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MUNDIARIO

Los buenos profesores son caros; pero los malos, lo son todavía más

Desarrollamos un análisis de un máster universitario en dirección de empresas, proceso de selección, exigencias normativas y distintas fases en la elaboración y presentación del trabajo final de máster 

Los buenos profesores son caros; pero los malos, lo son todavía más
Cambridge University
Cambridge University

Como profesor en estudios avanzados de postgrado en dos universidades privadas, les recuerdo a los alumnos que la formación universitaria conlleva una elevada inversión en tiempo, esfuerzo, recursos económicos y coste de oportunidad. Es por ello que nunca imparto dos clases iguales y siempre preparo casos de actualidad que me ayuden a investigar, mejorar y cuyo análisis motive a los alumnos.

Como sostenía Rousseau, en educación más importante que ganar tiempo es, precisamente, perderlo. En consonancia con esta cita, a la mayoría de nosotros nos inculcan desde la infancia la importancia de la formación y la meritocracia para alcanzar nuestros objetivos personales y profesionales.

En el caso de la universidad pública, debemos recordar que consume ingentes recursos del erario por lo que debe ser gestionada de forma ética y responsable para así garantizar un retorno a la sociedad. Es por ello que toda politización o creación de un sistema basado en el nepotismo es intolerable, máxime en un sistema en el que la motivación intrínseca, la equidad y la confianza entre alumnos y docentes erigen como aspectos fundamentales para garantizar los objetivos.

Los másteres universitarios

También conocidos como másteres oficiales, nacen para seguir el mismo sistema docente, grado y máster, de la mayoría de los países. En esa línea el objetivo es crear un concepto de calidad y formación reglada bajo el control de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación.

Además de organizar diferentes sistemas educativos, también servía para definir el denostado concepto “máster”, en el que, con honrosas excepciones, numerosas empresas de formación y escuelas de negocio habían encontrado un filón inundando el mercado con formaciones bajo este nombre y permitiendo que cualquier interesado, sin necesidad de titulación previa y con solo 200 o 300 horas de formación, obtuviesen un “máster” que en realidad no equivaldría en exigencia y dificultad a una mera asignatura cuatrimestral universitaria.

Experiencia en el máster oficial en dirección de empresas

Con el objeto de cursar el doctorado en economía y empresa, cursé el máster universitario en dirección de empresas –MBA-. Para ello el alumnado tiene que cumplir escrupulosamente con los plazos de matrícula, comenzando con la pre-matriculación, y posteriormente, con el control de plazos y supervisión de listas de admitidos. 

Un ejemplo de la seriedad con la que se acometía el máster, era que a pesar de contar con una ingeniería y 206 créditos superados de la carrera de dirección y administración de empresas, el acceso para los que no éramos titulados en ADE o en Economía, incluía asignaturas de nivelación en contabilidad de costes, análisis financiero y finanzas empresariales.

El proceso de selección se basaba en titulación de acceso, expediente y entrevista personal. Había solo 20 plazas, y debido a la impronta internacional,  algunas estaban destinadas a alumnos de otros países por lo que coexistieron cinco nacionalidades. Incluso asistía, como alumno, un doctor ingeniero que era profesor titular de la universidad. Asimismo, como las clases podían ser impartidas en español o en inglés, era necesario certificar previamente el nivel según el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas (MCER). Por otra parte, la normativa indicaba que había que asistir, como mínimo, al 80 % de las clases. Teniendo en cuenta que la docencia era de cinco horas de lunes a viernes y que algunos alumnos trabajábamos, el esfuerzo fue notorio.

Biblioteca universitaria

Al exigente nivel académico de las asignaturas, destacando contabilidad avanzada de costes, estadística avanzada, análisis financiero, sistemas de business intelligence o tecnología de la producción, había que sumar trabajos individuales, trabajos en equipo y presentaciones en público. Eran frecuentes los fines de semana preparando y ensayando las presentaciones.

Cabe subrayar, que precisamente el sistema académico europeo se basa en el marco estratégico de la educación y la formación, fundamentado a su vez en el desarrollo de competencias. Y en este aspecto destaca el desarrollo de competencias transversales y competencias específicas, aspectos en los que la asistencia, la resolución de casos, el debate en las clases, así como trabajos y presentaciones en equipo son claves.

Exámenes escritos y presentaciones orales

La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) disponía que los exámenes escritos eran OBLIGATORIOS, los cuales, sumados a la nota de participación en clase, trabajos individuales y grupales conformarían la nota final.

Es por ello que en el primer cuatrimestre, que comenzaba en septiembre, además de superar las asignaturas de nivelación, había que asistir a cinco horas de clase diarias, debatir sobre casos, así como preparar y presentar en público trabajos para cada asignatura. Realmente no había vacaciones de Navidad, ya que el 27 de diciembre, es decir, fuera de horario lectivo del máster, hubo una presentación de trabajos y en enero comenzaban los exámenes escritos. La percepción, era como si comenzase otro máster ya que fueron meses muy intensos.

