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MUNDIARIO

Una cosa es aprobar los Presupuestos y otra que sean realistas

Con menos producción que en 2019 y sin una reforma fiscal estructural, el Gobierno dice que va a recaudar casi 10.000 millones de euros más. Sus ingresos fiscales ni siquiera serían creíbles dando por ciertas previsiones de crecimiento que ya se sabe que no se darán.
Una cosa es aprobar los Presupuestos y otra que sean realistas
Pedro Sánchez. / Mundiario
Pedro Sánchez. / Mundiario

José Luis Gómez

Periodista. Editor de MUNDIARIO.

El Gobierno de España se propone sacar adelante la primera ronda de negociación de los Presupuestos Generales del Estado. E irá todo bien, ya que ni PNV ni Ciudadanos tienen previsto presentar una enmienda a la totalidad, y lo mismo parece que hará ERC. La votación puede arrojar un saldo similar a la del decreto de alarma, que tuvo 194 votos a favor. Claro que todo eso no evitará que los números de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 se parezcan más a un sueño que a la realidad; es decir: España parece que va a tener –al fin– nuevos Presupuestos en 2021, aunque son poco creíbles. Con premisas falsas no pueden obtenerse conclusiones veraces.

Es verdad que la economía española acaba de lograr un rebote récord, al recuperar casi el 60% de lo perdido en los primeros seis meses, pero no lo es menos que sigue alejada del nivel previo a la crisis sanitaria. Veámoslo con datos porcentuales. El PIB de España registró una variación trimestral del 16,7% en el tercer trimestre y batió expectativas, con lo cual la variación interanual del PIB mejora y se sitúa en el -8,7%, frente al -21,5% del trimestre precedente. Para entendernos mejor, antes del primer descalabro, el PIB estaba en positivo, en el 1,7%, y ahora quedó en el -8,7%, todavía en una zona de acusada recesión. En la recesión anterior –años 2012 y 2013–, el PIB había caído hasta el -3,1%, lo cual puede dar idea del alcance de la crisis actual.

¿Por qué si hubo esta recuperación no es creíble la previsión del Gobierno? Una, porque el punto de partida sigue siendo negativo, con expectativas pobres tanto en España como en la UE –su principal mercado–, debido a los nuevos problemas sanitarios. Y dos, porque el Gobierno no solo se abona a un crecimiento del PIB real superior al 9% en 2021, sino que además le asocia un aumento de la recaudación superior a la de 2019, año en el que no hubo grandes problemas y un crecimiento positivo del PIB.

Aunque fuesen ciertas las previsiones del Gobierno en cuanto a crecimiento no serían creíbles sus estimaciones de recaudación consignadas en el proyecto de Presupuestos para 2021. La razón es sencilla, a la luz de sus propios datos en el libro amarillo: carece de sentido proyectar unos ingresos de 10.000 millones de euros más con menos crecimiento económico.

Cuesta creer que los ministros que han aprobado este cuadro fiscal se lo hayan leído a fondo, ya que si lo hicieron habrían perdido el sentido común. ¿Quién se puede creer que en 2021 sea posible recaudar casi 8.000 millones más que en 2019 por IRPF, sin una reforma fiscal a fondo y con un menor PIB? Pues cosas así están escritas en el libro amarillo de los presupuestos. Hay otras cosas que si bien podrían ser verosímiles tendrían poco sentido. Una es la partida de inversiones reales, raquítica, en una cuenta global de gastos de 550.484 millones.

Si bien la clase política y los medios de comunicación prestan mucha atención a los presupuestos y poca o ninguna a su liquidación –algo inexplicable–, lo cierto es que lo único importante es su saldo final. Dado el poco rigor con que se trabaja en las cúpulas de las administraciones públicas españolas, en los presupuestos cabe todo lo que se quiera y más, de modo que después los gobernantes pueden hacer prácticamente lo que quieren. Un buen ejemplo, aunque sea anecdótico, es el saneamiento de la ría de O Burgo en A Coruña, para el que todos los años se consignan partidas millonarias de las que no se ejecuta prácticamente nada. Y del mismo modo que se hace con la ría coruñesa se hace con muchas más cosas.

Todo ello resta a su vez valor a la gran polémica que suele montarse en cada comunidad autónoma con los llamados presupuestos territorializados; sin ir más lejos en Galicia, donde se sabe que van a reducirse, debido a las menores inversiones en la construcción del AVE. Lo sustantivo está en el presupuesto liquidado. @J_L_Gomez

Nadia Calviño. / Mundiario

Nadia Calviño. / Mundiario

La clave es el IRPF... y crecer

Si el país se para es lógico que produzca menos y haya menos trabajo. Pasa en España y en los demás países. Pero en España esto es más acusado porque su modelo productivo depende mucho del turismo y poco de la industria, a diferencia de lo que sucede en Alemania, que además está en la vanguardia industrial. Aventurar el crecimiento del PIB es poco menos que imposible en las circunstancias actuales pero eso no justifica exagerar las previsiones, que es lo que está haciendo el Gobierno.

Por otra parte, en España se habla mucho del impuesto a los ricos y de que las grandes empresas paguen más; también de que hay que cargarles la mano fiscal a las tecnológicas y cobrar impuestos verdes. Una cosa es predicar y otra dar trigo. Basta ver el nuevo cuadro de ingresos fiscales del Gobierno para constatar que nada de eso es cierto: solo es propaganda. La única recaudación que aumenta –de verdad– es la del IRPF, que como todos sabemos grava las rentas de los trabajadores. Aquí ya vale todo. @mundiario

––––––– PROTAGONISTAS –––––––

> Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.- Ni Suárez, ni Calvo Sotelo, ni Felipe González, ni Zapatero, ni Rajoy eran doctores en economía. Pedro Sánchez sí lo es. Pero por alguna extraña razón es el presidente del Gobierno que hace menos pedagogía explicando su estrategia económica.

> Nadia Calviño, vicepresidenta económica.- A la vista de las incoherencias de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 puede entenderse que adopte un perfil tan bajo en su defensa –sin duda una misión dura para una tecnócrata– pero políticamente cuesta entender su papel.

> Pablo Iglesias, líder de Podemos.- Coprotagonista de la presentación de los Presupuestos del Estado para 2021, junto a Pedro Sánchez, se le llenó la boca de mensajes propagandísticos, matizados por el presidente, pero no entró a fondo en las verdaderas claves del proyecto.

> Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta.- La Xunta aprobó el techo de gasto más alto de la serie histórica: 11.664 millones para 2021, lo cual se basa, en parte, en previsiones de Bruselas y de Madrid, de cuyos ingresos depende a su vez el Gobierno de Galicia. Optimismo contagiado. @mundiario