La eurozona cierra 2024 con la inflación controlada, pero con amenazas a la vista

Un supermercado. / Pexels.
La eurozona celebra un alivio inflacionario, pero factores externos y tensiones comerciales amenazan con nuevos repuntes en 2025.

La inflación, el indicador que ha marcado gran parte de las políticas económicas y la vida cotidiana en los últimos años, parece haber dejado de ser una amenaza inmediata. Con el cierre de 2024, Eurostat ha publicado un dato de inflación del 2,4% para diciembre, apenas cuatro décimas por encima del objetivo del Banco Central Europeo (BCE). Si bien este nivel se encuentra lejos de los históricos picos de 2023, los analistas advierten que los retos económicos no han desaparecido.

A lo largo de 2024, la inflación ha mostrado un comportamiento moderado. Tras alcanzar un mínimo de 1,7% en septiembre —el nivel más bajo desde 2021—, el año terminó con un repunte esperado del índice de precios al consumidor (IPC). Este comportamiento se explica, en parte, por el fin de ciertas medidas de alivio gubernamentales y por la evolución de los precios de los servicios, que subieron un 4% en diciembre, siendo este sector el principal impulsor del índice.

El BCE también ha tenido un papel clave en este proceso. Durante el año, recortó progresivamente los tipos de interés del 4% al 3%, en busca de estimular el crecimiento económico mientras mantenía bajo control los precios. Sin embargo, el reciente repunte de la inflación podría complicar las decisiones futuras del organismo.

Amenazas a la vista

A pesar del alivio, el panorama económico no está exento de riesgos. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de enero introduce un elemento de incertidumbre. Sus propuestas proteccionistas, como la subida de aranceles a las importaciones, podrían desencadenar una nueva guerra comercial con efectos inflacionarios globales.

La energía también se mantiene como un factor volátil. Aunque los precios han mostrado estabilidad en los últimos meses, los analistas del Bank of America alertan sobre posibles sorpresas que podrían presionar al alza los costos energéticos y, con ello, reactivar la inflación.

Decisiones clave

El Consejo de Gobierno del BCE enfrenta una difícil disyuntiva en su próxima reunión del 30 de enero. Aunque el mercado espera un recorte de medio punto en los tipos de interés, una decisión de esta magnitud sería insólita y dependerá de la evolución de los datos en las próximas semanas. Factores como el estancamiento económico de Alemania y la debilidad de la eurozona podrían justificar un enfoque más agresivo para impulsar la economía.

No obstante, la prudencia parece ser la línea predominante entre los economistas. Desde ING, señalan que el repunte inflacionario y la persistencia de la inflación subyacente —que excluye componentes volátiles como la energía y los alimentos frescos— podrían llevar al BCE a mantener una postura conservadora.

Aunque 2024 ha cerrado con una inflación moderada y controlada, los riesgos externos y las tensiones estructurales siguen siendo una amenaza para la estabilidad económica de la eurozona. Las decisiones que tome el BCE en las próximas semanas serán cruciales para determinar si esta etapa de alivio se consolida o si nuevos factores desatan otra tormenta inflacionaria. @mundiario