La eficiencia energética y su importancia en la gestión empresarial

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Instalaciones en una industria / Pixabay

Las administraciones europeas y nacionales han hecho de la apuesta  por la eficiencia energética una de sus claves en política energética, dado el importante ahorro económico que se puede conseguir a través de una buena gestión de la energía. 

La eficiencia energética y su importancia en la gestión empresarial

La aplicación de medidas de eficiencia energética tanto en viviendas como en empresas o industrias se ha incrementado en los últimos años. El ahorro que supone una buena gestión de la energía es clave en la gestión económica de particulares y sociedades. La progresiva subida de precios de la energía durante las últimas décadas, la mayor concienciación medioambiental y los cambios normativos de las últimas décadas, le han dado la importancia que siempre ha merecido.

En la actualidad existe una mayor concienciación tanto en el ámbito social como empresarial y desde las diferentes administraciones se incentivan actuaciones relacionadas con la eficiencia energética, tanto a nivel doméstico como en el ámbito empresarial, además de un esfuerzo importante en divulgación y formación en esta materia.

Gestión energética en la empresa

El año pasado se aprobó en España el Real Decreto 56/2016 que recoge la obligación de que las grandes empresas se sometan a una auditoría energética de manera periódica. En él también se determinan los requisitos para ser auditor energético y para que una empresa pueda ser calificada como proveedora de servicios energéticos.

La gestión energética en una empresa es tan relevante como la gestión de otras áreas de la empresa  como la producción, el mantenimiento, la logística, el área administrativa y financiera o la gestión del personal, y por ello es necesario contar con los recursos humanos necesarios.

La incorporación (o reciclaje) de profesionales con formación en gestión energética es una hoy una necesidad para las empresas. En la gran mayoría de los casos, el ahorro económico que se conseguirá justificará sobradamente la inversión realizada.

Un medio que está resultando clave para esta gestión es la introducción de tecnologías innovadoras e inteligentes para mejorar la eficiencia energética de edificios e industrias. Una de ellas es la aplicación de herramientas TIC  de gestión energética. Son aplicaciones y programas muy útiles para recabar información del consumo de  energía en cada punto de una instalación industrial o de servicios.

De esta manera se pueden localizar ineficiencias o consumos desconocidos, medir el retorno de la aplicación de medidas de ahorro energético o crear indicadores de gestión y conocer su evolución, a través de tableros de mando creados de manera personalizada.

La eficiencia energética en una empresa se desarrolla en varias líneas: por un lado la aparición de sistemas de consumo que permiten un mayor ahorro como la aparición de maquinaria cada vez más eficiente, nuevas tecnologías de iluminación (la implantación del LED) o mejores aislamientos. Por otro lado, la aparición de nuevas tecnologías de generación, recuperación o almacenamiento da margen de mejora para los próximos años. Un correcto diseño de instalaciones, con atención a las futuras ampliaciones, es también otro factor clave a tener en cuenta.

Apostar por la eficiencia y la gestión energética en el sector industrial es hacerlo por la competitividad de la industria pues la energía es en muchas ocasiones el segundo coste empresarial tras los salarios. La eficiencia energética tiene, por tanto, un papel clave  en esta cuarta revolución industrial en la que estamos inmersos, la llamada Industria  4.0.

Directrices de la UE sobre eficiencia energética

Conscientes de la importancia de la eficiencia energética en un continente tan escaso de recursos energéticos, la Unión Europea estableció a principios de década el denominado Objetivo 20/20/20.  A través de él, los países miembros se comprometían a reducir en 2020 un 20% sus emisiones de gases de efectos invernadero (GEI), alcanzar un 20% en la utilización de las energías renovables y llegar a un 20% de ahorro mediante la eficiencia energética.

Pocos años más tarde, en 2014, se fijaban nuevos objetivos para 2030 y se fijaban en un 40% de reducción de GEI, y un 27% tanto en eficiencia energética como para las energías renovables.

En 2016 presentaba un paquete de medidas llamado  ‘Energía Limpia para Todos los Europeos’ a través del cual la Unión Europea incrementaba el objetivo de eficiencia energética para 2030, del 27% al 30%.

Cifras apartes, la voluntad de Europa por liderar la denominada transición energética, resultante de la Cumbre de París de 2015, es un hecho. Y sin duda alguna, la apuesta por la eficiencia energética es una de las grandes claves para conseguirlo.

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