Buscar

MUNDIARIO

El Capitolio pierde la fe en las redes sociales por la injerencia rusa

La Cámara de Representantes estrecha el cerco sobre las principales plataformas virtuales e investiga cuáles son los algoritmos y sistemas con los que filtran noticias e información.

El Capitolio pierde la fe en las redes sociales por la injerencia rusa
Edificio del Capitolio en Washington, D.C.
Edificio del Capitolio en Washington, D.C.

Firma

Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

El escándalo de las noticias falsas difundidas por Rusia durante la campaña electoral estadounidense mediante las principales plataformas sociales ha llevado al Capitolio a estrechar el cerco sobre todo lo que tenga un olor parecido al Kremlin. La Cámara de Representantes investiga los algoritmos con los que redes como Facebook o Twitter filtran y distribuyen información "tras bambalinas" y cómo administran los datos de sus usuarios. La investigación es una obsesión para los legisladores, quienes incluso esperan averiguar cómo se las arreglan grupos extremistas para difundir propaganda desde estos perfiles.

La Cámara Baja ha creado un subcomité enfocado en tecnología y protección del consumidor para averiguar un tanto más sobre la recolección de datos y de cómo las grandes empresas deciden qué contenido tendrán disponibles los usuarios, o cuando menos si cuentan con algún programa que filtre los mismos. El séquito de investigadores contará con el apoyo de investigadores y autores especializados en el "lado oscuro" de la tecnología, como Laura Moy y Frank Pasquale.

La guerra contra la propagada rusa y la desinformación se ha convertido en preocupación internacional. Hace unos días, el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, dijo en una presentación ante los medios que Washington D.C. aspira a estrechar lazos con la Unión Europea para hacer frente a las injerencias rusas en asuntos extranjeros, ya sean ordenadas por el Kremlin o hechas por hackers y malechores autónomos. En Bruselas el tema se convirtió en primordial luego de que el Gobierno de España denunciara que Rusia había difundido noticias falsas en la web mediante las grandes plataformas sociales.

La Cámara de Representantes busca sentar así un precedente para este tema. Si sus audiencias avanzan, desnudarían los rincones ocultos de las grandes tecnológicas sociales de Sillicon Valley, que hasta ahora han logrado mantener sus algoritmos y sistemas lejos del alcance del público general.

Pero el proyecto de los legisladores norteamericanos también serviría para prevenir futuros ataques semejantes. Brasil, por ejemplo, está hundido en una seria crisis económica, política y social, por lo que las autoridades han empezado a sentir la respiración de los rusos en la nuca. Por ello, ya han empezado a trabajar en un proyecto que ataje estas noticias y difusiones de raíz, pero para ello necesitan información como la que juntarán los representantes del Congreso estadounidense.

El caso Uber

Pero el pleito no se queda solo en Facebook y Twitter. A principios de semana se conoció que Uber pagó 100,000 dólares para rescatar información de clientes y operadores que había sido tomada de sus servidores. Por eso, las dos bancadas de la Cámara Baja quieren indagar sobre los pormenores de semejante rescate, temerosos de que los extremistas puedan hacer maniobras semejantes para fines todavía peores.

Las redes sociales y las grandes plataformas tecnológicas han sido objeto de investigación desde que se conociera que Rusia interfirió en las elecciones estadounidenses del año pasado. Las principales agencias de inteligencia de Estados Unidos, así como el FBI han denunciado que el Kremlin ordenó estas injerencias con el fin deliberado de apoyar a Donald Trump en su carrera a la Casa Blanca. Por ese escándalo, desatado antes de que el empresario tomara el relevo de Barack Obama, han caído ya cabezas de varios asesores presidenciales.

Washington está en estado de ebullición desde principios de año y las autoridades locales ya no creen que las redes sociales puedan hacerse las desinformadas al respecto. El cerco se estrecha ya no solo sobre los hombres más cercanos al presidente, sino sobre estas plataformas, que han apurado sistemas y dispositivos para evitar la difusión de noticias similares. @mundiario