El euro digital en el 2025 pretende ganar influencia geoestratégica mundial

Banco Central Europeo. / RR SS
Banco Central Europeo. / RR SS
Acelerará  la revolución eco-digital en la UE con el fin de ganar influencia geoestratégica global frente a China y EE UU.
El euro digital en el 2025 pretende ganar influencia geoestratégica mundial

La revolución eco-digital  fusionará la vida real con la vida digital. La digitalización de la economía con absoluta certeza trastocará el uso del dinero, del crédito y del  modelo de banca tradicional. La irrupción de la tecnología blockchain con las criptomonedas hace ya más de diez años, la aparición de algunas monedas digitales más reciente por parte de corporaciones tecnológicas  como Facebook, y la proliferación de la banca online  sin ventanilla, están estimulado que los bancos centrales ya estén trabajando en regular el uso de un medio de pago digital. Este es el caso del Banco Central Europeo (BCE),  que ya ha apostado por hacer realidad  el Euro Digital en el 2025, pero no sólo para acelerar la digitalización sino en especial para ganar influencia estratégica global.  Desde la introducción del Euro en el espacio europeo de la UE  en 1999  probablemente sea el hito más revolucionario jamás cometido desde las instituciones comunitarias. 

El nacimiento del Euro Digital se puede interpretar asimismo como un paso decisivo para contrarrestar la virulencia de las reservas mundiales en dólares y yuanes chinos y recortar las distancias hacia los principales motores tecnológicos-digitales en el mundo, ubicados en valles en ambos continentes lejanos. Como reza una máxima sagrada  del BCE:  “Un mayor papel internacional para el euro es una herramienta que permitirá aumentar la influencia de Europa en el mundo”. Sin embargo, la irrupción del Euro Digital puede dar lugar, como apuntan ciertos analistas, a que se  sienten las bases para revisar el actual sistema monetario internacional como tuvo lugar al término de la II Guerra Mundial con la Conferencia de Bretton Woods. 

A pesar de ciertas resistencias internas al e-Euro, que traen a la memoria la lucha entre Alemania y el resto de la UE por hacer desaparecer el marco alemán a favor del Euro e imponer un BCE a imagen y semejanza del Bundesbank, el Euro Digital será muy vigilado por la ortodoxia monetaria teutona. Pocos recuerdan que en los años 90 la lucha fue encarnizada para que viera la luz la moneda única europea. Hubo expertos monetarios de aquellos años que aconsejaban desde el punto de vista técnico extender el marco alemán por todo el espacio europeo en lugar de dar con una moneda nueva como el ECU (posteriormente bautizada con el nombre Euro).  Sin embargo, difícilmente países como Francia habían aceptado tal premisa y tolerar la desaparición del  franco francés en favor del marco germano en toda Europa por temor a “germanizar aún más Europa”. El escepticismo de Londres siempre le llevó a no adherirse posteriormente a la cesta del euro y preservar su libra esterlina.

China se adelanta con el 5G y el e-Yuan

Sin embargo, mientras la UE avanza con paso decidido hacia el nuevo Euro Digital que convivirá con los medios tradicionales según la propuesta inicial, otros países como China, al igual que lo ha hecho liderando  la tecnología 5G, ya es uno de los primeros países cuyo banco central (PBCO) ha emitido su  Yuan Digital (e-Yuan), para contrarrestar la posición dominante del dólar en el comercio mundial y afianzar la pujanza de la economía asiática que pronto adelantará a los EE UU.

Analistas en relaciones externas señalan que el Euro Digital, junto con el resto de sus divisas homólogas digitales, podrían trastocar algunas instituciones que nacieron al final de la II Guerra Mundial para regular el sistema de pagos internacionales, como Bretton Woods y el sistema monetario internacional (SMI), que sirvieron para la creación del Banco Mundial, del FMI y oficializar al  dólar como moneda de referencia internacional. Las divisas digitales pueden incluso trastocar el papel de las reservas mundiales y el actual orden mundial del dólar como moneda refugio. 

Hay que tener en cuenta que actualmente el Euro es la moneda de 19 países de la UE, utilizada por más de 340 millones de europeos y por otros 60 países fuera del espacio europeo, habiendo escalado hasta  la segunda reserva más importante del mundo tras el dólar. Mientras el 62 por ciento de las reservas mundiales son en dólares, sólo  20% corresponde a  euros. Sin embargo, la virulencia de la divisa china en el comercio mundial pone en riesgo la posición dominante tanto del dólar como del euro.

 El Euro Digital traerá consigo un cambio fundamental en el sistema bancario europeo. La banca comercial si no desaparecerá bien tendrá que redefinirse para captar y/o retener una parte del pastel que está viendo se le está escapando de las manos con las Fintecs (start ups que prestan servicios financieros sólo a través de internet), el auge de  las criptomonedas y el actual bajo rendimiento del precio del dinero. El BCE es consciente que el Euro digital no hará sino meter más presión aún a  los medios de pagos convencionales como el dinero en efectivo (monedas y billetes), las reservas de los bancos emisores, así como los depósitos bancarios de las entidades financieras actuales.

La crisis de la pandemia ha traído consigo una caída en picado del dinero físico en circulación en un buen número de países a favor de los pagos electrónicos, en especial de tarjetas de créditos y de monederos electrónicos a través del teléfono móvil. Expertos señalan que el Euro Digital favorecerá también  los pagos de ciertos servicios en el internet de las cosas (ioT) y la Inteligencia Artificial (IA).

De momento las autoridades del BCE en Fráncfort de Christine Lagarde ya está trabajando en regular el Euro Digital como medio de pago diario (en forma de App y código QR) y en minimizar los riesgos inherentes, a medida que se popularizan las criptomonedas y las monedas digitales de plataformas como Apple, Facebook  o Telegram (Libra, Diem ) o que ya cuentan con unos tres  mil millones  de usuarios en el mundo. De acuerdo a las primeras concepciones de las autoridades monetarias europeas, cada usuario del EuroDigital dispondrá de una cuenta corriente en el BCE para operar en sus pagos por móvil e internet por un importe máximo de 3.000 euros y contará con una garantía de depósito de hasta 100.000 euros, como ocurre en la banca analógica que cubre el fondo de garantía de depósitos. 

Vista la  digitalización de la economía y de la sociedad así como el exponencial uso del comercio electrónico hoy en día, el BCE quiere contribuir de forma proactiva con el Euro Digital a impulsar dicho proceso implacable, en particular los pagos minoristas. Es por eso que se da por segura la reducción de la circulación de billetes y monedas en suelo europeo, aunque la autoridad monetaria en Europa siga imprimiendo euros físicos para convivir con la divisa digital. “Nos planteamos desarrollar una forma de dinero electrónico que además de tener curso legal y el mismo grado de confianza, ofrezca todos los beneficios del dinero en su forma tradicional”, sentencian directivos del BCE.

Según algunos datos, en el 2019 el 70% de los pagos superiores a 100 euros parece que ya se efectúan de forma electrónica en sustitución del efectivo, tendencia que parece haberse acelerado durante la pandemia de coronavirus (COVID-19). Además la UE confía que con el Euro Digital les permitirá combatir con más eficacia el crimen organizado como el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Lo que callan, es que un Euro Digital terminará por trastocar el propio funcionamiento interno del BCE obligándoles, tarde o temprano, a dar el salto digital y convertirse si lo consiguen en la primera autoridad monetaria del mundo plenamente digital. @mundiario

 

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