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El Eurogrupo se enfrenta a serias críticas sobre su papel concreto como institución

Durante los últimos siete años, a medida que la crisis de la deuda griega se desarrolla, el cuerpo europeo encargado de su rescate ha conducido sus asuntos lejos de las miradas indiscretas.

El Eurogrupo se enfrenta a serias críticas sobre su papel concreto como institución
Jeroen Dijsselbloem. / RRSS
Jeroen Dijsselbloem. / RRSS

Hoy en día parece haber cada vez más llamadas a cambiar la forma en que el Eurogrupo opera. Los críticos de la reunión de ministros de Finanzas de los 19 países del euro, y funcionarios del Banco Central Europeo y la Comisión Europea, acusan al Eurogrupo de actuar como un club privado. Ellos alientan por una mayor transparencia en consonancia con la influencia que ejerce sobre cuestiones de vital importancia para muchos de los 350 millones de ciudadanos que son parte de la eurozona.

"Resulta que la crisis del euro cambió todo", dice Leo Hoffmann-Axthelm, coordinador de la defensa de la ONG Transparencia Internacional. "El Eurogrupo debe ser institucionalizado, con reglas de procedimiento adecuadas, manejo de documentos, y una dirección física con portavoces reales y concretos. Ya no podemos ser gobernados por un club informal", dijo. 

Aunque puede imponer condiciones difíciles para rescatar a los países miembros o a los bancos, el grupo no publica actas oficiales, no tiene sede, y las personas que funcionan como su secretaría tienen otros empleos diarios. Su cara más pública es un ministro de finanzas de la eurozona, que trabaja a diario pero bajo ningún salario. El presidente actual es Jeroen Dijsselbloem, un socialista holandés con opiniones conservadoras en materias fiscales, que ha sido duramente criticado por sus declaraciones. 

Legalmente, se rige por una sola oración en el artículo 137 del tratado de la UE que dice que "las disposiciones para las reuniones entre los ministros de los Estados miembros cuya moneda es el euro se establecen en el Protocolo sobre el Eurogrupo".

Emily O'Reilly, la ombudsman de la UE, es una de las que piden reformas. Si bien ella atribuye a Dijsselbloem los esfuerzos por quitar el telón de los debates del Eurogrupo, dijo: "Es obviamente difícil para los europeos entender que el Eurogrupo, cuyas decisiones pueden tener un impacto muy significativo en sus vidas, no está sujeto a los controles y equilibrios democráticos usuales".

Esta semana, el Eurogrupo se reunió a puertas cerradas para discutir el último capítulo de la historia griega, pero ni el público griego ni los ciudadanos de otros países de la UE que financiaron el programa de rescate de 86.000 millones de euros, pudo conocer detalles del debate, que además no produjo un acuerdo final sobre el alivio de la deuda. Algo que sólo legitima las criticas. 

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