La corrupción invade en España entretelas, costuras, dobladillos y bocamangas

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

En España piden paciencia y sacrificios; ejemplarizan sobre peloteros y cabezas de turco bajo el lema Hacienda somos todos; nos exprimen de variadas formas, pero los escándalos no cesan.

La corrupción invade en España entretelas, costuras, dobladillos y bocamangas

Nos piden paciencia y sacrificios; ejemplarizan sobre peloteros y cabezas de turco bajo el lema Hacienda somos todos; nos exprimen de las más variadas formas, …pero los escándalos no cesan.

Cada día desayunamos sapos y culebras de todas las especies: Eres; mordidas que se reparten  piratas y corsarios; frases hipócritas para justificar lo injustificable -yo no sabía nada era cosa de mi marido-; la fortuna de un auxiliar administrativo  que, presuntamente, aplicaba el principio quien parte y reparte se queda con la mejor parte; las fechorías de los cachorros del honorable papá; rebajas de inmuebles a las amigas íntimas; casaplones  que surgen por arte de birli birloque, pese a que no hay caso ni lo habrá; sobres recibidos con la mano izquierda hacia atrás y disimulando, privilegios ...y lean y escuchen.

Auctoritas y potestas son dos conceptos que definen el origen del poder. Abandonemos la potestas - porque sí, porque lo digo yo-, impropia de  un país que se dice moderno y civilizado. La auctoritas supone la legitimación que la sociedad reconoce al que gobierna  sobre la base del saber, la experiencia, honradez, ponderación, criterio, persuasión. Supone, pues, una adhesión espontánea, racional, que nace del convencimiento de los gobernados de que sus líderes concitan esas cualidades.

Me temo que muchos de nuestros políticos y gobernantes están perdiendo a chorros la auctoritas –si llegaron a tenerla-, porque  no dan ejemplo: ¿con qué autoridad pueden exigir el respeto a la Ley, pedir sacrificios, esfuerzos, paciencia, comprensión, fe en las instituciones, …?

Da la impresión de que la corrupción invade entretelas, costuras, dobladillos y bocamangas del barroco ropaje del Estado. Si en cualquier circunstancia se trata de una práctica execrable, hoy, cuando tantos españoles sufren la carencia de lo más necesario para su subsistencia, adquiere la condición de insoportable y obscena y conduce a la pérdida del respeto, a la pérdida de la auctoritas.

Una vez más hay que decir: no merecemos esto.

La corrupción invade en España entretelas, costuras, dobladillos y bocamangas
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