El crecimiento económico en España y su impacto en las distintas industrias

Ilustración Economía / economia simple.net
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Las previsiones de crecimiento económico para España este 2022 se han visto afectadas por el caos del primer semestre global. ¿Hacia dónde vamos?
El crecimiento económico en España y su impacto en las distintas industrias

Las previsiones sobre la recuperación económica de España en el mundo post-covid estaban (y están) llenas de incertidumbre. Agentes negativos y positivos entrecruzan sus efectos, y mientras algunos sectores se mantienen o crecen, otros se ven lastrados por la situación global.

Y el caso es que la recuperación económica mostraba un buen ritmo en el último trimestre de 2021, con un avance en el PIB del 2,2% (que, pese a ello, seguía un 3,8% por debajo del nivel pre-pandemia). En aquel momento estaba creciendo la actividad de todos los sectores exceptos los artísticos y recreativos.

2022, sin embargo, comenzó con cierta debilidad, especialmente en el importante sector Servicios, por las restricciones nacionales y europeas debido a la expansión de la variante ómicron. Febrero parecía mejorar los datos, pero el estallido de la guerra de Ucrania a finales del mes volvió a sacudir todo el panorama.

La inflación económica y su efecto en diferentes sectores

Sin duda, la inflación está siendo el tema estrella en las noticias sobre economía de todo lo que llevamos de este año 2022. Ya era alta en enero y febrero: el petróleo aumentó su precio un 60% respecto al año anterior, con una media de 95 dólares, mientras que el precio del gas natural casi se cuadriplicaba.

La tasa de inflación subyacente (es decir, la que no cuenta los productos energéticos ni alimenticios sin elaboración) estaba en el 3% en febrero. Sumándole los costes energéticos mencionados, y el encarecimiento de otras materias primas, nos encaramamos a una tasa de inflación del 7,6%, un nivel que no se alcanzaba desde 1986.

Tasa de inflación.
Tasa de inflación.

Tras la invasión, claro, todo ha ido peor, con una pérdida de poder adquisitivo en las familias, y de márgenes empresariales. Claro que no todos los sectores están funcionando igual.

Apuestas y juego online

La publicación del informe anual de mercado del juego online estatal del 2021 realizado[JC1]  por la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) salió a finales del primer trimestre de este año, y muestra tendencias dispares que merecen una lectura atenta.

El GGR (Gross Game Revenue, es decir, las ventas en bruto de todos los operadores, sin descontar gastos) del 2021 fue un 4,17% inferior al del año anterior, e incluso se registró un descenso de los jugadores. Sí aumentaron, en cambio, tantos los depósitos (más de un 20%) como las retiradas (¡casi un 35%!). Pero lo interesante es ver las diferencias entre distintos operadores.

Las apuestas han sido las grandes perdedoras. Las apuestas deportivas de contrapartida decrecieron un 16,23%, mientras que las demás apuestas de contrapartida (incluyendo las hípicas) descendieron un 69,93%. El bingo no ofrece mejores números, con una variación del -12,41%. También el póquer y los concursos disminuyeron su actividad.

¿Quién gana? El sector del casino online, que ha visto su actividad aumentada en un 16,07%. Este crecimiento se cimenta sobre todo en las tragaperras online, que llevan atrayendo cada vez más jugadores desde 2015. Además, la regulación del juego online ha permitido la creación o incorporación de nuevos casinos online que ofrecen un entorno de juego seguro y controlado, y se han visto menos afectados por las restricciones publicitarias de 2021.

Información y comunicaciones

El sector de las TIC fue uno de los que tenía mejores perspectivas a principios de año, tras crecer un 3,7% en 2021. El crecimiento, el año anterior, había sido del 2,2%.

Las cien compañías más potentes del sector a nivel global facturaron casi 57.000 millones de euros en este periodo, aunque en el cuarto de cabeza sólo hay 5 de capital español: Telefónica, por supuesto, seguida por Seidor, Indra, MCR y MásMóvil.

Es previsible que el sector soporte bien los azares del año en España, aunque todavía estamos muy lejos de cifras de crecimiento como las últimas que da el Instituto Nacional de Estadística (INE), para 2019, que mostraron un aumento del 6,4% respecto al año anterior, y un volumen de negocios total de 108.047,7 millones de euros.

Gaming

2022 no se ve prevé, por ahora, un año espectacular en el mundo de los videojuegos. El primer trimestre del año ha pasado sin pena ni gloria, con algunos lanzamientos interesantes, pero una gran escasez de consolas. Pero segundo y tercer trimestre se presentan como un abismo, debido a que no habrá apenas lanzamientos importantes. No porque los juegos que se presenten sean malos, que no lo son, sino porque no son “de masas”.

Sumado esto a la inflación, puede resultar un año duro, sobre todo si se acumulan todos los lanzamientos a finales de año, como es costumbre en el sector. Con presupuestos más limitados, puede suponer una pérdida de ventas ya que la compra de muchos juegos tendrá que “retrasarse”.

Turismo

El turismo fue uno de los sectores que peor comenzó 2022, debido a las restricciones nacionales y europeas debido a la expansión de la variante ómicron. Esto conllevó un descenso en las pernoctaciones, en número de turistas, y en transporte aéreo. Y, por tanto, una pérdida neta de empleo.

