Cogestion: ¿deben los trabajadores participar en la dirección empresarial?

Producción industrial.
Producción industrial

En Alemania, desde el año 1974, se obliga por ley a las empresas de más de 500 empleados a tener trabajadores en sus órganos de dirección.

Cogestion: ¿deben los trabajadores participar en la dirección empresarial?

En Alemania, desde el año 1974, se obliga por ley a las empresas de más de 500 empleados a tener trabajadores en sus órganos de dirección.

La cogestión, palabra que proviene de una alemana, mitbestimmung, se aplicó primeramente en las empresas de minería de carbón y las del acero en Alemania, con el fin de que los empleados tuviesen un papel importante en la dirección de las empresas.

La cogestión funciona bien en Alemania, y las grandes empresas suben o bajan los sueldos en función de sus resultados, conocidos, porque los trabajadores están en los órganos de gestión y dirección de las empresas.

Igualmente Alemania se prepara para el proyecto “manufactura 4”, un acuerdo del gobierno para dotar de medios y apoyos a las empresas de nueva tecnología en el llamado “fábricas 4.0”.

¿Deben los trabajadores de las empresas españolas conocer la situación económica de la misma? Si la cogestión fuese obligatoria en España, contemplada en la Constitución Española, los trabajadores podrían llegar a acuerdos en la empresa en función de la marcha económica de la misma, así como participar en la toma de decisiones que hoy sólo realiza el consejo de administración sin contar con el resto de la plantilla.

En España la SEAT de Martorell acordó con sus trabajadores bajadas de sueldo para seguir la producción, e inclusive para fabricar el Audi Q3 en la factoría.

Ahora mismo PSA Peugeot Citroen de Vigo plantea a sus trabajadores una rebaja salarial del 5% anual a toda la plantilla y la congelación salarial hasta el año 2019, para conseguir poder fabricar la nueva furgoneta K9, lo que significaría perder cada trabajador 3.000 euros de salario anual.

Empresa y trabajadores

Una nueva forma de relacionarse empresa y trabajadores. Cogestión: no sirve ya el “ordeno y mando”. Deben cambiar los esquemas anteriores que no satisfacen ni al empresario (que ve al trabajador nada o poco participativo) ni al trabajador (insatisfecho), cada día más desvinculado de la empresa.

No se trata ya solamente de innovar o bajar los salarios para ser más competitivos. Los trabajadores deben trabajar con ilusión en la consecución del objetivo empresarial. No tienen la culpa de la crisis, todo lo contrario.

Para solventar la crisis se debería eliminar lo que la provocó:

> los excesivos gastos improductivos, duplicados, suntuarios.

> cerrar organismos sin función.

> unir otros organismos.

> fomentar el aumento de la clase media (no su eliminación).

Con ello se reduciría el déficit público y la deuda, aumentando el consumo y la producción.

La actual crisis necesita algunos cambios respecto al mundo del trabajo. Un nuevo modelo de organización empresarial, modelo más abierto, organización del trabajo, cogestión: donde los trabajadores participan activamente en el desarrollo de los objetivos empresariales, bien en empresas privadas, cooperativas o públicas. No se está hablando aquí de expropiar a las grandes empresas.

Estamos exponiendo que, como sucede en diversos países europeos con gobiernos y partidos socialdemócratas, el estado tenga empresas gestionadas por si mismo o que tenga que hacerse cargo de ellas, o que las ponga en marcha al no hacerlo la iniciativa privada, todo ello para beneficio de los ciudadanos.

Cuando se privatiza una empresa o se externiliza, para poder pagar dividendos, la empresa privada  baja el número de trabajadores, de salarios, de servicio, o de todo un poco. Si por encima se recorta las partidas de gasto asignada en el presupuesto, la empresa privada recortará más trabajadores para no caer en pérdidas.

Alemania y España

No obstante, no todo lo hace bien Alemania. Si la política económica monetaria le va bien a Alemania, no significa que le va bien a España.

Desde hace muchos años el Bundesbank y los alemanes le tienen pavor a la inflación. Ahora mismo la Sra. Merkel “teme a la inflación más que a un nublado” (un toro). Debido a eso someten a los países del sur de Europa a un control riguroso en su política económica.

El paro en Alemania tiene una tasa de 6.7% mientras que en España es del 24.5% de la población activa. Igualmente no son comparables ni la deuda pública, las exportaciones o el superávit (del +7% de Alemania), contra el déficit del -6.1% en España.

A los países del sur les conviene una devaluación del euro para poder así exportar más, reducir el déficit público y relanzar su economía. Pero a Alemania no le interesa la devaluación, está exportando bien y además pagaría más por las importaciones de petróleo.

Hoy tenemos en  la Comunidad Europea un problema añadido y es que se puede caer en la deflación, bajada general de precios. En estos momentos el IPC (índice de precios al consumo) tiene una tasa interanual en la CE de +0.8% y en España es todavía menor:+0.3%.

Al aumentar el crédito a las empresas aumenta la demanda agregada y aumenta la inflación. Lo contrario nos retrotrae a la situación problemática de Japón durante tantos años.

Resumiendo: España debe copiar:
> lo que se hace en Alemania en cuanto a la cogestión (participación de trabajadores en la dirección de empresas).
> el proyecto manufactura 4 (apoyar a las empresas de nueva tecnología “fábricas 4.0”.
Lo que no debe copiar el Gobierno es hacer un seguidismo de la Política Económica de Alemania, el austericidio, una devaluación interna que baja la demanda agregada y destruye la economía. Alemania debe tener en cuenta que no está sola en la UE, ni sobre todo en la Eurozona, donde también debe mirar para los países del sur de Europa.

 

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