¿Cómo Trump dividió a Trudeau y Freeland?: las tensiones del comercio norteamericano
La dimisión de la ministra de Finanzas, pieza clave en el gabinete del primer ministro canadiense, pone en jaque a un Gobierno con escasa popularidad y bajo amenazas arancelarias del presidente electo de EE UU.
La dimisión de Chrystia Freeland como ministra de Finanzas de Canadá y exviceprimera ministra marca un punto de inflexión en la relación entre Justin Trudeau y una de sus principales aliadas políticas. La inesperada salida de Freeland no solo expone tensiones internas en el gabinete, sino que resalta el papel de Donald Trump en el quiebre político canadiense.
En un mensaje en Truth Social, Trump no tardó en reaccionar ante la salida de Freeland:
"El gran estado de Canadá está atónito, ya que la ministra de Finanzas renunció, o fue despedida, por el gobernador Justin Trudeau. Su comportamiento fue totalmente tóxico y nada propicio para lograr acuerdos beneficiosos para los muy infelices ciudadanos de Canadá. ¡No la echaremos de menos!"Freeland presentó su renuncia el lunes, citando discrepancias con Trudeau sobre la política económica y las amenazas arancelarias de Trump. En su carta de despedida, advirtió de que la relación de Canadá con el presidente electo de EE UU “nos definirá por una generación, o quizá más”.
Chrystia Freeland fue una figura clave en el gabinete de Trudeau, especialmente durante la primera administración de Trump, cuando lideró las negociaciones para la renovación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vital para la economía canadiense y que derivó en su sucesor, el T-MEC. Sin embargo, la reaparición de Trump en el escenario político, con amenazas de imponer aranceles del 25 % a las importaciones canadienses, agravó las diferencias entre Freeland y Trudeau.
El mes pasado, Freeland no asistió a una cena entre Trudeau y Trump en Mar-a-Lago, un evento clave para abordar temas comerciales y de seguridad fronteriza que citados por el magnate cuando anunció su promesa sobre los gravámenes a las importaciones. En su lugar, Trudeau acudió con Dominic LeBlanc, ministro de Seguridad Pública, lo que alimentó los rumores de una fractura interna. Freeland justificó su ausencia afirmando que las conversaciones fronterizas correspondían al ámbito de LeBlanc.
Durante la primera administración de Trump, Freeland encabezó las negociaciones del TLCAN y no dudó en criticar las políticas proteccionistas y nacionalistas del expresidente.
La exministra criticaba las constantes amenazas arancelarias de Trump durante las negociaciones porque consideraba que estas políticas perjudicaban la economía canadiense y obstaculizaban el progreso en temas clave, como las cuotas lácteas y la resolución de conflictos.
Freeland defendía la importancia del libre comercio y argumentaba que las tácticas de intimidación no solo afectaban a Canadá, sino que también podían tener repercusiones negativas para la economía estadounidense, por lo que buscaba un acuerdo que beneficiara a ambas naciones sin recurrir a los aranceles. Esta postura le ganó el desprecio público de Trump, quien llegó a declarar abiertamente: "No nos gusta mucho su representante."
En su carta de renuncia, Freeland reafirmó sus críticas hacia las políticas de Trump, señalando:
“Nuestro país enfrenta hoy un grave desafío. La administración entrante de Estados Unidos está aplicando una política de nacionalismo económico agresivo, que incluye una amenaza de aranceles del 25 por ciento”, escribió Freeland.
"Eso significa luchar contra el nacionalismo económico de 'Estados Unidos primero' con un esfuerzo decidido para luchar por el capital y la inversión y los empleos que generan".
La renuncia de Freeland también expone desacuerdos sobre la dirección económica de Canadá. Mientras Trudeau buscaba implementar un recorte fiscal temporal para aliviar a las familias afectadas por la inflación y ganar apoyo político, Freeland defendía un aumento en el gasto destinado a seguridad fronteriza y preparación ante posibles guerras comerciales con Estados Unidos.
Freeland había criticado estas medidas como “trucos políticos costosos” que dejaron al país sin reservas para enfrentar las amenazas arancelarias de Trump.
El ascenso de Dominic LeBlanc
Tras la salida de Freeland, Trudeau designó rápidamente al ministro de Seguridad, Dominic LeBlanc, como el nuevo responsable de Finanzas. LeBlanc, amigo de Trudeu e hijo de un exgobernador general de Canadá, buscó proyectar calma en medio del caos político, asegurando que ya había iniciado conversaciones con la administración entrante de Trump sobre temas de seguridad fronteriza y comercio.
Ante el desafío comercial inminente, LeBlanc descartó que los eventos recientes muestren vulnerabilidad ante Trump:
"He tenido discusiones interesantes con funcionarios de la administración entrante en Estados Unidos sobre seguridad fronteriza y continuaré trabajando para proteger los intereses de Canadá."La amenaza de aranceles por parte de Trump y su enfoque proteccionista han puesto una presión brutal sobre el Gobierno de Trudeau, que ya enfrenta problemas de gestión internos, economía estancada y una popularidad en declive. @mundiario