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Diagnóstico de una economía herida

La economía presenta síntomas que requieren de un tratamiento coordinado y contundente con el fin de tomar ventaja ante la incertidumbre en los mercados.

Diagnóstico de una economía herida
Crisis del coronavirus.
Crisis del coronavirus.

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Antonio Jesús Pérez García

Antonio Jesús Pérez García

El autor, ANTONIO JESÚS PÉREZ GARCÍA, es colaborador de MUNDIARIO. Diplomado en Ciencias Empresariales, también es máster universitario en Economía y Desarrollo. @mundiario

Es evidente e innegable que la crisis sanitaria en la que estamos inmersos, fruto de la pandemia de un virus Covid-19, que parecía indefenso a larga distancia y corto plazo, viene de la mano de una recesión socioeconómica sin precedentes. Nuestra economía ya se encuentra sintomática en lo económico y financiero. El pasado 12 de marzo registraba el IBEX35 la mayor caída en su historia, alcanzando un desplome del -14,06%, en consonancia con el resto de bolsas europeas.

El diagnóstico de la crisis del coronavirus hace visible los estragos en nuestra economía, dejándonos, de nuevo, heridos e indefensos ante la amenaza de la incertidumbre. En este caso, las actuaciones de los organismos sanitarios, las decisiones político-económicas de intervencionismo en los mercados o las determinaciones debidas al Estado de Alarma, con las entradas en vigor de las mismas, nos deparan desconcierto e inquietud. Mientras que el punto de inflexión de la pandemia parece aún lejano, la economía nacional sufre una fuerte desaceleración. La Organización Internacional del Trabajo augura la pérdida de más de 25 millones de empleos en todo el mundo, en comparativa, en las primeras fases de la pasada Gran Recesión se dejaron atrás 22 millones de puestos de trabajo.

El incremento de la Deuda Pública con motivo de los ajustes del Ejecutivo, con el fin de paliar esta caída del PIB, junto al incremento inevitable del desempleo nos abocan a un frenazo económico que llevará a dificultades a gran parte del tejido empresarial de nuestro país, por un lado, y a graves apuros a PYMEs que verán imposibilitada la subsistencia.

Esta nueva crisis del capitalismo moderno, que tanto nos recuerda en indicadores económicos y financieros a la Gran Recesión de 2008 en su fase inicial, viene a examinarnos sobre contenidos y argumentos ya pasados. ¿Hemos aprendido de los errores? ¿Sabremos tomar ventaja respecto a las desavenencias que nos vienen?

La anticipación, en tela de juicio respecto a la gestión de la crisis sanitaria, es la clave para minimizar, en muchos casos, los daños producidos a nivel socioeconómico. Las restricciones del Ejecutivo, así como las medidas de los organismos europeos, dejan en ciertas ocasiones mucho que desear. El hundimiento de los mercados financieros europeos, a la par que el sector de los servicios, base sustantiva de nuestra economía, requiere de contundencia y coordinación en la toma de decisiones por parte de la Administración Central y el Banco Central Europeo (BCE), cuyo plan hasta ahora ha sido la adquisición de activos tanto públicos como privados y llamada a la unión de los Gobiernos de Europa. Disposiciones firmes pero que hacen necesarios un plan de choque fiscal a nivel europeo y evitar el riesgo de fragmentación de las diferentes economías de la Eurozona.

Por otra parte, la fortaleza del sector sanitario nacional es incuestionable, lo que no quita la necesidad de refuerzo y apoyo institucional en lo económico y en lo orgánico. Ha quedado en evidencia la necesidad de inversión en desarrollo e investigación, equipos humanos y físicos que permitan la óptima gestión de una crisis coyuntural como la actual.

Las dificultades temporales en las economías europeas son inevitables y evidentes, con la necesidad de tratamiento urgente, la cuestión es, ¿podremos y sabremos evitar daños mayores de carácter estructural? @mundiario