Estados Unidos: Detroit se convierte en una nueva Grecia, según Paul Krugman

Detroit
Detroit, la mítica ciudad del automóvil, se vino abajo / CNN.

Los expertos creen que las causas de esta muerte anunciada son una progresiva pérdida poblacional, el cierre de empresas y la desigualdad racial remachada por la huida de la clase media.

Estados Unidos: Detroit se convierte en una nueva Grecia, según Paul Krugman

Las crónicas, artículos e informaciones que en general estos días hemos ido conociendo nos dan un retrato de un Detroit desolador. Aquella ciudad que en los años 50 era uno de los paradigmas del sueño americano, capital del motor, que vio nacer las mayores empresas automovilísticas de los Estados Unidos de América, se ha despertado en bancarrota.

La ciudad, desde esa época, se ha ido desprendiendo de su capital humano, sobre todo en el primer decenio de este siglo, y ha visto marcharse la friolera de una cuarta parte de sus conciudadanos. La imagen actual habla por sí misma: gente deambulando por las calles. En muchos lugares el único sitio en el que pueden comprar son las tiendas de las gasolineras. Han ido perdiendo negocios, empresas y la gente de clase media se ha ido mudando de ciudad.

La gente que vive en el umbral de la pobreza alcanza casi el 40 por ciento en una ciudad en la que la tasa de paro es de casi un 19 por ciento –inferior por cierto a la media española-, más del doble de la media nacional. Casi la mitad del alumbrado público está apagado, hay más de setenta mil casas vacías… Este es el cruel panorama de la mayor bancarrota municipal de los Estados Unidos, con una deuda de 18.000 millones de dólares.

La ciudad ocupa una extensión de 140.000 metros cuadrados y muchos barrios están totalmente vacíos. En algunos otros la delincuencia y la marginalidad son moneda de uso frecuente, lo cual ha convertido Detroit en una de las urbes nacionales más inseguras y conflictivas.

Los expertos dicen que las causas de esta muerte anunciada son una progresiva y constante pérdida poblacional, el cierre de fábricas y negocios, y la desigualdad racial remachada por la huida de la clase media. Ha sido una ciudad que no ha sabido o no la han guiado a adaptarse a unas circunstancias cambiantes, en la que sus fuentes tradicionales de ingresos y poderío industrial se han evaporado, sin que la clase política haya sabido reorganizar su modelo productivo, aparte de consentir corruptelas que no hacían más que alejar los ansiados cambios, unido a no ver el cambio de patrón demográfico que llamaba a gritos a un Detroit más pequeño en todos los ámbitos.

Las soluciones no son fáciles en esta nueva Grecia, como ya la ha bautizado el Nobel Paul Krugman. Hay rumores de una intervención de la Administración de Obama en este enorme desaguisado de irresponsabilidades políticas y fiscales. ¿La dejarán caer? ¿Intervendrán? El debate queda abierto.

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