Donald Trump “se ha metido en un jardín” con su polémica reforma fiscal

Donald Trump. / RRSS
Donald Trump.

El republicano es ya el presidente peor valorado después de sus primeros 100 días de gobierno. Para ganar prestigio ordena bombardeos y amenaza con conflictos armados.

Donald Trump “se ha metido en un jardín” con su polémica reforma fiscal

Empezó enfrentándose con sus vecinos, México y Canadá, luego amenazando con imponer aranceles a productos importados de empresas norteamericanas y ahora propone bajadas de impuestos.

Veamos. La propuesta de Trump es considerada por su equipo como “el mayor recorte de impuestos de la historia” e implica una bajada de los siguientes impuestos:

-Bajar el máximo del impuesto de la renta (Internal Revenue Tax) del 39% al 35%.

-Eliminar deducciones en el Impuesto de la Renta excepto hipotecas y donaciones.

-Pasar de siete tramos en el impuesto de la renta a tres tramos con un porcentaje de 10%, 25% y 35% según la renta.

-Duplicar el mínimo exento del impuesto de la renta. En estos momentos los mínimos son de 6.350 dólares para declaración individual y de 12.700 dólares para un matrimonio.

-Se elimina el Impuesto de Sucesiones.

-El Impuesto de Plusvalías se baja del 23.8% al 20%.

-El Impuesto de Sociedades se baja desde el 35% al 15%

En el plan presentado, que tiene que pasar por la cámara de representantes, tendrá que ser aprobado y no va a contar fácilmente con la aprobación de los congresistas si estiman que el plan aumenta el déficit. Sería rechazado de facto más tarde por el mismo congreso. Los congresistas tendrán que valorar si la reforma fiscal supondrá un incremento de la producción (PIB)  sin aumentar el déficit presupuestario.

 El objetivo del plan estima que las empresas al ser menos gravadas con el Impuesto de Sociedades repatrien capitales y monten empresas más competitivas en el interior por tener uno de los impuestos de sociedades más bajos del mundo occidental.

Muchos recordarán las medidas del presidente Ronald Reagan, que bajó los impuestos a los más ricos desde el 70% al 28% y además aumentó los gastos del ministerio de defensa. La medida hizo triplicar el déficit y bajadas de los salarios de los trabajadores que eran los mejores pagados del mundo y bajaron hasta el 11 lugar del orbe.

Trump busca protagonismo sobre todo por su baja valoración actual, bien aumentando los gastos de defensa, bien bajando impuestos. Espera que bajando los impuestos a los más ricos aumente la producción (PIB) y los bienes alcancen a los de abajo. No obstante, otros piensan lo contrario. Si suben los impuestos y el gasto productivo, los bienes llegarán a los menos favorecidos.

Curiosamente no se ha vuelto a hablar de gravar con el 10% en aduanas a la importación de productos fabricados fuera por empresas estadounidenses, posiblemente por las propuestas de las grandes cadenas de distribución detallista.

Resumiendo:

Se estima que esta rebaja de impuestos supone la pérdida de un billón de dólares de menos ingresos cada año. Trump espera que la bajada de impuestos se compense con el aumento del PIB al 3% y ello proporcione los impuestos necesarios para cubrir los gastos presupuestarios.

La cámara de representantes tendrá que aprobar la reforma. Si piensan que no aumentará el déficit público en diez años, algo muy difícil de cumplir con este recorte, por lo que aprobarían el plan únicamente temporalmente. Un plan que en principio sólo beneficia los más ricos.

Se estima que actualmente el 20% de las grandes empresas estadounidenses no pagan impuestos y consiguen desgravaciones y deducciones. Inclusive se comenta que el propio Trump lleva 17 años sin pagar impuestos.

Por otra parte, en los presupuestos que estudia el equipo de Trump ya no incluyen la partida de 20.000 millones de dólares para construir el muro.

Trump “se ha metido en un jardín”, acierta cuando rectifica. Tiene poder para mandar lanzar bombas, pero tiene que negociar las leyes que propone. Funciona la separación de poderes.

Esperemos que suceda lo mismo con la negociación del plan y no se apruebe después de las negociaciones en la cámara.

Donald Trump “se ha metido en un jardín” con su polémica reforma fiscal
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