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El FMI pide a los acreedores que acepten una quita de la deuda argentina

La nación austral ya tiene en su poder 44.000 millones de dólares de los 57.000 millones que el organismo multilateral le desembolsará como parte del préstamo que el expresidente Mauricio Macri solicitó y no pudo empezar a saldar.
El FMI pide a los acreedores que acepten una quita de la deuda argentina
El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán (centro), en su reunión de este jueves con los negociadores del FMI.
El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán (centro), en su reunión de este jueves con los negociadores del FMI.

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Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

El autor, RICARDO SERRANO, colaborador de MUNDIARIO, es un periodista especializado en política y economía con experiencia en diversos periódicos de Venezuela y un portal web de Argentina.

El gran obstáculo que enfrenta la Argentina es la enorme carga que representa su abultada deuda externa en una economía que está estancada y no ha salido de la recesión, y que además, registra la segunda inflación más alta del mundo (32%) después de la hiperinflación de Venezuela. Pero a pesar de la incertidumbre que generó en los mercados la llegada al poder de Alberto Fernández y el retorno de peronismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha logrado este jueves llegar a buen término en su negociación con los acreedores por el caso Argentina.

Argentina ha obtenido un contundente respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su estrategia negociadora con los acreedores externos. El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, ha hecho lobby ante el FMI para lograr que el organismo persuadiera a los tenedores de bonos externos (los acreedores) de aceptar una quita "apreciable" del total de la deuda argentina acumulada en capital e intereses.

En el cierre de una visita de una semana en Buenos Aires, la misión técnica del organismo emitió finalmente un comunicado en el que pide a los tenedores privados de bonos argentinos que acepten esa "quita apreciable" de la deuda, a la que consideró "no sostenible" y por lo tanto impagable, tal como sostiene el gobierno de Alberto Fernández. Esa declaración implica que el FMI ha reconocido que Argentina no puede saldar una deuda que durante años se acumuló a un nivel tan acelerado y descontrolado por parte de los gobiernos peronistas.

El organismo financiero multilateral también pone sobre la mesa de forma implícita que el préstamo de 50.000 millones de dólares que le solicitó el anterior gobierno de Mauricio Macri, es impagable para un país que desde 2018 registró una caída de 2,5% en su PIB. Los acreedores pueden esperar ahora una negociación más dura de lo que tenían en su hoja de ruta.

En su comunicado, el FMI pide ahora “una operación de deuda definitiva”: una reestructuración completa que permita equilibrar las cuentas públicas del país sudamericano y volver sustentable cualquier plan de pagos que acuerde. De esa forma, Argentina busca captar financiamiento y confianza a futuro con el objetivo de reposicionar al país en el mercado global de capitales.

"Celebro que el FMI reconozca la posición argentina respecto de los procesos de endeudamiento. Si todas las partes demuestran voluntad de acordar, podremos volver a crecer, honraremos nuestros compromisos y volveremos a tener una Argentina de pie", escribió el presidente Alberto Fernández en su cuenta de Twitter.

Fernández debe renegociar con los bonistas unos 100.000 millones de dólares. El FMI no hizo mención a su propio préstamo de 57.000 millones de dólares que tiene vigente con Argentina desde el rescate de 2018, de los cuales ya han sido entregados 44.000 millones. Los intereses comienzan a acumularse en cadena a medida que el FMI suministra el total de liquidez en el Banco Central de Argentina.

Los pagos se suspendieron a finales del año pasado, cuando se hizo evidente que el Gobierno de Mauricio Macri no podría cumplir con el cronograma de devoluciones acordado debido a la caída en las exportaciones argentinas y la recesión que detonó tras la megadevaluación que sufrió el peso frente al dólar en el mercado local de capitales por parte de los inversionistas ávidos de divisas para proteger su patrimonio de la creciente inflación. @mundiario