Los controladores aéreos exigen al Gobierno prejubilarse a los 55 años
Los controladores aéreos han reavivado su lucha contra el Gobierno, exigiendo la prejubilación a los 55 años, en línea con la práctica en otros países europeos. Argumentan que a partir de esa edad, la fatiga y el estrés afectan gravemente su capacidad para gestionar situaciones críticas, comprometiendo la seguridad de los vuelos. A pesar de que varios estudios internacionales apoyan su petición, el Gobierno mantiene su postura y rechaza cualquier modificación de la normativa vigente.
La "Declaración de Sevilla", respaldada por tres sindicatos y dos asociaciones profesionales, se erige como la voz del descontento entre los controladores aéreos, de los cuales una cuarta parte de los 2.118 operativos en España han suscrito el documento. Su demanda es clara: adelantamiento de la edad de prejubilación para evitar que la fatiga derivada de los turnos nocturnos y el estrés acumulado afecte la seguridad aérea. En su comunicado, los controladores advierten que algunos de sus compañeros, con 64 años, siguen realizando turnos de noche y manejando situaciones de tráfico aéreo extremadamente complejas.
El Gobierno, sin embargo, no comparte esta preocupación. Fuentes de Enaire aseguran que no existe una correlación directa entre la edad avanzada de los controladores y un aumento en los incidentes de seguridad. De hecho, se apunta que las estadísticas marginales indicarían que los controladores más jóvenes también se ven involucrados en incidentes, restando importancia a la variable de la edad. Esta postura oficial fue reiterada ante la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA), que había recibido una alerta sobre los posibles riesgos asociados a la fatiga en este colectivo.
División en los sindicatos
En un contexto de creciente presión, la cuestión de la prejubilación ha dividido a los sindicatos. Mientras que la plataforma "Declaración de Sevilla" adopta un enfoque más confrontacional, el sindicato mayoritario USCA opta por la negociación silenciosa con el Ministerio de Transportes. Ambas corrientes coinciden, sin embargo, en que la carga de trabajo actual, intensificada tras la pandemia, y la falta de un aumento proporcional en la plantilla, están llevando al límite la resistencia de los controladores.
El debate se intensifica en un momento en que España registra cifras récord de pasajeros en sus aeropuertos. Solo en 2023, los aeropuertos españoles gestionaron 283 millones de pasajeros, un 16% más que el año anterior, mientras que el número de controladores se mantiene prácticamente igual desde hace más de una década. Esta disparidad ha motivado al colectivo a unir fuerzas para exigir un cambio legislativo que les permita acogerse a la prejubilación a una edad que consideran más segura para el ejercicio de su profesión.
Los incidentes recientes, como el casi choque en el aeropuerto de Barcelona en 2021 y el incidente en Gran Canaria en 2022, ambos atribuidos a errores derivados del estrés y la fatiga, han puesto en evidencia los peligros que advierten los controladores. Sin embargo, el Gobierno sigue escudándose en la ley 9/2010, que otorga a Enaire la facultad de decidir sobre las prejubilaciones en función de sus necesidades, y en la cual no se contemplaron estudios científicos que avalen la prolongación de la vida laboral de los controladores más allá de los 55 años.
Mientras tanto, la situación se torna cada vez más tensa, con advertencias de posibles responsabilidades penales en caso de un accidente aéreo relacionado con la fatiga de un controlador. Los controladores españoles, que trabajan 1.600 horas al año frente a las 1.360 horas de sus colegas europeos, están decididos a no ceder en su demanda. La cuestión sigue abierta, y aunque el Ejecutivo de momento no ha dado su brazo a torcer, el pulso continúa en el aire. @mundiario