Sin Cataluña, España se quedaría sin motor económico y sin un quinto de su PIB

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. Llegó su hora.

Desde el punto de vista de la mayoría de los españoles, el debate no está tanto en qué pasaría con los catalanes independentistas, sino en que sucedería con los que se quedasen en España.

Sin Cataluña, España se quedaría sin motor económico y sin un quinto de su PIB

Desde el punto de vista de la mayoría de los españoles, el debate no está tanto en qué pasaría con los catalanes independentistas, sino en que sucedería con los que se quedasen en España.

Nacionalistas e independentistas catalanes se han puesto de acuerdo para celebrar un referéndum cuyo 'sí' abocaría Cataluña a la independencia o cuando menos a un estatus muy diferente del actual. Los socialistas abanderan una reforma constitucional que permita buscar un nuevo encaje de Cataluña en España, que sería un Estado más federal de lo que ya es. Y el PP se aferra a la Constitución para contener el independentismo catalán. Algunos observadores ya hablan de choque de trenes, otros dan por hecho que no sucederá nada, y tampoco faltan quienes piensan que, pase lo que pase, nada será igual. Curiosamente, se menciona muy poco del País Vasco en este nuevo contexto, pero a nadie la extrañaría que una vez que ETA entregue las armas, Euskadi siguiese una vía similar a la de Cataluña. De las tres comunidades históricas, sólo Galicia se queda donde está, ya que el nacionalismo y el independentismo no suman allí niveles mayoritarios.

En paralelo a esta compleja situación política de España, se habla mucho de las consecuencias para Cataluña en la Unión Europea en caso de ser independiente –de entrada se quedaría fuera- y también de los problemas económicos que podría tener el Gobierno de Barcelona, al menos en una primera etapa de independencia. Todo ello puede ser cierto, pero no lo sería menos que una España sin Cataluña saldría muy mal parada no sólo políticamente, sino también económicamente. Es decir, desde el punto de vista de la mayoría de los españoles, el debate no está tanto en qué pasaría con los catalanes independentistas, sino en que sucedería con los que se quedasen en España.

La economía española, a día de hoy, sobrevive ya a base de un cuantioso déficit anual, cuya suma a la deuda acumulada asoma el país a un escenario inviable, que hipoteca el futuro de las siguientes generaciones, algo de lo que también se habla poco. En números redondos, a España le vienen faltando cada año en la caja más de 60.000 millones de euros; algún ejercicio incluso 100.000 millones. No es preciso contratar al premio Nobel Paul Krugman para que nos diga qué sucedería si Cataluña se separase de España, siendo como es su motor económico y la generadora de una quinta parte de su economía.

Está bien que haya debate político sobre este asunto y, por supuesto, que se hable de historia y de sentimientos, pero como con las cosas de comer no se juega, no estaría mal que alguien empezase a hacer números en serio, diga lo que diga la Constitución, que siendo muy importante tampoco es la Biblia. Cataluña precisa una salida y España, también. Esto va en serio y afecta a la vida de la gente, más incluso que la crisis. El Presidente del Gobierno debe tomar la iniciativa. Es la hora de Rajoy. @J_L_Gomez

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