La factura de la luz determina la brecha de la inflación en España con el resto de Europa

Bombillas. / PIxabay
Bombillas. / PIxabay
A la crisis financiera de 2008 se ha sumado la de la pandemia y ahora esta crisis energética y de materias primas, toda una amenaza para el Estado de bienestar, con mucha gente atenazada por la inflación.
La factura de la luz determina la brecha de la inflación en España con el resto de Europa

Ni siquiera ha transcurrido un cuarto de este siglo y ya van tres grandes crisis, de las que hacen historia. En la actual, la factura de la luz determina la brecha de la inflación en España con el resto de Europa, por lo que, además de las medidas extraordinarias en marcha, hará falta un pacto de rentas y que los mercados energéticos deparen buenas noticias.

La primera crisis del siglo XXI, la de 2008, tuvo un origen financiero, asociado al estallido de la burbuja inmobiliaria. España adoptó entonces severas medidas de austeridad, a pesar de tener un desempleo elevado. Lo hizo bajo presión, sin capacidad de refinanciar su deuda y obligada a recortar su gasto y a subir los impuestos. Ante la imposibilidad de un cambio inmediato del modelo productivo, la devaluación interna perfiló la salida de aquella primera gran crisis del siglo.

La segunda crisis económica del siglo XXI se derivó, en 2020, de la pandemia de la covid-19, pero sin perder de vista que algunos de los problemas de la economía española ya estaban ahí cuando llegó el coronavirus. De hecho, debido a su cuadro macroeconómico previo y a su modelo económico, el PIB de España era a finales de 2021 el segundo más afectado en la Unión Europea (UE), del mismo modo que su tasa de paro. Otras economías europeas más industrializadas fueron y seguían siendo más resilientes.

La tercera crisis tardó solo dos años en llegar y se visualiza a través de la inflación, que ha subido en marzo al 9,8%, su nivel más alto desde 1985. Es decir, un dato sin precedentes desde que España está en la UE, antes llamada Comunidad Económica Europea (CEE), a la que se había incorporado en enero de 1986. Por tanto, una cifra también sin precedentes desde que existe el euro.

Sede del Banco de España en Madrid. / Banco de España
Sede del Banco de España en Madrid. / Banco de España

El Banco de España traslada la plena recuperación al tercer trimestre de 2023, tras rebajar el crecimiento en 2022 del 5,4% al 4,5%

Una inflación del 9,8% multiplica casi por cinco la del 2% fijado como objetivo por el Banco Central Europeo, lo cual puede dar una idea de la gravedad de la situación para los ciudadanos, pero también para las autoridades monetarias, que son las encargadas de controlar el IPC en la eurozona. La buena noticia es que, según el premio Nobel Paul Krugman, probablemente será más fácil acabar con esta inflación que con la soportada en la década de 1970.

Mientras la situación no se reconduzca, lo cual no parece inminente, el bienestar ciudadano sufrirá, especialmente en el caso de asalariados y pensionistas, cuyo poder adquisitivo caerá. Incluso ahorradores y empresarios correrán riesgos, del mismo modo que las empresas, al tener que pagar más por sus materias primas. Toda una amenaza para la recuperación de la crisis anterior y, en definitiva, para la competitividad del país.

Es verdad que ya hay un plan del Consejo de Ministros para los próximos meses, pero no será suficiente si no se arropa con un pacto de rentas entre trabajadores y empresarios, y sobre todo, si los mercados energéticos no deparan mejores noticias.

Si bien hay muchas maneras de presentar el relato económico de la pandemia, el resultado es que el PIB español fue el segundo más dañado de la UE en el período 2020-2021, solo por delante de Grecia, y que su tasa de paro –de un 13% en diciembre– fue la segunda más alta, igualmente tras la griega. La causa, según la opinión generalizada de los expertos, está ligada al modelo productivo, hipertrofiado hacia el turismo de no residentes. Al no venir todos los millones de extranjeros que solían recalar en España, su economía se resiente.

Ahora es el propio Estado de bienestar el que está en riesgo, como admitió el presidente Pedro Sánchez, más necesitado que nunca de alcanzar apoyos de todos los grupos y de los agentes económicos y sociales. En definitiva, “los pactos de rentas son muy importantes" y "hay que evitar una espiral inflacionista”, como advierte Agustín Carstens, jefe del Banco Internacional de Pagos, desde donde también observa que el riesgo de estanflación ha aumentado y aconseja evitar subidas “demasiado fuertes” de los tipos de interés.

El Banco de España ya ha recortado sus previsiones por la guerra de Ucrania y también ha advertido sobre la elevada inflación, de modo que traslada al tercer trimestre de 2023 la plena recuperación, tras rebajar su pronóstico de crecimiento del 5,4% al 4,5% en 2022 y del 3,9% al 2,9% el año siguiente.  @J_L_Gomez


Firmantes de los Pactos de la Moncloa.
Firmantes de los Pactos de la Moncloa.

AL ALZA

La historia

Sin los Pactos de la Moncloa de finales de los 70, la democracia española no se habría asentado. Sin los consensos –y las reconversiones– que exigía, en los 80, el ingreso de España en la entonces llamada CEE, España no se habría modernizado. Sin el clima político de los 90, España no estaría en el euro. Sin los acuerdos para salir de la crisis de 2008, el PIB no se habría recuperado en 2018. Salir de una crisis histórica como la actual sin pactos parece toda una osadía política.

A LA BAJA

La demografía

La pandemia de coronavirus causó la mayor crisis demográfica en España desde la Guerra Civil. El año 2020 acabó con la mayor cifra de muertes y la menor de nacimientos de la serie de datos del INE, iniciada en el año 1941. En cuanto a los grandes datos macroeconómicos, el PIB cayó por encima del 10% –nivel no recuperado– y la deuda pública se disparó, a medida que el déficit público subía como la espuma. También se resintió el empleo, a pesar de la exitosa experiencia de los ERTE.

 


Pedro Sánchez. / @desdelamoncloa
Pedro Sánchez. / @desdelamoncloa

PROTAGONISTAS

Pedro Sánchez

Presidente del Gobierno

Es el primer jefe de un ejecutivo en España que gobierna sin el más mínimo consenso con el principal partido de la Oposición. Lo hace, además, en el peor momento de la economía en mucho tiempo, de modo que la fórmula es tan novedosa como arriesgada.

Adolfo Suárez

Expresidente del Gobierno

En la Transición, con la ayuda de Fuentes Quintana, ideó un gran acuerdo social y político, de manera que los costes de la crisis se repartiesen de forma razonable según los históricos Pactos de la Moncloa, que hicieron posible asentar la democracia.

Felipe González

Expresidente del Gobierno

Estuvo en los Pactos de la Moncloa con la UCD y siguió buscando acuerdos con AP y el PP en los años donde más se notó la modernización económica de España. Las bases del actual Estado de bienestar están en las políticas que desplegó.

José María Aznar

Expresidente del Gobierno

Del mismo modo que hizo González al darle continuidad a las políticas de Fuentes Quintana (UCD), Aznar aprovechó los cimientos puestos por el ministro Solbes (PSOE) para asentar los aciertos atribuidos al también ministro Rodrigo Rato (PP). @mundiario

 

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