España sigue concentrando sus bancos a la espera de las fusiones de escala europea

La junta de Caixabank en la que aprobó la absorción de Bankia. / Mundiario
La junta de Caixabank en la que aprobó la absorción de Bankia. / Mundiario
Una vez cerrada la absorción de Bankia por Caixabank, hay más operaciones en juego, como la del BBVA con el Sabadell, suspendida tras darse por hecha. Mientras, el Santander digiere –no sin dificultades– la absorción del Popular y, a su vez, del Pastor.
España sigue concentrando sus bancos a la espera de las fusiones de escala europea

España sigue concentrando sus bancos a la espera de las fusiones de escala europea, que llegarán. CaixaBank ya dio el visto bueno a la fusión por absorción de Bankia, con lo que se crea el mayor banco doméstico en España –el Santander es el primer banco español en el mundo– y el primero que nace tras la crisis económica desatada por la pandemia. En cambio, BBVA y Sabadell rompieron el plan de fusión por desacuerdos en el precio. Pero como dice Antonio Garamendi, presidente de la patronal CEOE“hay noviazgos que luego se retoman”.

España es el país europeo con mayor concentración bancaria en la última década. Pero la situación todavía será peor tras la absorción de Bankia por CaixaBank. Un sindicato del sector, CC OO, advierte de que esta situación no solo se traduce en una drástica reducción del empleo, sino que puede restar acceso al crédito. Más allá del área de Madrid y el Mediterráneo, España es un país poco poblado y el cierre de oficinas dejará zonas semivacías en las que los bancos irán perdiendo contacto con pymes, comercios y autónomos.

Al margen de las ya mencionadas, en España hay al menos cinco entidades –Bankinter, Abanca, Kutxabank, Ibercaja y Banca March– que no lo tienen del todo claro. La llave la tiene el Banco Central Europeo (BCE), que preside la francesa Christine Lagarde, con el español Luis de Guindos de vicepresidente. Sobre el papel su interés es prevenir una crisis financiera con entidades más sólidas, pero hay muchos más factores –humanos, a menudo–  que también influyen en esta trepidante concentración financiera en España.

Una vez cerrada la absorción de Bankia por Caixabank, cuyo proceso ya culminó, hay más operaciones en juego, como la del BBVA con el Sabadell, suspendida tras darse por hecha. Mientras, el Santander digiere –no sin dificultades– la absorción del Popular y, a su vez, del Pastor.

Cada vez hay menos bancos y menos red

La duda estaría, pues, en si en España van a quedar solo tres o cuatro bancos –Caixabank, Santander y BBVA con el Sabadell en danza– o si quedan esos grandes bancos y algunas entidades pequeñas, territorializadas o especializadas. No parece que nadie lo sepa a ciencia cierta, salvo para dar por hecha la fusión entre Unicaja y Liberbank, que, siendo importante a su nivel, tampoco va a cambiar el curso del Amazonas. Dicho en otras palabras: de una crisis (2008) a otra (2020), España pasó de 45 entidades financieras a solo ocho/nueve, pero no vaya a ser que aún sean menos.

La clave de fondo está no solo en que el único modo de mantener a flote la banca pasa por incrementar el tamaño para reducir costes, sino también en que tras las fusiones nacionales llegarán las de ámbito europeo y/o transnacional. Con esas dos premisas a la vista, al BCE ya no le hace falta mentar las fusiones para que las haya: si la única salida de la que habla el vicepresidente del BCE y exministro de Economía, Luis de Guindos, es reducir más los costes, tendrá que haber más fusiones, algo que incluso es del agrado del gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, entregado a la idea de sería "muy importante" que se produjeran fusiones bancarias transnacionales.

Visto lo visto, puede haber dudas en cuanto al papel de los actores y a los tiempos de cada escena, pero no acerca del desenlace final: cada vez habrá menos bancos y menos red. También menos empleo, claro. @J_L_Gomez en @mundiario

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