Fitch augura una inminente suspensión de pagos de Rusia

Rascacielos en Moscú. / Yurchin en PIxabay
Rascacielos en Moscú. / Yurchin en PIxabay

También rebaja la calificación de la deuda rusa. Otra señal de la debilidad de esta economía puesta a los pies de Putin la da su propio banco central, al impedirle a los ciudadanos retirar más de 10.000 dólares en divisa foránea.

Fitch augura una inminente suspensión de pagos de Rusia

Cuando Fitch –agencia internacional de calificación crediticia de doble sede en Nueva York y Londres– augura una inminente suspensión de pagos de Rusia, mal deben de andar las cosas de la economía en el país de Vladimir Putin. Es más, Fitch también rebaja la calificación de la deuda de Rusia, cuyo banco central le impide a los ciudadanos retirar más de 10.000 dólares en divisa foránea. Es otra señal de la debilidad de la economía rusa.

Si Rusia perdiese la guerra o se estancase, su desastre sería monumental. Pero supongamos, como parece, que Rusia gana la guerra de Ucrania y toma Kiev. ¿Saldrá reforzada? ¿Se parecerá más a la vieja URSS que Putin sueña con reconstruir a su manera, también con el imperio zarista en el recuerdo? Salvo que haya una catástrofe nuclear, en cuyo caso carece de sentido hablar de quien gana o pierde, el escenario económico para Rusia se presenta complicado, venza o salga derrotada.

¿Por qué Rusia no es tan fuerte como aparenta? Básicamente, porque su economía es muy pequeña para sus ambiciones geoestratégicas. Ni de lejos puede compararse con EE UU o China, cuyas economías multiplican por 12 o más la rusa. Es verdad que Rusia tiene una gran potencia nuclear, comparable a la de EE UU y superior a la de China, pero salvo que hablemos de un conflicto nuclear, en cualquier otro escenario Rusia tiene un peso relativo en el mundo.

Por su volumen, la economía rusa es similar a la española, con la diferencia de que su PIB per capita es un tercio del español. En el mejor de los casos, Rusia tiene por delante 10 países con economías más grandes. Incluso sumando el PIB de Bielorrusia, seguiría en el mismo puesto, ya que su país satélite tiene un PIB inferior al de Galicia y similar al del pequeño Uruguay. Tampoco avanzaría mucho aunque se apoderase de Ucrania: seguiría estando por debajo de Italia. Y un país como Italia o como España es indudablemente un país importante pero no es una gran potencia, ni siquiera una potencia mediana, como Alemania, el Reino Unido o Francia.

La fortaleza rusa es, en primer lugar, la nuclear, y en un segundo plano, se asocia a su ejército, al que dedica 3,5 veces más recursos que España con un PIB no mucho más grande. Pero su nivel de gasto en defensa vendría a ser similar al del Reino Unido, muy lejos, de los niveles de las verdaderas grandes potencias: EE UU (12 veces más, con creces) y China (cuatro veces).

Rusia es una potencia mediana con aspiraciones fuera de su alcance, salvo que haga uso de un arsenal nuclear. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, lo resume así en The New York Times: “Rusia está empezando a resultar más débil económicamente de lo que parecía antes de la invasión.”

El nivel de vida de Rusia se sustentaba hasta ahora en importar productos manufacturados, pagados en su mayoría con las exportaciones de petróleo y gas natural. Europa era su gran socio comercial, lo cual no parece probable que siga siendo así. Es verdad que China cubrirá ese vacío, pero no de la misma manera. Además, al igual que Rusia tiene una ensoñación euroasiática, China tiene una estrategia –real– para Asia y Europa con la nueva Ruta de la Seda. Competirán por ello.

Krugman sostiene que incluso una Rusia ganadora en Ucrania se revelaría ahora como una “superpotencia Potemkin”, con mucha menos fuerza real de lo que parece. Potemkim, como reproduce la película del mismo título –una de las mejores de la historia del cine–, fue el acorazado en el que la tripulación se rebeló contra los oficiales de la armada zarista.

La salida a este conflicto que está causando tantos muertos, heridos y desplazados tendrá mucho que ver con lo que haga Rusia, pero también Europa. Y no solo si la UE se convierte en un nuevo polo geopolítico, sino también si prescinde de Rusia como proveedor de petróleo y gas, al tiempo que maniata a sus magnates. @J_L_Gomez


Pedro Sánchez, presidente de Gobierno de España. / Xataka
Pedro Sánchez, presidente de Gobierno de España. / Xataka

AL ALZA

El gasto militar

En España hay un Gobierno donde se debaten, de manera errática, cuestiones que seguramente le van a venir dadas. Una de ellas es la política de defensa, objeto de una revisión importante en la OTAN y en la propia UE. Pedro Sánchez lo sabe y por eso intenta alinearse con Bruselas –léase Alemania y Francia–, pero una parte de su ejecutivo vive en otro mundo, que puede ser respetable, pero no admisible en un partido de gobierno de un socio de la UE. Podría serlo si España marcase la pauta.

A LA BAJA

Rusia

Al menos desde el punto de vista económico, Rusia se ha adentrado en una senda de muchos riesgos para su economía, cuyo tamaño es el propio de un país mediano tirando abajo, con un gasto en defensa propio de una potencia mediana tirando a grande. Las sanciones terminarán por dañar su economía doméstica, lo cual no quiere decir que vayan a hundir el país, pero sí a rebajar sus niveles de renta y de consumo, de por sí ya bajos. Puede que a Putin no le afecte, pero a mucha gente de Rusia sí. Del mismo modo, como advierte Santiago Carbó desde El País, tampoco puede pasarse por alto que hay efectos boomerang de muchas de las sanciones y acciones para los países occidentales. @mundiario


Paul Krugman. / Mundiario
Paul Krugman. / Mundiario

PROTAGONISTAS

Paul Krugman

Premio Nobel de economía

“Cuidado, Vladímir Putin: la primavera se acerca, y cuando llegue, vas a perder gran parte de la ventaja que te quedaba”, advierte desde The New York Times. Incluso si toma Kiev, “se habrá vuelto más débil, y no más fuerte”, opina este profesor.

Josep Borrell

‘Canciller’ de la UE

Los países de la Unión Europea tienen un gasto en defensa cuatro veces superior al de Rusia y similar al de China. Pero ese gasto no se hace con una visión conjunta, que es lo que está ahora en proceso de revisión para coordinar sus fuerzas.

Ursula von der Leyen

Presidenta de la Comisión Europea

Bruselas no se plantea la creación de un gran y único ejército europeo, pero sí que se puedan juntar y coordinar sus fuerzas. Directamente, la UE se plantea dotarse de un miniejército de unos 5.000 efectivos, pero no estará ahí su clave estratégica.

Olaf Scholz

Canciller de Alemania

Alemania es el principal país dependiente de la importación de energía rusa, pero no es el único. Otros socios de la UE también tienen ese problema. Aunque juntos importan más petróleo que gas, la clave está en el gas, más difícil de sustituir. @mundiario

 

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