Canadá celebra el fallo de EE UU sobre los aranceles aunque el acero y el aluminio siguen gravados

Mark Carney, primer ministro de Canadá. / Partido Liberal de Canadá
El Tribunal Supremo de EE UU anula gran parte de los aranceles a Canadá, pero deja gravados acero, aluminio y automóviles. La decisión alivia parcialmente al comercio canadiense y obliga a reforzar sectores estratégicos y la diversificación de mercados frente a Washington.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dictado un fallo que, aunque no elimina todos los aranceles impuestos durante la administración de Donald Trump, anula la justificación legal de gran parte de ellos. Canadá, el socio más afectado del G-7, celebra con cautela la decisión, que deja fuera los gravámenes sobre acero, aluminio y automóviles, pero revoca otros impuestos basados en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Estos incluían los aranceles al fentanilo y otros denominados “recíprocos”.

Dominic LeBlanc, ministro canadiense de Comercio con EE UU, ha enfatizado que la sentencia refuerza la posición de Canadá frente a aranceles injustificados. Sin embargo, la realidad es que sectores clave siguen afectados, y el alivio judicial no elimina la necesidad de estrategias complementarias para proteger la economía nacional y el empleo.

Retos persistentes en la frontera norte

El fallo evidencia un hecho central: la dependencia económica de Canadá respecto a su vecino del sur sigue siendo una espada de doble filo. El acero, el aluminio y la automoción, principalmente concentrados en provincias como Ontario, continúan gravados bajo la Sección 232. Esta medida se justifica en EE UU como cuestión de seguridad nacional, aunque para muchas empresas canadienses representa un golpe directo a su competitividad.

El T-MEC, sucesor del TLCAN, ofrece un marco para equilibrar intereses, pero la revisión que Canadá, EE UU y México deben abordar plantea incertidumbre. La necesidad de renovar el acuerdo por 16 años exige consenso, y cualquier retraso puede generar tensiones adicionales en la producción automotriz y en cadenas de suministro interdependientes.

Diversificación y lecciones de resiliencia

Frente a esta incertidumbre, Canadá ha acelerado su estrategia de diversificación comercial y política. Estrechar la relación con México, buscar nuevos mercados en Asia y Europa, y fortalecer alianzas globales no es solo una respuesta defensiva: es un cambio de rumbo estratégico. Las cifras muestran que en 2025 las exportaciones canadienses a EE UU descendieron un 5,8%, lo que subraya la urgencia de reducir la vulnerabilidad a decisiones unilaterales.

El mensaje es claro: la dependencia extrema de un solo socio comercial es un riesgo que puede socavar décadas de crecimiento económico. Canadá está aprendiendo que el comercio no puede ser un río que fluye solo en una dirección; necesita afluentes múltiples que garanticen estabilidad y resiliencia.

En última instancia, la sentencia del Supremo no es un final sino un recordatorio de que la política comercial internacional es un tablero donde cada movimiento genera repercusiones. Canadá debe combinar prudencia judicial, acción diplomática y apoyo directo a los sectores afectados para convertir esta victoria parcial en un trampolín hacia un comercio más seguro y equilibrado. @mundiario