Despidos masivos, pérdida de competencia y riesgo de exclusión, entre los problemas de las fusiones

Sede de Caixabank en Barcelona. / Mundiario
Sede de Caixabank en Barcelona. / Mundiario
Solo el ajuste de plantilla de CaixaBank y BBVA supondrá más de 12.000 despidos, cifra a la que se sumarán los del Santander, Sabadell, Ibercaja, Unicaja y Liberbank.
Despidos masivos, pérdida de competencia y riesgo de exclusión, entre los problemas de las fusiones

“Esta nueva CaixaBank es una excelente noticia para las empresas españolas, en un momento en el que es perentoria la necesidad de financiación para hacer frente a los estragos de la pandemia”. Es la opinión –entusiasta– del presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, que valora así la mayor fusión de la historia de la banca en España. Tal vez no piensen lo mismo los 8.300 trabajadores que CaixaBank quiere despedir, fruto de su ajuste de personal y de tamaño. Solo el ajuste de plantilla de CaixaBank y BBVA supondrá más de 12.000 despidos, cifra a la que se sumarán los del Santander, Sabadell, Ibercaja, Unicaja y Liberbank.

La situación es de tal gravedad que incluso la vicepresidenta económica Nadia Calviño –una mujer del sistema, moderada– ha salido a decir que no son de recibo los “altos sueldos” de los directivos de banca cuando al mismo tiempo no paran de hacer despidos, lo cual pretende “minimizar”. Cree también algo que se escucha en la calle: las remuneraciones y bonus de la banca no se corresponden con la situación económica de España, donde proliferan los EREs.

El gran objetivo de la banca, que sobrevive con tipos de interés muy bajos, es ahora tener menos personal y menos oficinas. De hecho, al plan de CaixaBank de despedir a 8.300 empleados y de cerrar 1.500 sucursales se ha sumado el BBVA con el despido de 3.800 trabajadores y el cierre de 530 oficinas. De ajustar los bonus ni una palabra. De hacer despidos masivos en las sedes centrales, tampoco: prefieren echar a los que están en sucursales.

Hay expertos en banca que creen justo lo contrario, que algunas entidades podrían funcionar igual con menos empleados en sus oficinas centrales, pero lo cierto es que sus jefes prefieren no tener cerca de los despedidos. En todo esto no es baladí el papel de los clientes, que pasaron de ser atendidos en las sucursales a trabajar –gratis– para los bancos, a medida que fue implantándose la banca electrónica. Un cliente sin smartphone es ahora una rémora para la banca, salvo que sea millonario, en cuyo caso será atendido en la banca privada.

Otro problema que se plantea es el riesgo de concentración bancaria, ya que cada vez hay menos bancos, lo cual puede derivar en un problema de falta de competencia, dañina para los clientes.

Pero peor que la falta de competencia es la pérdida del propio servicio, como sucede ya en la España rural, donde hay muchos municipios que se han quedado sin sucursales bancarias, suplidas en el mejor de los casos con ofibuses o fintech.

Los bancos se justifican con que no puede hacer cosas muy distintas de las que hacen estando como están los tipos de interés. También se ven más apretados al no poder financiar a las empresas de sectores que producen emisiones a gran escala, fruto del proceso de descarbonización y de la transición a una economía más sostenible.

Visto el panorama financiero desde una comunidad como Galicia, lo mejor que puede pasar es que no pase nada; es decir, que siga operando la gran banca española y que no desaparezca la banca con raíces en Galicia, básicamente Abanca y la Caixa Rural Galega. Las comunidades que, fruto de las fusiones y absorciones, perdieron sus entidades locales o autonómicas, están hoy mucho peor que Galicia.

Abanca es hoy más importante para Galicia que para su dueño. Si obligasen a Juan Carlos Escotet a quedarse sin Abanca para caer en manos de cualquiera de los grandes, en el peor de los casos seguiría siendo multimillonario, pero Galicia correría el riesgo de parecerse a la España vaciada. @J_L_Gomez

AL ALZA

Las fintech 

Las fintech –contracción de las palabras inglesas finance y technology– son las nuevas entidades financieras capaces de utilizar las tecnologías para crear productos financieros innovadores. Están teniendo un gran éxito y una favorable acogida, pero su dimensión no es todavía equiparable a la gran banca tradicional, que en parte también adopta ese tipo de modelos. En paralelo, las criptomonedas ganan terreno frente a las monedas respaldadas por los bancos centrales, pero todavía a años luz.   

A LA BAJA

Las cajas 

Tras la crisis financiera de 2008, son contadas las cajas de ahorros que van quedando en España, donde este tipo de entidades llegaron a suponer la mitad del sistema financiero. Aquí pasó algo parecido a lo ya visto antes en Italia, pero sin que Alemania se dejase llevar por esa corriente. Al lado de los grandes bancos privados –algunos internacionalizados–, en Alemania conviven las cooperativas de crédito y, lo que es más importante, sus pequeñas cajas de ahorros, las populares sparkassen. 

––––––––– PROTAGONISTAS –––––––––

> Nadia Calviño, ministra de Economía.- Ha instado al Banco de España a que limite los EREs y los sueldos de los banqueros pero se le ha olvidado un pequeño detalle: hacer valer la importante cuota de control del Estado en el accionariado de CaixaBank para pedir lo mismo. El Frob deberá votar las retribuciones de CaixaBank en la junta de este viernes 14 de mayo tras las quejas del Gobierno.

> Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank.- Tras culminar la absorción de Bankia, ha planteado un ajuste del 18,7% de la plantilla, es decir, 8.291 personas, prácticamente uno de cada cinco empleados. Se trata del mayor ERE de la historia de la banca española. Rivaliza así con el Santander.

> Carlos Torres, presidente del BBVA.- Su equipo ha comenzado a negociar con los sindicatos del banco el expediente de regulación de empleo que pretende llevar a cabo para la salida de 3.798 empleados del BBVA en España, de los 23.300 que trabajan en la entidad matriz.

> Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca.- Su principal hito en el primer trimestre fue que superó la barrera de los 100.000 millones de euros en volumen de negocio, un 20 % más que antes de la pandemia. Claves: la compra de la red española de Novo Banco y la integración contable de Bankoa. @mundiario

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