¿Cuán preocupados debemos estar sobre la crisis de deuda italiana?

Mattarella, Presidente de la Republica italiana
Mattarella, Presidente de la Republica italiana

Reflexión sobre un artículo escrito en Bruegel por Olivier Blanchard (previo economista en jefe del FMI) analiza el impacto negativo de una crisis de deuda en Italia, qué propuestas se plantea tomar el gobierno electo y hasta qué grado es posible que suceda un Italexit.

¿Cuán preocupados debemos estar sobre la crisis de deuda italiana?

Una coalición entre el partido de ultraderecha, La Liga Norte, y el partido de ultraizquierda, Partido de las 5 Estrellas, ha producido un gobierno que genera serias dudas de gobernabilidad; con ello se han disparado los costes de financiación en Italia y el riesgo de salida de la eurozona (Italexit). Ignazio Visco, gobernador de la banca de Italia, advierte que el país está en una situación de serio riesgo de pérdida irreparable de credibilidad.

El colapso de su economía causaría efectos negativos en cadena dentro del país y en el conjunto de la UE, donde posiblemente ninguno de los estabilizadores automáticos del BCE lograría rescatar un país con el tamaño de Italia. En un primer lugar, un mensaje de inestabilidad originado por una falta de credibilidad sobre el gobierno italiano provocaría una caída de sus ratings y ocasionaría varios efectos en cadena que reducirían su capacidad de financiación: (1) Crecerían los tipos de interés a los que la economía se financia, es decir, los costes de financiación subirían; (2) la caída en los ratings imposibilitaría que muchos de los bonos italianos cumplieran con los requisitos para ser adquiridos bajo el programa de compras del ECB; (3) muchos activos nacionales perderían la condición de elegibles como garantía para obtener financiación a corto y medio plazo del Banco Central Europeo. Este punto afectaría principalmente a inversores italianos, que poseen dos tercios de la deuda soberana nacional; (4) Por último, seguramente no se accedería a la financiación ofrecida por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) a través de las operaciones monetarias de compraventa, ya que, la recepción de este tipo de financiación está condicionada a aceptar la implementación de medidas.

Hasta cierto punto alguno podrá pensar que algunos italianos han olvidado los efectos sobre la liquidez en el sector bancario europeo que tuvo la crisis soberana de 2011/12. Y es que, conscientes de los posibles efectos, las medidas que sugiere la coalición italiana apuntan hacia una expansión fiscal; la cual, según estiman varios estudios mentados en el artículo de Bruegel supondría un impacto en el gasto de alrededor de un 5-6% del PIB (109-126 miles millones €). A continuación, repasaremos los acuerdos más importantes del pacto de gobierno como la estimación de su coste: Salario mínimo garantizado, tipo impositivo menos progresivo, Revocación de la reforma del plan de pensiones propuesta por Monti en 2011; además, por mutuo acuerdo proponen revocar la subida de impuestos sobre el valor añadido. No obstante, uno pensará… y si suben los gastos, será porque suben los ingresos… y ahí es donde el informe advierte del riesgo al presentar propuestas de financiación por concretar o sujetas a condicionalidad. Lo que no muestra muy buenas perspectivas de estabilización de la economía y plantea serias dudas sobre su futura capacidad de financiación. Por tipo impositivo menos progresivo se entiende que se reduce el efecto redistributivo de la renta de los impuestos progresivos como el IRPF -se reduce la contribución de las rentas altas y aumenta la realizada por las renta bajas-.

A continuación se enumeran varios motivos que apoyan la idea de que el estado italiano no va a permitir implementar dicho desajuste presupuestario y que van a buscarse soluciones para continuar mandando al exterior una señal de estabilidad. El primer argumento es de tipo político, ya que la inestabilidad creada por el gobierno de coalición impactaría directamente a los bolsillos de los italianos, que tendrían que pagar más por financiarse o deberían desprenderse de sus activos nacionales a precios muy bajos (recordemos que dos tercios de la deuda soberana italiana está en inversores nacionales y en situación de inestabilidad, su valor caería gravemente). En ese caso, el partido político que generó inestabilidad política podría ser concebido como el causante de las pérdidas monetarias y ello podría llevar a muchos ciudadanos a replantearse su voto de cara a las próximas elecciones.

El segundo, también es de tipo político y se basa en la estrecha diferencia que mantiene la coalición en el Senado (6 votos). Dado que las promesas de campaña se deberían aprobar en las dos cámaras del parlamento en 2019, puede que bajo una situación de estrés (déficits crecientes, fuga de capitales, estrés bancario…) creciera la probabilidad de tránsfugas o abstenciones que facilitaran la estabilidad e impidieran aprobar las medidas del pacto de gobierno. El tercero, pasa por el hecho de que la aprobación de dichas políticas podría ser considerada inconstitucional, ya que según la Carta Magna, el gobierno debe ser sostenible de acuerdo con los criterios del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. El último es de tipo financiero y es que en los próximos cuatro años el gobierno italiano va a tener que emitir deuda por el equivalente de 57% de su PIB (1,2 billones de euros, una cifra que supera el PIB español en 2017). Debido al carácter de inversor nacional no van a impagar, por lo que van a tener que refinanciar la deuda (financiarse de nuevo para poder pagar de vuelta a los compradores de bonos que les vence su título), pagar intereses, llevarse bien con los mercados o conducir al país a una crisis aún más grave (según Bruegel, peor que la de 2012).

Es decir, una Italia con problemas de financiación y liquidez no está en el interés de los italianos y una mayoría de ciudadanos votando un gobierno inestable políticamente con un mandato antieuropeísta debería llegar de alguna forma a reconducirse y recuperar la senda de la integración europea y la estabilidad macroeconómica. Europa necesita una Italia fuerte, España necesita un aliado para hacer contrapeso a Alemania y dado que la inestabilidad no viene bien a nadie, no debería descartarse que situaciones como esta pudieran contribuir a acelerar la integración europea en el corto/medio plazo.@mundiario

1- “How worried should we be about an Italian debt crisis?”, Bruegel - Link

2- “It Feels Like 2012 Again as Europe Markets Shudder on Italy”, Bloomberg - Link

3- “Italia se asoma al precipicio: es ya el país europeo con más problemas de deuda”, El Confidencial - Link

4 - Artículo 97: “Las Administraciones públicas, en consonancia con el ordenamiento de la Unión Europea, garantizarán el equilibrio presupuestario y la sostenibilidad de la deuda pública....” Constitución italiana - Link

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