El cierre de la segunda parte de la reforma de las pensiones podría estar cerca

Jubilados. / Alexander Kliem en Pixabay
El sistema de cálculo de las pensiones establece ahora el periodo de cómputo en 25 años, pero se elevará. Podría subirse a 30 años, descartando los dos de peor cotización, por lo que en la práctica quedaría en 28 años.

La Comisión Europea advirtió hace meses de que tenía dudas sobre la sostenibilidad financiera de la Seguridad Social en España, donde está pendiente la segunda parte de la reforma de las pensiones. La clave: conseguir más ingresos para afrontar el desafío del envejecimiento de la población.

La propuesta principal del Gobierno es incrementar el periodo de cómputo, es decir, los años de cotización que sirven para calcular la cuantía de la pensión, pero no hay una decisión final.

El sistema actual de cálculo de las pensiones establece el periodo de cómputo en 25 años, pero todo indica que se elevará. Podría subirse a 30 años, descartando los dos de peor cotización, por lo que en la práctica se elevaría a 28 años.

La subida en el periodo de cómputo se traduce, en general, en una merma en la pensión final, pero puede haber excepciones. Para la Seguridad Social lo esencial es que la media de las pensiones no se dispare.

Contras y pros

La tendencia histórica define un avance hacia el incremento de la base de cálculo de las pensiones. Ahora toca dar un nuevo paso, tras otros que ya se dieron en 1997, cuando se pasó de 8 a 15 años, y en 2011, de 15 a 25 años.

Otro frente de conflicto es la edad de jubilación, ahora en 67 años, pero con presión para subirla en el futuro. 

En el lado positivo de la balanza, la primera parte de la reforma del sistema de pensiones estableció en 2021 un nuevo mecanismo de revalorización de las jubilaciones, para que estas subieran automáticamente con la inflación.

Un problema de ingresos 

Pero el debate sobre las pensiones está reduciéndose a medidas que, en el mejor de los casos, aliviarán el problema, que es estructural y pasa por elevar la productividad y reducir el paro, entre otras reformas.

Más que un problema de gasto en pensiones, España tiene un problema de ingresos para financiar el sistema. En realidad, el problema de España es de ingresos en el conjunto de su sistema fiscal. Son varias las razones que lo explican, empezando por un mayor fraude fiscal que en otros países europeos y una menor fiscalidad ambiental, siguiendo por una baja productividad y un elevado paro estructural, y terminando con una larga lista de deducciones, exenciones y bonificaciones fiscales en varios impuestos; sobre todo en los de sociedades y renta.

Para el Gobierno, la reforma de las pensiones es clave, ya que de ella depende recibir miles de millones de euros en subvenciones y créditos que la Unión Europea tiene reservados para España. El cierre de la segunda parte de la reforma de las pensiones podría estar cerca. @mundiario