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MUNDIARIO

El fantasma de otra guerra comercial planea sobre unos mercados saturados de pérdidas

El selectivo español ha cerrado en 6.671,7 puntos, con una bajada del 1,13%, y se deja las ganancias conquistadas este martes de la mano de la petrolera Repsol.
El fantasma de otra guerra comercial planea sobre unos mercados saturados de pérdidas
Un agente bursátil observando las pérdidas del índice Dow Jones en Wall Street / Reuters.
Un agente bursátil observando las pérdidas del índice Dow Jones en Wall Street / Reuters.

Los mercados no se detienen. La economía mundial sigue su curso, pero esta vez, de recesión y retracción en una espiral de crecimiento negativo donde solo los grupos empresariales y sociales de mayor capacidad podrán sobrevivir a esta hecatombe económica global.

Los parqués de Occidente, que son los que controlan los flujos de capital que alimentan los sistemas financieros y a los gobiernos de América Latina y, en parte, de Asia, no dejan de registrar señales pésimas sobre la evolución de la curva de recuperación en un escenario de aplanamiento simultáneo de las curvas de propagación del virus en varios países europeos, todavía a la espera de que ese hito epidemiológico empiece a tener lugar en América.

Y es que las Bolsas se debaten esta semana entre el optimismo ante la progresiva desescalada en la mayoría de países y las dudas por el retorno de una guerra comercial entre Estados Unidos y China que sería devastadora para la economía, seriamente trastocada por el virus.

El escenario es claro y notorio. No habrá recuperación hasta que bajen las tensiones entre EE UU y China, pues un eventual nuevo período de hostilidades comerciales podría encarecer a niveles de baja rentabilidad las mercancías que envían los países occidentales y orientales a los clientes de Asia y las exportaciones de EE UU hacia Oriente y el resto de América.

Un bloqueo cruzado de flujos de capital por su desaceleración si se produce otra guerra comercial con el incremento desmedido de aranceles, provocaría el colapso absoluto de la globalización y otro nuevo shock económico que llevaría a la bancarrota fiscal y financiera a muchos países de América Latina, casi todos, que dependen de las exportaciones de materias primas a Asia y EE UU.

En esa discusión, los principales parqués europeos se han inclinado este miércoles hacia el rojo, después de que los buenos resultados empresariales decantasen la balanza hacia el verde en la jornada anterior. Las caídas, moderadas, han hecho que el Ibex pierda los 6.700 puntos. El petróleo también baja y la presión sobre el mercado de deuda no cesa.

Esto se debe a que, en la medida que los inversores sacan sus capitales del mercado financiero y los resguardan en los Bonos del Tesoro de EE UU o en la compra de oro y dólares en efectivo, los mercados pierden combustible financiero, inversiones y dividendos, lo que origina un ciclo de endeudamiento de las empresas para recapitalizar sus carteras y el mercado de deuda se satura, motivado también por la baja o nula rentabilidad que tiene el negocio petrolero a nivel mundial en este momento.

El selectivo español ha cerrado en 6.671,7 puntos, con una bajada del 1,13%, y se deja las ganancias conquistadas este martes de la mano de la petrolera Repsol. La banca ha arrastrado al índice, mientras Siemens Gamesa ha caído cerca de un 3% tras presentar pérdidas récord como consecuencia del coronavirus.

Las reservas ante un posible rebrote —alimentadas por el aumento de muertes de este miércoles— y el miedo a otra guerra comercial han frenado a la Bolsa de Madrid, con el agravante de los pésimos datos macro que se conocen cada día: la Comisión Europea prevé que la economía española se desplome un 9,4% en 2020, la llegada de turistas bajó dos tercios en marzo y la Autoridad Fiscal alerta de que la deuda pública puede alcanzar el 124% del PIB en 2021.

Entonces, el escenario es totalmente contraproducente debido a que la posibilidad de que el Estado español contribuya a la recapitalización de muchas empresas es muy baja a causa del elevado déficit fiscal.

Al otro lado del Atlántico, en Wall Street (Nueva York, EE UU), la apertura del índice Dow Jones se dio a la baja tras conocerse que el sector privado de Estados Unidos destruyó más de 20 millones de puestos de trabajo en abril, lo que no ha servido para impulsar a los principales parqués europeos, en una semana marcada por las preocupantes cifras de empleo en la primera economía del mundo.

Solo Londres ha cerrado en verde las jornadas con ganancias irrisorias, mientras que el resto de selectivos ha caído más de un 1%, lastrado por los peores datos de pedidos industriales de las últimas tres décadas en Alemania.

El mercado financiero permanece contraído, el empleo cae, la actividad económica se sigue ralentizando y cada vez son menos los empresarios, comerciantes, trabajadores e inversores que pueden generar capitales para sobrevivir a esta crisis mundial histórica. @mundiario