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MUNDIARIO

Causas y consecuencias de la pérdida de población en España (con las pensiones al fondo)

El saldo vegetativo negativo en España aumenta significativamente. En el primer semestre de 2108, se redujeron un 5,8% los nacimientos respecto a 2017. Es necesario empezar a invertir la tendencia cuanto antes.

Causas y consecuencias de la pérdida de población en España (con las pensiones al fondo)
Gente.
Gente.

La pasada semana, el Instituto Nacional de Estadística publicaba las estadísticas del movimiento natural de población correspondiente al primer semestre de 2018. No cabe disimular: los datos son escalofriantes. 2017 había sido ya un año pésimo en términos demográficos, con un saldo vegetativo (diferencia entre nacimientos y muertes) negativo de 31.245 personas. Pero el primer semestre del año que estamos a punto de cerrar ha superado las peores estimaciones.

Seleccionamos los datos básicos publicados por el INE (en este link se puede consultar la nota de prensa completa): el número de nacimientos –179.794– supone la menor cifra de la serie histórica, con una caída de 11.168 niños respecto al primer semestre de 2017; también el saldo vegetativo es el más bajo desde que disponemos de datos, con una pérdida de 46.590 personas, 15.852 más que en el mismo período del año anterior; una vez más, Galicia (-9.135) y Castilla-León (-7.857) son las Comunidades Autónomas que muestran una mayor pérdida de población.

¿Por qué pierde España población? En términos matemáticos, porque nacen pocos bebés y porque las personas en los últimos tramos de edad ganan proporción. Es decir, porque la pirámide demográfica se invierte en mayor grado año a año. Si nacen pocos niños, los tramos en las edades jóvenes se irán despoblando, con lo cual nacerán aún menos niños y la proporción de los tramos altos seguirá aumentando. Habrá un momento en que la pirámide será simplemente inmanejable. Estamos, que nadie lo dude, ante el gran problema económico y social del futuro.

Necesitamos cambiar la tendencia. ¿Qué se puede hacer al respecto? Las políticas de estímulo de la natalidad, tan del gusto de la derecha, se han demostrado prácticamente inútiles. Precisamos, sobre todo, políticas económicas de largo alcance que primen la investigación, la innovación y el crecimiento, estrategias alejadas de los programas de recortes de los últimos años que sirvan de estímulo para colocar al país entre las economías de mayor dinamismo y competitividad. En esencia, lo contrario de lo que se ha venido haciendo.

Y necesitamos emigrantes. En contra de los discursos homófobos que únicamente pretenden inflamar las mentes de los votantes, España necesita captar emigrantes que se instalen en los tramos bajos de la pirámide poblacional y que cubran los puestos de trabajo que deberían propiciar las políticas enunciadas en el párrafo anterior. Entiendo que es difícil defender esto en un país con los mayores índices de desempleo de Europa. De ahí la urgencia por articular una nueva estrategia económica que sirva de revulsivo para un cambio de modelo productivo.

En términos territoriales, es doloroso ver cómo hay comunidades que se desangran semestre a semestre mientras Madrid continúa engordando su opulencia demográfica. Publicamos en agosto pasado el artículo Madrid beneficiada por el Estado autonómico así que no insistiremos en el asunto.

¿Y qué hacemos con las pensiones? Con una pirámide como la descrita, no hay manera de defender a medio plazo el sistema de pensiones actual, por mucho parche temporal que se intente colocar. Recordemos que en España, los trabajadores en activo financian a los jubilados de hoy. La cosa podría funcionar de otra forma: cada trabajador –por cuenta ajena o propia– recibiría la prestación que le correspondiese en función de sus cotizaciones a lo largo de su vida laboral. Pero no es así. Lo cual complica la sostenibilidad del sistema precisamente por los vaivenes de la pirámide demográfica: si se estrechan los tramos bajos y se amplían los tramos altos, habrá un momento en que la financiación será inviable. Resulta urgente abordar también un cambio de modelo; lo cual será objeto de un artículo posterior. @mundiario