España controla los precios y mantiene una inflación subyacente más moderada
Tras meses de incertidumbre económica provocada por la pandemia y la guerra en Ucrania, la mayoría de economías desarrolladas han comenzado a recuperar la estabilidad en sus indicadores inflacionarios. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reporta una disminución en la inflación general al 5,6% en junio, el nivel más bajo desde octubre de 2021. En este contexto, España destaca por su desempeño relativamente sólido, con una tasa de inflación del 3,4%, inferior al promedio de la OCDE.
La cifra española se sitúa en una posición favorable si se analiza la inflación subyacente, que excluye alimentos frescos y energía por su alta volatilidad. Con un 2,8%, España está entre las 15 tasas más moderadas de la organización. Este dato respalda la eficacia de las políticas económicas implementadas y sugiere que el país está en camino de alcanzar el objetivo inflacionario del 2% propuesto por el Banco Central Europeo (BCE).
Ángel Talavera, economista jefe para Europa de Oxford Economics, subraya que la diferencia en la inflación general se debe en parte a los altos precios de la energía y los alimentos. No obstante, al considerar la inflación subyacente, España muestra una posición más equilibrada, sin signos de sobrecalentamiento económico. Esta evaluación se ve reforzada por el análisis de Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, quien atribuye la brecha entre el índice general y el subyacente a la política monetaria y las medidas gubernamentales específicas frente a la crisis energética y la sequía que ha afectado los precios de los alimentos.
Efecto base
Manuel Hidalgo, profesor en la Universidad Pablo de Olavide, añade que el impacto del aceite de oliva en el IPC nacional es significativo debido a su relevancia en la dieta mediterránea, lo que eleva el índice en comparación con otros países europeos. Además, el efecto base provocado por las ayudas gubernamentales y la excepción ibérica que redujo el impacto del gas en el mercado eléctrico, ha hecho que España reduzca sus precios más rápidamente, aunque esto ahora se traduce en fluctuaciones más evidentes en el índice.
Globalmente, la economía se presenta dividida. Mientras algunos países como Costa Rica, Suiza y Japón presentan una inflación subyacente por debajo del 2%, otros, como Alemania y Grecia, se mantienen alrededor del 3%. Estados Unidos, por su parte, muestra una inflación subyacente más alta debido a su robusto crecimiento y consumo. En el extremo opuesto, Turquía enfrenta una hiperinflación descontrolada con una tasa del 71,6%.
Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, señala la complejidad de comparar estas realidades tan diversas debido a las diferencias en políticas monetarias y patrones de consumo. En este sentido, recalca la importancia de evaluar la situación española en relación con la Unión Europea, donde el panorama también es de moderación en comparación con los extremos globales. @mundiario