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Firmas de apoyo a la petición de reformar la dársena de abrigo de Malpica

En diciembre, un marinero resultó muerto y tres rescatados en el hundimiento de un pesquero en la dársena del puerto de Malpica.

Firmas de apoyo a la petición de reformar la dársena de abrigo de Malpica
Imagen aérea de la localidad de Malpica (A Coruña).
Imagen aérea de la localidad de Malpica (A Coruña).

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Antón Luaces

Antón Luaces

El autor, ANTÓN LUACES, es columnista de MUNDIARIO. Está especializado en información marítima. @mundiario

Ángeles Láuzara, madre de José Ángel, el patrón del pesquero "Silvosa" fallecido el 20 de diciembre en la maniobra de salida del barco en las compuertas de la dársena del puerto de Malpica, no puede contemplar la dársena local sin pensar en la posibilidad de que se repitan las circunstancias por las que la embarcación de artes menores que patroneaba su hijo se fuera de proa contra el cierre de dicha dársena para quedar, durante unos momentos, quilla al sol. Aquí perdió un hijo, pero Ángeles lo tiene muy vivo en su memoria.

Acostumbrada a acudir al puerto para recibir las embarcaciones de la familia –la última, la "Buena Suerte", fue desguazada hace poco más de un año–, es probable que Ángeles, a pesar de que Malpica es mar y los habitantes de esta península, que fue ballenera y hoy es refugio y descanso para unos 70 barcos de cerco y artes menores, son producto de lo que el mar les da, no vuelva a sentir la emoción del regreso a puerto de los suyos ni a dedicar su tiempo y su memoria a preparar las bolsas de carnada para el pulpo. Ella siempre ha esperado la vuelta a casa de sus barcos y ahora, tras la enorme pérdida que para ella y su familia –tiene otra hija y dos nietos– ha significado la muerte de José Ángel,  no quiere "volver a llorar por nadie que muera en la mar, ni quiero que ninguna madre pase por lo que yo paso".

José Ángel Láuzara tenía 48 años. Era un buen patrón. Un hombre preparado para desempeñar sus funciones en la mar. "Lo único que quiero es que la "rolada" de niños del tiempo de mi hijo no olviden nunca lo que son. Yo los he visto crecer y llorar en el colegio San Adrián –en el que ejercí como conserje– cuando suspendían porque tenían miedo a tener que trabajar por no ser buenos estudiantes, decían. Pero en Malpica ya se sabe: el mar es la salida. Y una vez que se enrolaban en un barco era para ellos otro mundo, otra vida. Aman, como amaba mi hijo, el mar. Mi relación con ellos era diaria, permanente, como lo es la relación con mis vecinos. Aquí nos conocemos todos y todos lloramos cuando ocurre una desgracia como la que ahora nos afecta a nosotros" .

Precísamente los vecinos están respondiendo a la campaña que se lleva a cabo para recoger firmas de apoyo a la petición de la familia de José Ángel para que se modifique la dársena de abrigo y se dé solución al grave problema que, sobre todo para entrar a puerto los pesqueros, significa la que denominan "plancha", una barrera natural que genera intensas corrientes que, a su vez, crean problemas como el que hundió hace unas semanas al "Silvosa", en las compuertas de esa dársena.

"El barco, cuando viene a Malpica, tiene que atravesar, primero, la "plancha". Superado este obstáculo, obviar el que significa el acceso a la dársena. Creo, sinceramente, que alguien se equivocó cuando se diseñó el sistema de compuertas. Que yo sepa, nadie ha muerto hasta ahora en las maniobras de entrada o salida de la dársena, pero sí se han producido muchos y muy serios problemas, muchos sustos, como el del "Santo Domingo".

El mar es imprevisible. Y aunque la dársena es un refugio, lo es mientras el barco está a su amparo. No así cuando entra o sale de la misma. Esperan en la puerta a que el mar entre, le dan máquina a la embarcación y, con suerte, entran o salen con más o menos peligro. Pero hay que reformar la dársena. De aquí nuestra campaña para recabar apoyos y que los ingenieros diseñen una con mejores prestaciones y, desde luego, más fácil acceso. Hasta el lunes habíamos recogido un total de 1.052 firmas, aunque esperamos muchas más para concienciar a las autoridades y que estas se pongan manos a la obra. Quiero que vengan aquí y se den cuenta de cómo está esto. Que reconozcan que se ha errado y que los parches que se han echado no son sino eso, parches que no solucionan nada. No entiendo que algo que se puede hacer, no se haya hecho ya".

Es el clamor de una madre que espera a que, desde la Xunta, desde la Consellería do Mar, den algún paso en tal sentido. De momento, presumiblemente debido a las fiestas pasadas, nadie se ha dirigido a ella (a pesar de que la conselleira se comprometió a hablar con Ángeles Láuzara) en breve. @mundiario