La construcción de viviendas sube, pero las casas terminadas caen a mínimos
En España, la construcción de viviendas vive un boom paradójico. Los inicios de obra alcanzan máximos no vistos desde hace siete años, pero el número de casas terminadas sigue cayendo, dejando al mercado en un desequilibrio que tensiona aún más el acceso a la vivienda. Este fenómeno evidencia que no basta con empezar más proyectos; la burocracia, la especulación del suelo y la falta de mano de obra cualificada siguen frenando la materialización de los hogares que el país necesita con urgencia.
Los datos del Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio revelan que en el primer trimestre de 2025 se iniciaron 31.179 viviendas libres, el volumen más alto de los últimos siete años. Sin embargo, solo se entregaron 18.642 viviendas en ese mismo periodo, el número más bajo desde 2021. En el ámbito de las viviendas protegidas, el patrón es idéntico: se califica más vivienda oficialmente, pero se entrega menos, mostrando que el ritmo de construcción no se traduce en disponibilidad real para la población.
Este desfase entre inicio y entrega evidencia que la inversión y el visado de proyectos no garantizan la llegada inmediata de casas al mercado. Según el Boletín Anual del Observatorio, el Presupuesto de Ejecución Material en 2024 alcanzó los 6.426,95 millones de euros, un 17,8% más que el año anterior, de los cuales más del 76% se destinó a edificación residencial. Aun así, el impacto en la disponibilidad de vivienda sigue siendo limitado.
Burocracia y leyes como freno
Los promotores y constructores coinciden en señalar que la burocracia y la legislación urbanística son los principales frenos para acelerar la entrega de viviendas. La Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana de 2015 obliga a que cada plan urbanístico cumpla con estrictos requisitos ambientales y de información pública; cualquier deficiencia puede paralizar el proyecto durante años. Xavier Vilajoana, presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España, explica a EL PAÍS que “la media para convertir un suelo en edificable es de 16 años”. En paralelo, Pedro Fernández Alén, de la CNC, recuerda que la falta de mano de obra cualificada y la inseguridad jurídica alargan los tiempos de construcción, incluso cuando los proyectos arrancan.
El papel de la especulación y los fondos europeos
A este laberinto burocrático se suma la especulación del suelo. Muchos propietarios esperan que los precios sigan subiendo antes de vender, paralizando así la movilización de terrenos edificables. Según Sigfrido Herráez, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, esta actitud se traduce en grúas que llenan las ciudades, pero no casas listas para habitar. Por otra parte, los fondos europeos Next Generation han reactivado parte de la construcción, y el Ministerio de Vivienda asegura que se ha alcanzado un “ritmo de crucero” de más de 100.000 viviendas al año. Sin embargo, el crecimiento demográfico y la demanda acumulada requieren aún un impulso mayor, que se intentará canalizar con el próximo Plan Estatal de Vivienda, destinado a priorizar la vivienda asequible.
El desafío de España no es solo construir más, sino entregar más rápido y garantizar que estas viviendas sean accesibles. La paradoja actual —más obras iniciadas, menos entregas— evidencia que sin reformas legales, simplificación administrativa y políticas que incentiven la movilización de suelo, la crisis del acceso a la vivienda seguirá cronificándose. @mundiario