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España es el país de la OCDE donde más cayó el ingreso disponible entre enero y marzo

La crisis socioeconómica invade los presupuestos de las familias españolas y lastra las tasas de ahorro a niveles precarios o nulos pese a situarse en un índice actual del 14% por la austeridad forzada con la pandemia.
España es el país de la OCDE donde más cayó el ingreso disponible entre enero y marzo
Un ciudadano español saca 30 euros de un cajero automático de una agencia bancaria privada en Madrid / Pixabay.
Un ciudadano español saca 30 euros de un cajero automático de una agencia bancaria privada en Madrid / Pixabay.

Es la cuarta economía de la Unión Europea, pero esa posición corre el peligro de ser desplazada por el impacto de la pandemia de coronavirus en el bloque geopolítico y comercial más grande Occidente. Si cualquier economía europea se trastoca, también lo hace la arquitectura comercial de la OCDE. España es, lamentablemente, uno de los actores más golpeados por la crisis en el selecto club europeo y global.

Y es que España fue, entre los 21 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre los que hay datos disponibles, el país en el que más cayó el ingreso disponible por persona en el primer trimestre del año (enero, febrero y marzo), en contraste con una evolución ligeramente positiva del conjunto de esas naciones.


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Esto implica que ese organismo, compuesto por 37 países que coordinan sus política económicas y sociales mediante estrategias multilaterales, tiene en un nada honorable primer lugar a España como la nación donde la oferta monetaria ha caído más en medio de una demanda de dinero real que crece exponencialmente. 

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indicó este jueves en un comunicado que en esos tres meses el producto interior bruto (PIB) real per cápita bajó un 2 % de media en sus países respecto al último trimestre de 2019.

El problema radica en que los flujos de capitales escasean debido a su reducción desde la cúspide del sistema, en la cual los tenedores de fondos extranjeros y del mercado interior europeo no invierten en las empresas españolas, que a su vez no generen poco o no generan rentabilidad por la crisis actual y se ven obligados a tener flujos de caja en saldo negativo, lo cual deriva en despidos y reducción de la fuerza laboral, es decir, se generan amplios focos de desempleo.

Por ende, las crisis socioeconómicas invaden los presupuestos de las familias y lastran las tasas de ahorro a niveles que, pese a situarse en un índice actual del 14% por la austeridad forzada por la pandemia, no terminan de repuntar debido a que el desempleo sigue estando estructuralmente acendrado en la sociedad española con mucha presión civil y política para el Gobierno de Pedro Sánchez, que se queda cada vez con menos recursos fiscales nacionales y depende de las líneas de rescate financiero de la Unión Europea en medio de un déficit de más del 3%, una recesión superior al 12% y una inflación que, por lo menos, está aún controlada; un pequeño alivio para la población entre tantas distorsiones.

El PIB -el valor total de lo producido por los sectores de la economía- de España se estima actualmente en 1,1 billones de euros, pero la caída de 2% en el PIB o ingreso per cápita -lo que cada persona laboralmente activa genera y percibe de forma neta- equivale a una contracción de más de 400.000 millones de euros en flujos de capitales que no circulan como ingresos en las franjas socioeconómicas para el bienestar de consumo, servicios y rubros básicos esenciales de las familias del país. @mundiario