De cómo la crisis independentista de Cataluña ha condicionado las compras de los españoles

Compras en supermercados. / q1productions.com
Compras en supermercados. / q1productions.com

Una encuesta reciente ha revelado que el 23,2% de los ciudadanos que están en otra región han dejado de adquirir los productos catalanes a raíz del conflicto independentista. 

De cómo la crisis independentista de Cataluña ha condicionado las compras de los españoles

El conflicto independentista sigue azotado la economía de Cataluña. El ambiente se vuelve cada vez más polarizado, la reputación de las empresas se tambalea, y los números van en caída libre. La crisis del secesionismo pasa factura. Los consumidores castigan. Un estudio reciente ha revelado que más del  20% de los ciudadanos españoles que están fuera de la comunidad autónoma han dejado de adquirir los productos catalanes a raíz del proceso de independencia. 

El estudio,  basado en una encuesta elaborada por la consultora especializada en la reputación corporativa, Reputation Institute, detalla que el desafío independentista ha tenido un dramático impacto en la reputación de las empresas catalanas y en la intención de compra de los clientes. En ese sentido los números son concretos: un 23,2% de los encuestados afirma que ha dejado de comprar productos catalanes y otro 20,9% asegura que planea hacerlo. 

Para llegar a esta conclusión se realizó un sondeo entre el 24 y el 30 de octubre, en el que participaron 1.150 entrevistados, a los que se pidió su opinión sobre unas 41 marcas seleccionadas, y de cuya suma se pudo obtener un total de 4.100 valoraciones. Los resultados arrojaron varios datos interesantes.

 

Además de poner al relieve el veto de los españoles contra las firmas catalanas, el informe reveló que los catalanes sienten un profundo rechazo hacia las empresas que han huido de la región a causa de la independencia. En concreto, las cifras establecen que un 47,8% de los participantes está “muy en desacuerdo” con el traslado del domicilio, mientras solo 38,3% se sitúa en el lado contrario.

Sin embargo, respecto a este tema la moneda también tiene otra cara. Lejos de seguir la opinión de los catalanes, el resto de ciudadanos españoles han aplaudido la decisión de las compañías de cambiar su sede: un 77,5% de los encuestados está de acuerdo y tan solo 10,9% se muestra en contra.

 

Asimismo, otros datos importantes que ha arrojado el sondeo es que el 65% de los encuestados fuera de Cataluña considera que las empresas que aún mantienen su sede en la región deberían trasladarla en caso de que se produzca la independencia. Y un 47,2% afirman que las compañías que se han ido deberían volver si el escenario es el contrario. También hay un 18,9% de personas más rencorosas, que sentencian que quienes se han ido, mejor no deberían volver.

Todo este panorama se agrava cuando se piensa en la independencia de Cataluña como una posible realidad. Según ha explicado Enrique Johnson, director general de Reputation Institute, en el caso de que esta posibilidad se materializara, las empresas catalanas dejarían de ingresar unos 20.000 millones de euros, una cifra especialmente alarmante, sobre todo si se tiene en cuenta que el negocio de las firmas catalanas en el resto de España ronda los 40.000 millones, tal como apunta un informe del Centro de Predicción Económica (CEPREDE). @mundiario

 

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