Las empresas familiares se convierten en el buque insignia de España

Campaña Damos la cara.
Campaña Damos la cara.

La actual crisis no ha hecho más que poner de relieve su espíritu de lucha y desde el movimiento Damos La Cara se quiere poner el foco en todas ellas: las empresas familiares.

Las empresas familiares se convierten en el buque insignia de España

Nunca un mar en calma hizo marinero. Este es el refrán que muchas empresas familiares aplican en su día a día porque saben de primera mano que las turbulencias y los azotes de la vida solo pueden servir para remar con más fuerza.

La crisis provocada por la Covid-19 ha hecho que nazca una necesaria iniciativa que pone de relieve el valor de esas empresas familiares que representan casi el 90% del total del tejido productivo en España. Se llama Damos La Cara.

“Se trata de un movimiento ciudadano, social y no-partidista que nace de la conciencia de que entre todos podremos recuperar el terreno perdido y de que, sin la aportación del sector privado, el sector público solo no podrá asentar las bases de un escenario sólido”, explican desde este movimiento de carácter asociativo.

El objetivo de Damos La Cara es poner el foco en todas esas empresas familiares, de cualquier rincón de España, cuyos dueños y miembros del equipo se levantan cada mañana para seguir insuflando ganas, ideas y, sobre todo, trabajo, a su negocio con el fin de continuarlo generación tras generación. El dato no es baladí: la longevidad media de las empresas familiares es de 33 años y su solidez y resistencia es mayor que el de aquellas empresas en los que los lazos familiares no existen.

empleo privado

Empresas familiares españolas

Alfonso Jiménez Rodríguez-Vila y Francisco Iglesias idearon un proyecto en 1994, cuando tenían 20 y 21 años, que se basó en la transformación de producto agroalimentarios. Hoy, con más de 100 personas empleadas, toda España y parte del extranjero conoce a esta empresa castellanoleonesa con el nombre de Cascajares.

Uno de los sectores más castigados en esta crisis es, sin lugar a dudas, el de la automoción. Desde Autonervión, en el País Vasco, saben bien lo que es trabajar en familia, como una piña, porque sus operaciones iniciaron en el año 1968 y hoy en día asumen muy bien el lema “un paso atrás ni para tomar impulso”. Garra, fuerza y actuaciones rápidas y eficientes para garantizar la seguridad de empleados y clientes de sus concesionarios, caracteriza a esta empresa familiar.

En Jacoliva, productores de aceite de oliva de Extremadura, llevan en funcionamiento desde 1868. Una empresa familiar con solera que ya abarca a la cuarta generación. Una generación que le ha echado coraje e imaginación a la situación actual para, durante la cuarentena, seguir trabajando, garantizar la seguridad de sus empleados y procurando que el exquisito aceite de oliva extremeño llegará a las tiendas y de ahí a nuestras mesas.

Todas estas iniciativas apasionantes y muchas más, pueden verse en Damos la cara. De igual manera, cualquier empresa familiar que esté conociendo esta útil iniciativa ahora, puede sumarse, contar su historia, aportar inspiración, insuflar fuerza a los demás, porque hoy más que nunca, las empresas familiares deben ser protagonistas ya sea porque aportan el 57,1% del PIB en España, ya sea porque el 89% de las empresas en el país son familiares, ya sea porque la fuerza de sus miembros es un ejemplo a seguir. @mundiario

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