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MUNDIARIO

La erradicación del eucalipto es necesaria para el rural gallego

El dictamen del Comité Científico del Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente revela que esta medida es imprescindible para la recuperación del rural en Galicia.

La erradicación del eucalipto es necesaria para el rural gallego
Eucaliptos en Galicia. / Pixabay
Eucaliptos en Galicia. / Pixabay

Hace algo más de un año, publicaba en este mismo diario el artículo “Galicia, de paraíso natural a inmenso eucaliptal en apenas unas décadas”. Esta colaboración fue compartida más de 5.000 veces en redes sociales (el registro ha desaparecido en el original) y provocó la airada reacción de ciertos individuos anónimos que incluso intentaron ensuciar mi reputación en diversos ámbitos profesionales. La respuesta al artículo puso de manifiesto la existente confrontación entre buena parte de la sociedad gallega, por un lado, y el lobby pastero-maderero, por otro. ¿En dónde se coloca la Xunta de Galicia y el propio Ministerio? Del lado de la industria, como se verá en los próximos párrafos.

Lo que dice el Comité Científico

El Comité Científico de Flora y Fauna Silvestres del Ministerio recomienda por unanimidad incluir al eucalipto –en todas sus variedades– en el Catálogo Estatal de Especies Exóticas e Invasoras. Subraya la necesidad de llevar a cabo “un seguimiento local y realizar medidas de erradicación antes de que se produzca la invasión”, una circunstancia tristemente acontecida ya en múltiples zonas del país. El documento, que resulta aplastante en argumentos, destaca “el empobrecimiento de las cadenas tróficas”, “la alteración de las propiedades físico-químicas, bioquímicas y microbiológicas del suelo”, “la pérdida de biodiversidad tanto vegetal como animal”, la “fragmentación de los ecosistemas naturales” (pone como ejemplo el dramático caso de las Fragas do Eume), “la capacidad para colonizar espacios abiertos” y, a modo de conclusión, expresa literalmente que “todas las especies del género Eucalyptus son especies transformadoras del medio por los impactos causados en la composición y diversidad de las especies nativas.”

El documento considera el eucalipto un árbol invasor en Europa y Amércia –“invasor manifiesto y especies muy peligrosas para los ecosistemas forestales naturales y semi-naturales”– y cita de manera expresa el caso de Galicia por “la amplitud de las zonas ocupadas”. El último comentario del dictamen me parece valioso de cara al indispensable cambio de política forestal y rural: “se recomienda una gestión profesionalizada de las explotaciones forestales de Eucalyptus sp. que garantice el control de la explotación evitando la naturalización e invasión fuera del territorio dedicado a tal fin y llevando a cabo tareas de erradicación en caso de producirse la naturalización. La recuperación de hábitats naturales es la mejor medida a medio y largo plazo para evitar la invasión de Eucalyptus sp. en el entorno.”

Claro. El eucalipto no solo coloniza el territorio que ocupa por asignación sino que presenta una capacidad de invasión incontrolada que lo lleva a desplegarse en zonas ocupadas por otras especies. De ahí el elevadísimo volumen de superficie mixta, que se calcula en torno a las 200.000 Has. y sobre la cual se debe actuar de manera inmediata con el objeto de evitar el asentamiento de la especie exótica en detrimento de la autóctona en peligro.

Otra política es posible

En fecha próxima a la de emisión del dictamen, un estudio del CSIC llamaba la atención sobre el aceite gallego, que definía de características únicas, múltiples variedades y elevada calidad. La responsable del estudio afirmaba la posibilidad de una eclosión del aceite gallego similar al experimentado en su día por el Alvariño. ¿Dónde está la diferencia? En el escaso número de olivos plantados. Uno se imagina el efecto de haber plantado oliveiras en muchas zonas aptas para este cultivo y ocupadas por eucalipto en su lugar. El olivo crece lento, obviamente, pero es que ¿aún no se han dado cuenta de que la política agraria y forestal debe afrontarse con visión de largo plazo, que no admite atajos?

El lobby pastero-maderero y sus portavoces académicos, que los tiene, claman contra toda medida que restrinja la expansión del eucalipto. Su voracidad no conoce límite, lo quieren todo, eucaliptos hasta en las plazas públicas. No es mala posición negociadora. El argumento parece simple: su árbol fetiche aporta rentas a más de 500.000 propietarios y es el principal recurso en muchas zonas. Esta afirmación presupone que no existe alternativa al eucalipto, lo cual resulta una falacia bastante evidente. Sería suficiente con contrastar la situación en el resto de Europa. Salvando el norte de Portugal, ningún otro país con importante producción forestal (y agraria) ha incorporado el eucalipto a su catálogo de especies. El nuevo Plan Forestal que prepara la Xunta de Galicia ignora este hecho y plantea el incremento de superficie para el árbol llegado de Australia.

No solo es posible otra política; resulta imprescindible. Hay que erradicar el eucalipto de Galicia como primera medida para el relanzamiento de su medio rural. Erradicar significa limitarlo a zonas donde otra  explotación no sea viable. Arrancarlo del bosque mixto y de las zonas supuestamente protegidas, reservas y parques naturales, eso lo primero y urgente. A partir de ahí, planificar la sustitución de esa especie exótica e invasora por árboles autóctonos y por cultivos agrarios de benigno crecimiento en el campo gallego que hoy se demuestran rentables y con potencial comercial en todo el mundo. Con ello, no solo pondríamos en marcha un modelo productivo de progreso en el medio rural sino que estaríamos recuperando también un paisaje en otro tiempo maravilloso que llevamos décadas desgraciando.

El dictamen del Comité Científico del MAPMA es una oportunidad que Ministerio y Xunta se han apresurado a intentar anular. Ya en 2017, tras una propuesta de En Marea en el Congreso, PP, Ciudadanos y PSOE habían rechazado la declaración del eucalipto como especie invasora. Las posturas no parecen haber variado por más que las evidencias se acumulen. Uno puede entender las de PP y Ciudadanos, tan afines siempre a los grupos industriales; cuesta algo más entender la de un Ministerio que se dice de Medio Ambiente, la de una Xunta que se dice de Galicia y la de un partido que se dice Socialista. En algún momento, esto cambiará. Hay que insistir, e insistir, e insistir, porque nos va el futuro en ello. @mundiariogalici