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MUNDIARIO

La complicada belleza del auto más rápido del mundo fabricado a mano

El Bugatti Chiron es un automóvil deportivo de lujo creado por la marca francesa, fue presentado el año pasado y sus primeras unidades serán entregadas dentro de poco. 

La complicada belleza del auto más rápido del mundo fabricado a mano
Bugatti Chiron. / Bugatti.
Bugatti Chiron. / Bugatti.

Fabricar este tipo de carro requiere la participación de unas 20 personas y unos seis meses de trabajo. Es uno de los carros más exclusivos del mundo y fue presentado en el Salón de Ginebra hace un año. Además es el más rápido jamás creado con 1.480 caballos de potencia que alcanzan los 467 km/h y una capacidad de aceleración de 0 a 100 en 2,3 segundos.

Su antecesor es el Bugatti Veyron, la empresa buscaba mejorar esta versión, pero sin quererlo, terminó creando un modelo de auto superior, más potente y con un alto rendimiento. Los ingenieros de Bugatti buscaron innovar en el sector automovilístico al ampliar los turbocompresores y desarrollar un sistema de gasolina nuevo.

Así mismo, el súper auto posee cinco modalidades de conducción, las cuales el vehículo puede elegir automáticamente. Una de ellas es Top Speed, dedicada a las carreras de circuitos y que solo puede activarse mediante el uso de una llave especial, de igual forma, este Bugatti tiene un rango competitivo dirigido a carros como Ferrari LaFerrari o el Apollo Arrow que superan los 1.000 caballos y los 360 km/h.

Cada auto está construido y diseñado especialmente para su comprador

El cliente y el diseñador del automóvil se reúnen para formalizar los detalles que tendrá el deportivo; como color, diseño de interior y cualquier detalle especial que desee el comprador. Luego de tener completo el diseño, la empresa empieza a adquirir las piezas que necesite de parte de sus distribuidores y comienza el diseño del chasis.

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Ingeniero de Bugatti ensamblando el motor. / Bugatti

El corazón del auto, es decir, el motor, llega completamente ensamblado desde Alemania y el encargado de fabricarlo es Volkswagen, dueña de Bugetti desde 1998. Ahora bien, el impresionante motor tiene 16 cilindros y pesa 628 kilos; así mismo solo puede ser unido a mano con la ayuda de una llave dinamométrica que se encarga de ajustarlo y ayuda al ingeniero avisándole la fuerza que debe de aplicar. Luego se unen los subchasis traseros y delanteros, que en total tienen 14 tornillos de titanio cada uno y puede llegar a ser uno de los procesos más laboriosos.

Crearlo es un trabajo arduo y pulcro

Pero la importancia de este auto, más allá de su poder adquisitivo, alta gama o sus posibilidades como un carro de competiciones; es que es ensamblado totalmente a mano. Y no es cualquier cosa, puesto que tiene unas 1.800 piezas sin contar ‘detalles’ como el motor.

Es una obra de arte automotriz, de ingeniería, de innovación y velocidad. El primer paso para crearlo es ensamblar la armazón, luego los ingenieros y mecánicos proceden con el subchasis y la carrocería, en donde deben de observar que todo esté en su lugar, o más tarde puede que un error les cueste caro.

Pasado este proceso viene el tedioso deber de ensamblar las más de mil piezas, que antes deben de pasar por un proceso de pintura y retocado. Todo esto se lleva a cabo dentro de la compañía, en donde no hay robots, cadenas de montaje o líneas autómatas; solo hay 12 estaciones con 20 personas y el piso más blanco y pulcro del mundo, para evitar que algún microorganismo indebido se entrometa en la creación del Zeus de los automóviles deportivos.

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Ingenieros y mecánicos de Bugatti ensamblando el caparazón. / Bugatti.

Luego es comprobada la refrigeración del motor y el estado de los radiadores, para terminar el proceso de montaje con unos revestimientos más. Ahora sigue el interior del auto, que debe ser extremadamente lujoso y elegante, este proceso puede tardar hasta 3 meses, dependiendo de las exigencias del cliente, e incluye pintura, pulido de hasta más de 6 capaz, las inspecciones y correcciones, color de tapicería… para finalmente terminar en un túnel de lámparas en donde el modelo es revisado hasta la saciedad para encontrar cualquier imperfección y proceder a corregirla sin falta.

Y el proceso continua, puesto que viene la prueba de resistencia. Para esto, el auto es colocado en otro túnel que simula fuertes vientos y lluvias terribles para ver que tan resistente es el auto, esto puede tardar hasta 30 minutos. Seguidamente le toca pasar la prueba de velocidad, en la que tiene que recorrer 300 kilómetros de carreteras, superando los 250 km/h. Si cumple con este objetivo, entonces finalmente estará listo para ser entregado, pero tiene dos pequeños detalles, tal vez tres para los que no tengan un gran capital.

El primero es que las llaves llegarán nueve meses después que el auto, la segunda es que no hay ningún país que permita que algún coche alcance semejante velocidades, de manera legal, claro. Y por último tiene el módico precio de 2,4 millones de euros o bien 2,6 millones de dólares, y su fabricación es limitada por año, por lo menos el presente año solo fabricarán 70 unidades que ya tienen a sus respectivos dueños. El Bugatti es exclusivo, caro, hermoso de ver y admirar, pero sobre todo es un obra de ingeniería humana y tecnológica.

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Túnel de lámparas en Bugatti. / Bugatti