Los datos de finales de febrero apuntaban a una recuperación y nueva creación de empleo, aunque el estallido de la guerra volvió a alterar el panorama y los movimientos en Europa. Sin embargo, se espera ver un efecto rebote y una mejora de los números durante el segundo y tercer trimestre.

Farmacéuticas

El sector farmacéutico es uno de los que está mostrando un mayor dinamismo, como es lógico en estos años de pandemia. El Índice de Cifras de Negocios (ICN) del INE mostró para 2021 un aumento del 21,3% respecto al año anterior, y aunque la inflación puede afectar al crecimiento final, es previsible acabar 2022 con buenos números.

De hecho, puede que el sector farma arrastre consigo a otros, según se desprende de algunas señales, como un aumento acumulado del 42,5% en las contrataciones de personal especialista en tecnologías de la información (según datos de GlobalData’s Job Analytics), desde enero hasta abril de 2022.

Y es que la pandemia, y la sociedad resultante, han forzado al sector farmacéutico a afrontar nuevos retos, como la digitalización o el acceso al mundo rural. Pero contará con ayuda para resolverlo, ya que según el gobierno la aprobación del nuevo Plan de la Industria Farmacéutica estará al caer, y proporcionará el marco y los recursos para nuevos desarrollos y un mejor crecimiento.

Automóvil

El sector industrial ha sido uno de los más afectados por el encarecimiento de la energía y las materias primas, así como por las disrupciones en el comercio global, como por ejemplo la escasez general de microchips.

Pero, en el sector de la automoción, esto se ha visto agravado con la guerra de Ucrania, al faltar determinados componentes de los que el país es productor.

Así, los datos para marzo de 2022 no son nada buenos: un total de 181.401 vehículos fabricados, lo que supone una caída en la producción del 20,1%. Veremos cómo acaba el año, y si el coche eléctrico es capaz de sostener el sector tras el anuncio de la Unión Europea de la prohibición de coches de gasolina o diésel para 2035.

Agricultura

El sector agrícola es otro de los grandes damnificados por las complicaciones de estos años. Ya estaba en retroceso en 2020, según los últimos datos publicados en el INE, con una reducción del 7,6% de explotaciones agrarias y del 30,1% en explotaciones ganaderas respecto al año anterior.

Este 2022, agricultores grandes y pequeños se enfrentan a numerosos problemas: no sólo el precio del combustible encarece la producción, sino sobre todo el de los abonos, que llevan unos años muy resentidos a nivel global, y que con la guerra de Ucrania solo ha podido empeorar, al ser también productora.

Sin embargo, hay noticias esperanzadoras para el sector, y es que en marzo la Comisión Europea destinó a España 64,5 millones de euros del fondo de crisis de la Organización Común de Mercados Agrarios.

Con este dinero se prevé ayudar a agricultores y ganadores a combatir la inflación de las materias primeras y el aumento del coste de producción.

¿Qué podemos esperar para 2023?

Hacer predicciones en este momento es sumamente incierto: la situación global está agitada, y todo puede volver a cambiar en un momento. Las previsiones de crecimiento se mantienen, pero el conflicto de Ucrania ha dañado mucho la economía y ha frenado los indicadores. Por ejemplo, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) rebajó en abril de 2022 la previsión de crecimiento anual de un 6,3% a un 4,3%.

Previsión crecimiento.
Previsión crecimiento.

Las previsiones del centro de análisis Funcas indican un crecimiento del PIB del 4,2% en 2022, frente a un reducido 3,3% en 2023.

El IPC medio para el 2022 se calcula en un 6,8%, mientras que para 2023 se espera de un 2,8%. [JTC2]

El principal motor de crecimiento será la demanda interna, y se espera mantener una expansión económica, aunque sea reducida, cimentada en tres grandes factores: la demanda embalsada tras la pandemia, la mayor ejecución de fondos europeos, y el efecto rebote en el sector turístico, que puede compensar en la segunda mitad del año las debilidades de la primera mitad.

Otros sectores que pueden crecer fácilmente son el farmacéutico (por el contexto y el nuevo plan nacional) y, dentro del juego, los casinos online, que parecen tender a ocupar un espacio antes dominio de las casas de apuestas. También podemos esperar crecimiento en el sector de la información y las comunicaciones, debido a la acelerada digitalización empujada por la pandemia.

El sector del gaming es más incierto debido a la alta dependencia de lanzamientos espectaculares de títulos y consolas.

El sector agrícola, por otro lado, puede mantenerse e impulsarse mediante el fondo de ayudas europeas, pero el problema de los abonos no es solo de coste de materias primas, sino de su propia disponibilidad, y de los rendimientos decrecientes del campo. Y es un problema que no va a desaparecer rápidamente.

Tampoco se auguran buenos tiempos para la industria del automóvil en 2023, por la inflación y especialmente el coste de producción por precio de la energía. Además, el coche es actualmente un bien cuestionado, y la transición al coche eléctrico no parece que vaya a ser suficiente, a corto plazo, para soportar los descensos en el coche de combustible.

En resumen: el crecimiento sigue ahí, pero ralentizado y pendiente de la energía, el combustible y la situación global.

 

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