Un cuento de Navidad: lo que gana Hacienda en el sorteo de la Lotería

Cola kilométrica para comprar un décimo de lotería en la calle del Carmen. Foto Josep Manel Sánchez
Cola kilométrica para comprar un décimo de lotería en la calle del Carmen. / Josep Manel Sánchez.

A los que les toque el gordo han de saber que se reparten 400.000 euros brutos por décimo, digo bien, brutos. ¿Será usted el agraciado?, ¿por qué no?, tiene un 0,00001% de posibilidades y la esperanza es lo último que se pierde.

Un cuento de Navidad: lo que gana Hacienda en el sorteo de la Lotería

Eran tiempos difíciles en Inglaterra cuando Charles Dickens escribió A Christmas Carol. La nostalgia por las viejas tradiciones navideñas y la crítica al capitalismo industrial que invadió la Inglaterra victoriana del siglo XIX contribuyó –con la ayuda de la Corona- a la recuperación de muchas costumbres navideñas.

Actualmente, una de las más importantes está ligada al Sorteo Especial de la Lotería de Navidad. La lluvia de millones rozará este año los 2.380 y, como cada año, inundará los hogares de alegría, muchos de ellos necesitados. A los que les toque el gordo han de saber que se reparten 400.000 euros brutos por décimo, digo bien, brutos. ¿Será usted el agraciado?, ¿por qué no?, tiene un 0,001% de posibilidades y la esperanza es lo último que se pierde. Quien juega a caballo ganador siempre es Hacienda que, incluso antes de que se celebre el sorteo, sabe que ganará alrededor de 200 millones de euros .

Desde que en 2013 se introdujese un impuesto del 20% sobre los premios de la Lotería superiores a 2.500 euros, la cuenta de resultados del Fisco no deja de engrosarse en un sorteo que representa más del 30% de todo su negocio anual. Los afortunados premiados y, a la vez, sufridores contribuyentes han de saber que, en realidad, recibirán 320.500 euros al décimo -si son agraciados con el primer premio-, los del segundo podrán gastar 100.500 de los 125.000 que les tocan y los del tercer premio cobrarán neto 40.500 euros, habiendo de tributar 9.500 euros.

Pero no tema si usted es agraciado con algún premio gravado, porque no tendrá la tentación de gastárselo todo, Hacienda practicará la oportuna retención en el momento de cobrar el premio, de tal modo que cuando se inicie la campaña de declaración del IRPF, sus cuentas con el fisco estarán saldadas, gaste tranquilo.

Otra cosa es que con el incremento patrimonial que se derive del premio de la lotería pueda tener que tributar también por el Impuesto de Patrimonio o por los rendimientos que genera el premio en forma de intereses, por ejemplo. Y si, como en el caso de Scrooge, la generosidad le ha invadido y decide regalar parte o todo de ese dinero a otras personas, no se olvide de pasar por la caja del impuesto de donaciones.

Acabemos este cuento de Navidad recordando que si Scrooge era la personificación del invierno en el siglo XIX, Hacienda lo es en el siglo XXI, si bien no podemos olvidar  que a esta fría estación le sucede la primavera, el resurgir de las flores y la posibilidad de disfrutar al máximo de su premio después de impuestos.

Y sino, estará conmigo en que lo importante es gozar de buena salud. Suerte! @mundiario

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