¿A qué equivale el déficit público de España en una familia?

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda.
Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda.

Los ingresos del Estado en 2013 equivaldrían a los de una familia que hubiera ganado 38.625 euros y que hubiera gastado 45.882 euros. Le faltarían 7.257 euros para estar sin números rojos.

¿A qué equivale el déficit público de España en una familia?

Los ingresos del Estado en 2013 equivaldrían a los de una familia que hubiera ganado 38.625 euros y que hubiera gastado 45.882 euros. Le faltarían 7.257 euros para estar sin números rojos.

 

Las cuentas del Estado tienen tantos ceros que a veces dificultan su comprensión, lo cual termina por favorecer los intereses de quienes no quieren que se entiendan. En la sección de La Región Cuenta de resultados hemos ido por partes para entenderlas mejor y comprobar, de paso, su delicada situación. De entrada, las pondremos en equivalencia con las de una familia.

Los ingresos del Estado en 2013 equivaldrían a los de una familia que hubiera ganado 38.625 euros y que hubiera gastado 45.882 euros, con lo que le faltarían en caja 7.257 euros para cerrar el año sin números rojos. Como esa familia venía sufriendo este mismo problema durante años, resulta que habría alcanzado una deuda con el banco de 96.067 euros.

Desde el banco que financia a esta familia –léase los mercados en el caso de España- le habrían recomendado que redujese el saldo negativo de los 7.257 euros de déficit, hasta dejarlo en 5.500 euros en 2014 y en 4.200 euros en 2015, pero como en 2015 habrá una gran fiesta familiar –elecciones-, en el banco se temen lo peor.

¿Por qué esta familia gasta, año tras año, mucho más de lo que ingresa, si resulta que en los últimos tiempos da peor de comer a los niños, restringe los fármacos del abuelo y apenas consume? Por dos motivos: recorta en lo que no debe pero no en otras cosas superfluas y tiene dificultades para mantener sus ingresos. Tanto es así, que ese agujero anual de 7.257 euros equivale a la principal nómina de los familiares que trabajan, que en el caso del Estado sería el impuesto del IRPF. Y el agujero previsto equivaldría al de la segunda nómina de la casa, que sería el IVA en el caso del Estado. Mal asunto.

No es difícil entender que esta familia se verá pronto ahogada por sus deudas, hasta terminar trabajando para el banco, mientras los niños apenas podrán comer. Su salida, evidentemente, pasar por aumentar sus ingresos y eliminar todos los gastos superfluos, de modo que pueda igualar ingresos y gastos, hasta terminar por reducir la deuda.

Una prueba más de que sus números están fuera de lugar es que no admiten una comparación positiva en su pueblo. De los 181 vecinos, esta familia está en el puesto 161, que es el puesto que ocupa España en el ranking de déficit respecto al Producto Interior Bruto (PIB) ordenado de menor a mayor.

¿Hay riesgos de que las cosas no solo mejoren sino de que vayan a peor? Sí. Si bien es verdad que en los últimos años ha habido algún avance, eso no asegura el futuro, máxime cuando la familia de nuestro caso tan poco ejemplar ya está pensando en aprovechar que los intereses están bajos para gastar más, a costa de endeudarse todavía más.

Ahora que las primas de riesgo no aprietan tanto, hay un peligro de que los bajos tipos de interés no se usen para consolidar los presupuestos de esta empobrecida familia, sino para financiar más gasto, a sabiendas de que sus prioridades son, por encima, poco o nada razonables.

Si los miembros de esta familia -léase la clase política- estudiasen bien las cuentas y las interiorizaran, hasta comprenderlas a fondo, es probable que muchas de sus decisiones irían cambiando, a riesgo de poner en peligro el futuro de sus hijos. Del mismo modo, parece conveniente que no todas las soluciones las vinculen a la gestión, sino a la propia actividad familiar. Tanto esta familia como España deben trabajar más y mejor. @J_L_Gomez

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