El seno del BCE se divide en torno a la prórroga para la compra de activos

Logo del euro en Fráncfort del Meno, sede del BCE. / Héctor Morales
Logo del euro en Fráncfort del Meno, sede del BCE. / Héctor Morales

Las minutas de la última reunión de la entidad de Fráncfort del Meno muestran que los altos mandos del mismo tuvieron un amplio debate sobre este tema.

El seno del BCE se divide en torno a la prórroga para la compra de activos

En octubre recién pasado, el Banco Central Europeo (BCE) tomó la decisión de ampliar su programa de compras de activos. Unido a eso, el banco decidió sostener de forma indefinida la medida de estímulo, lo cual desató un intenso debate en el núcleo de la entidad, de acuerdo a las minutas de este jueves a la salida de su última reunión.

Una vez alineado el veloz crecimiento económico con una inflación de velocidad media en la eurozona, el banco con sede en Fráncfort del Meno optó en octubre por reducir el volumen de sus compras de activos y dar una prórroga al programa por un plazo de nueve meses, un tipo de estímulo más discreto con el que espera sostener una sólida expansión al tiempo que se alimentan las presiones inflacionarias, explica Forbes.

Los mercados aplazaron a la carrera cualquier previsión de un alza de tasas de interés hasta finales de 2019, entendiendo que la decisión de octubre fue una promesa de que los estímulos económicos seguirán en rigor en lugar de recortar las compras de deuda como un ajuste monetario.

Puede que la extensión a compras de hasta 30.000 millones de euros mensuales haya tenido un amplio apoyo, lo cierto es que el relato del cónclave apunta a que los dirigentes del BCE discutieron largo y tendido sobre las alternativas y no fueron capaces de acordar un proyecto para mantener el programa de manera indefinida.

Las minutas explican que muchos de los presentes "consideraron que se justificaba fijar una fecha para el fin (del programa) en anticipación a nuevos progresos en torno a un ajuste sostenido en la senda de inflación, gracias a expectativas de crecimiento mejores a lo previsto, menores riesgos y condiciones financieras favorables para la economía real". “También se expresaron algunas preocupaciones respecto a que la naturaleza indefinida del programa de compras de activos pudiera generar expectativas de más extensiones (en las compras)”, reza el mismo texto.

Quienes votaron en contra lo hicieron con la premisa de que aun si los mercados no anticiparan un final evidente de las compras de activos, la reacción tendría un margen límite y que, como sea, la economía de la eurozona podía aguantar condiciones financieras un tanto más apretadas a raíz de su sólido crecimiento, extiende Forbes.

Pero los dirigentes díscolos también aseguraron que el banco debería dejar de conectar sus compras de activos a la senda inflacionaria. En lugar de eso, rezan las minutas, el BCE debería enfocarse en su orientación central de política monetaria. @mundiario

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