La compañía Neuralink, de Elon Musk, empeñada en conectar humanos a computadoras

Elon Musk.

La interfaz cerebro-máquina podría ser una pronta realidad, si el proyecto del empresario se concreta. A través de su página, la firma anunció que requiere de ingenieros y científicos

Las investigaciones en torno al campo de la inteligencia artificial avanzan a pasos agigantados. Ciencias como la robótica, la mecatrónica y la computación, han desarrollado múltiples líneas de investigación relacionadas al diseño de “máquinas inteligentes”, lo cual nos permite anunciar que la próxima gran revolución industrial y tecnológica, va a estar determinada por el advenimiento de la automatización en tareas productivas, tanto fabriles, como de servicios y hasta en labores domésticas.

Tal vaticinio, genera una sensación de inquietud en muchas personas, que al día de hoy se desempeñan dentro del mundo laboral y cuyo porvenir se vislumbra bastante nebuloso, al suponer que muchas de las faenas realizadas con mano de obra humana, van a comenzar a ser ejecutadas por máquinas en un futuro. Aquello representa un pronóstico bastante sombrío para las próximas generaciones, ya que la implantación de sistemas automáticos que reemplacen a seres humanos en ciertas actividades, provocaría un considerable aumento en las tasas de desempleo.

Uno de los detractores al avance de la ingeniería en inteligencia artificial, el multimillonario Elon Musk, en muchas oportunidades ha dejado entrever sus aprehensiones en relación a los progresos que se han obtenido en este campo. Una semana atrás, junto a un centenar de altos ejecutivos de empresas de robótica o especializadas en inteligencia artificial, envió una carta abierta dirigida a las Naciones Unidas, cuyo contenido es una advertencia acerca de los peligros que suponen las armas autónomas bautizadas como “robots asesinos”. Los temores se asocian a la creencia de que estas máquinas podrían llegar a operar en forma autónoma y tomar decisiones que prescindan de la voluntad humana.

Por esta razón, el visionario sudafricano ideó una manera de evitar que los seres humanos caigamos en el olvido de la obsolescencia: crear una interfaz que logre enlazar a humanos y a computadoras.

Neuralink Corp, la startup co-fundada por Elon Musk en marzo de este año, ha decidido poner a la venta hasta 100 millones de dólares en acciones, para financiar el desarrollo de tecnología capaz de conectar cerebros humanos a computadoras. La más reciente de las aventuras científicas, tecnológicas y empresariales de la mente más inquieta de Silicon Valley, tiene como objetivo final llegar a crear seres humanos “súper inteligentes”.

La compañía con sede en San Francisco, ya obtuvo 27 millones de dólares en fondos, de acuerdo con un documento presentado a la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC). Por su parte, Musk indicó a través de su cuenta de Twitter, que Neuralink no está buscando inversionistas externos, algo que pareciera contradecir el propio informe de la SEC.

El sueño de Elon Musk es lograr la simbiosis hombre-máquina.

El futuro está a la puerta

Musk, de 46 años, es además el fundador de Tesla Inc, Space Exploration Technologies Corp, y presidente de SolarCity. Tiene varios proyectos que incluyen una maquinaria para perforar túneles para carreteras, o sistemas de transporte basados ​​en tubos, conocidos como hyperloops. Aparte de otras iniciativas relacionadas con el desarrollo responsable de la inteligencia artificial.

En junio pasado, Musk afirmó que Neuralink sería prioridad después de compromisos mucho más exigentes con sus compañías automotrices y de cohetes: "Boring Co ocupará quizás el 2 por ciento de mi tiempo; Neuralink de 3 a un 5 por ciento de mi tiempo; OpenAI una pequeña parte de mi tiempo; y luego, el restante 90 por ciento, se dividirá entre SpaceX y Tesla”, señaló en la reunión anual de accionistas de los fabricantes de automóviles eléctricos.

Se conocen pocos detalles sobre Neuralink. La escueta información contenida en el sitio web de la compañía, señala que "se está trabajando en el desarrollo de una interfaz cerebro-máquina, de un ancho de banda ultra-alto, para conectar a humanos y computadoras". También está reclutando ingenieros y científicos para unirse al esfuerzo. "No se requiere experiencia en neurociencia: el talento y la conducción son mucho más importantes", dice la compañía en el sitio. "Esperamos que la mayoría de nuestro equipo provenga de otras áreas e industrias", agrega el texto.

En un informe publicado por el diario The Wall Street Journal, se explica que la compañía está en su fase inicial y que fue registrada en California como una firma de "investigación médica". El objetivo es potenciar las capacidades cognitivas humanas a través de la inteligencia artificial para, según el propio Musk, convertirnos en una especie de cyborgs. Para ello se requiere usar un tipo de tecnología llamada "enlace neuronal".

Musk manifestó su preocupación porque el desarrollo de la inteligencia artificial acabe dejando atrás a los seres humanos. Por eso quiere añadir una "capa" de inteligencia artificial a nuestra propia inteligencia, que pueda funcionar biológicamente dentro de nosotros.

Sin duda, noticias como éstas generan sensaciones encontradas. Por un lado, nos asombran los progresos de la ciencia y tecnologías modernas, pero al mismo tiempo, nos hacen reflexionar en torno a los aspectos éticos y filosóficos que debieran proporcionar el marco regulador, dentro del cual este tipo de investigaciones se debieran adscribir.