco tenemos banca pública, como en otras épocas, como cobertura del déficit de oferta privada de crédito. Si NCG pierde su independencia a favor de alguna de las sistémicas, este problema se agravará en progresión geométrica.

El futuro por el que nos deberíamos movilizar
Parece evidente la necesidad de mantener la independencia de NCG Banco, manteniendo su central en Galicia para que nuestras empresas sigan cerca del centro de decisiones. Pero esta es una condición necesaria, pero insuficiente. Debería complementarse con la exigencia de la reactivación del crédito comercial. Para facilitarlo el Banco de España debe reclasificar estos créditos a riesgo bajo, exigiendo, a cambio, la cobertura de pólizas de seguros de crédito. Los gobiernos deben ayudar a las pymes convirtiendo en herramientas útiles los inútiles IGAPE e ICO. Además, NCG debe considerarse como sistémica para Galicia, si le han limitado su actividad al territorio de origen, pues con una cuota del 40% no puede ser más que sistémica, o acaso lo es el Santander con cuota menor del 10%?.  En definitiva, mantengamos la competencia que efectivamente existía e impidamos la consolidación del oligopolio bancario.

 

El futuro de Novagalicia Banco tendrá un gran impacto en las pymes gallegas
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