El cambio de las sedes de bancos y empresas catalanas tiene más de una lectura
El consejo de CaixaBank decidió cambiar su sede de Barcelona a Valencia y Gas Natural aprobó trasladarse a Madrid, donde estaba la antigua Unión Fenosa, tras dejar Fenosa A Coruña. En paralelo, el FMI alerta de los riesgos para la economía por la crisis catalana.
El consejo de CaixaBank decidió cambiar su sede de Barcelona a Valencia y Gas Natural aprobó trasladarse a Madrid, donde estaba la antigua Unión Fenosa, tras dejar Fenosa A Coruña. Antes, el Banco Sabadell ya se había ido de Cataluña a Alicante. En paralelo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alerta de los riesgos para la economía por la crisis catalana. ¿Mece alguien la cuna? ¿Respalda o promueve el Banco Central Europeo (BCE) lo que está sucediendo en la banca?
Es probable que el efecto traslado de las sedes oficiales de grandes empresas y bancos –la lista aumenta de día en día– repercuta en las decisiones políticas de los independentistas catalanes. Tal vez nunca se sabrá quién o quiénes están –de verdad– detrás de todo esto, pero lo importante ya no es tanto eso como lo que está pasando, de cara adentro y de cara al exterior de España. Porque España –y Cataluña– están jugando con las cosas de comer.
La clave económica se impone como determinante en el procés. El BCE parece hablar por la vía de los hechos
En el llamado bando constitucional –¡qué extraño y desagradable es volver a hablar de bandos en España!–, parece haber alegría viendo la marcha de grandes bancos y empresas de Cataluña hacia Madrid, Alicante, Valencia..., máxime cuando ello sirve para que la Bolsa se recupere.
En el otro bando, el independentista, simulan que no les importa demasiado –a fin de cuentas son medidas reversibles sin mayor trascendencia, al menos por ahora– pero lo cierto es que están de los nervios. Su mitología se derrumba.
Todo es posible pero nada parece bueno... Y sea como sea, el cambio de las sedes de bancos y empresas catalanas –diez firmas cotizadas catalanas pueden usar el decreto de Rajoy para permitir mudanzas exprés– tiene más de una lectura. Hay dos maneras de valorar la situación:
1) Puestos a elegir, lo importante es España y no Cataluña, de ahí que grandes bancos y empresas no duden en elegir sede si deben optar. Tiene su lógica: el mercado español es más grande –el riesgo de boicot es alto– y España está en la eurozona, mientras que una Cataluña independiente al menos de entrada estaría en el limbo político y financiero.
2) El juego de las sedes prueba que la independencia es verosímil y que no solo la reconoce el independentismo, sino que –en el fondo– también la manejan como hipótesis las autoridades económicas de España y del BCE, que parece hablar por la vía de los hechos.
Esta segunda forma de ver las cosas es cuestionada por quienes creen que, en realidad, bancos y empresas no se van porque teman la llegada de la independencia real, sino porque no aceptan convivir con un Govern que no respeta las leyes y que pone en riesgo sus ventas en España. Veremos. @J_L_Gomez