El respaldo incodicional del BCE a la banca propició la burbuja inmobiliaria

La influencia que ejerce el Banco Central Europeo sobre el sector bancario posibilitó que éste llevase a cabo decisiones de inversión con un riesgo que no tomaría de otro modo.
El respaldo incodicional del BCE a la banca propició la burbuja inmobiliaria

Mucho se ha hablado durante los últimos cinco años del papel que ha jugado el sector bancario en el origen y desarrollo de la crisis que padece la economía española. Como hemos comentado en más de una ocasión en MUNDIARIO, ésta tiene su origen en la expansión del crédito anormalmente barato, fomentada por una política monetaria extremadamente laxa implementada por los bancos centrales, que en nuestro país se canalizó hacia el sector inmobiliario, engordando así la burbuja hasta niveles insostenibles, con la colaboración tanto del sector público como privado.

Pero, ¿cómo es posible que el conjunto del sector bancario, con todos los mecanismos de control de riesgo que tienen las entidades, haya sido capaz de asumir niveles de riesgo que han resultado ser insostenibles? Como bien explica el economista Juan Ramón Rallo en su obra Una alternativa liberal para salir de la crisis, se han conjugado dos factores claves que han propiciado la creación de ésta burbuja. Por un lado una condición necesaria para que se cree toda burbuja, la existencia de un ambiente de euforia en todos los sectores de la economía, en donde se tenía la percepción de que las vacas gordas habían llegado para quedarse (ya saben, los pisos nunca bajan, a largo plazo todo sube, inauguramos esta estación de AVE que sólo tendrá cuatro trenes al mes pero nos pone en el mapa…), y por otro lado, un respaldo absoluto por parte del BCE al sector bancario para otorgarle toda liquidez necesaria.

Y este último aspecto el que, pudiendo pasar desapercibido, es absolutamente clave para entender el porqué muchas entidades han actuado irresponsablemente a la hora de conceder crédito inmobiliario. La actividad de un banco se basa principalmente en financiarse masivamente a corto plazo para invertir en préstamos a clientes a muy largo plazo. Obviamente, los rendimientos derivados de los préstamos concedidos a largo plazo se tardan mucho en cobrar, con lo que suele suceder que las obligaciones a corto plazo de los bancos comerciales les sean exigidas mucho antes de cobrar los intereses de largo plazo. Esto para cualquier empresa supondría sino la quiebra, al menos solicitar el concurso de acreedores.

En el año 2001, después de los atentados de Nueva York, el BCE sitúa los tipos de interés en mínimos históricos para aquel momento (2%), con el consecuente abaratamiento del crédito. Además, en el año 2003 existe un periodo de desaceleración tanto en la economía francesa como en la economía alemana lo que hace que sus bancos tengan un exceso de liquidez que no es demandado por el sector privado de sus países, por lo que tienen que acudir al mercado interbancario (donde los bancos se prestan entre sí) para darle salida, siendo las entidades españolas las que absorben la mayor parte de ese excedente (principalmente las cajas). Este exceso de liquidez en el mercado interbancario hizo que dismnuyesen todos los tipos de interés, incluidos los hipotecarios, por lo que en ese momento nos encontrábamos en una situación en donde la demanda de crédito inmobiliario se incrementaba fuertemente a la vez que los tipos de interés no aumentaban, como sí debería de haber ocurrido dado el exceso de demanda.

Nos encontramos así ante una economía que optó por no diversificarse, sino por establecer un sistema productivo basado en un solo pilar, el sector inmobiliario. Y llegó el momento en el que el crédito no pudo seguir siendo expandido a niveles anteriores, la burbuja inmobiliaria se resintió y el paro llamó a las puertas de nuestro país. @PabloS_F

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