“La finalidad de la educación es aumentar la probabilidad de que suceda lo que queramos”

Tras superar las asignaturas del primero y segundo cuatrimestre, aquellos alumnos que eligieron el itinerario profesional entraron en un nuevo proceso de selección, vía expediente del máster, para elegir la empresa en las que hacer las prácticas. Aquellos que eligieron el itinerario investigación, tuvieron que superar asignaturas relacionadas destacando las de análisis estadístico y paquetes informáticos especializados.

El Trabajo Fin de Máster

Tras superar la totalidad de las asignaturas, había que realizar un Trabajo Fin de Máster (TFM) en español y en inglés.

Para ello se elevaba una propuesta, fundamentada por escrito, a la dirección del máster. Tras ser aprobada, se asignaba un profesor director del TFM. Cientos de horas dedicadas a un trabajo académico, en el que había que investigar, mostrar bibliografía de estudios científicos y reputadas empresas y universidades.

Se asiste a sesiones de tutoría y se comparte en numerosas ocasiones, vía email, con el director, para que haga correcciones o marque nuevas líneas de acción. Tras el visto bueno -en ocasiones para otra convocatoria por lo que se puede dilatar durante meses la presentación- es cuando se puede solicitar, de nuevo por escrito, la presentación ante un tribunal. De 20 alumnos, solo 6 presentamos en la primera convocatoria.

  A las plantas las endereza el cultivo, a los hombres la educación. J.J. Rousseau

Días antes, fue necesario registrar el TFM encuadernado y en formato electrónico en la secretaría, tras lo cual se obtiene un documento de registro fechado y sellado. Algunas universidades permiten el envío mediante la secretaría virtual, lo que genera la preceptiva huella digital. La entrega fuera de plazo imposibilita la presentación hasta la próxima convocatoria, y por si no fuese suficiente, también nos exigieron un resumen ejecutivo como anexo independiente.

Así pues, lejos de ser un mero trámite, un Trabajo Final de Máster conlleva cientos de horas de esfuerzo y dedicación, siendo en la mayoría de los casos el trabajo académico más importante en la vida de un alumno. También es frecuente que se tome como base de la tesis doctoral lo que facilita enormemente su desarrollo, máxime con los nuevos formatos y posibilidades de presentación de tesis.

El 99% de los alumnos tienen copia encuadernada con el sello de la universidad, en formato CD, USB, disco duro de seguridad o en el ordenador personal. En otros casos, puede recuperarse como fichero adjunto en los numerosos correos que se comparten con el tutor. Igualmente la universidad tiene copia escrita, en formato digital o en el ordenador del tutor.

Designación del tribunal académico

La designación del tribunal académico es oficial, por escrito, incluye un miembro externo a la universidad y se conoce, semanas antes, por si el alumno quiere hacer alguna alegación.

El día de la presentación coinciden varios alumnos los cuales tienen un horario estipulado para su defensa. Es por ello común que los examinados interaccionen e intercambien sus impresiones sobre los trabajos y las presentaciones, ya que en muchos casos las notas se publican esa misma jornada, tras el consenso del tribunal, por lo que es frecuente que los evaluados permanezcan en la universidad.

La presentación de un TFM

Al igual que en una tesis doctoral, la presentación ante un tribunal de un TFM es pública, por lo que pueden asistir otras personas​

La defensa consiste en una presentación oral ante el tribunal. Se permiten herramientas audiovisuales, primando, además del trabajo, la capacidad sintética y comunicativa, el lenguaje no verbal, dominio del escenario y la calidad expositiva. Tras la presentación, que dura unos 20 minutos, los miembros del tribunal comienzan su turno de preguntas, siendo este uno de los apartados más relevantes y complejos de la defensa.

Este hecho se debe a que en muchos casos es un tribunal interdisciplinar, siendo el alumno el que tiene unos conocimientos más actualizados de la materia objeto de su TFM. Así pues, debe escuchar las preguntas del tribunal, las cuales suelen convertirse en diatribas y entelequias académicas. Esta parte dura unos 20 minutos y en ocasiones desubica al alumno, que no sabe si discrepar ante las valoraciones, muchas de ellas subjetivas, primando la forma sobre el fondo, o evitar el debate.

Conclusiones y reflexiones

La realización de un máster universitario conlleva casi 2.000 horas de dedicación así como la realización de un TFM y su defensa pública ante un tribunal académico. En este apartado destacan los másteres universitarios en ingeniería, algunos con 120 ECTS, más de 3.000 horas, y dos años de duración.

Los másteres oficiales son másteres exigentes, que aportan una importante visión transversal y específica, ya que el alumno, el cual accede ya como titulado universitario, lo toma como una especialización profesional a la que dirigir su futuro. Toda carencia que pueda mostrar alguno de los profesores, ya sea por pasividad, deficiente preparación de las clases, aumentar de forma desproporcionada la exigencia en los exámenes o desconocimiento del mundo empresarial, suele ser compensada por el interés del alumno, el desarrollo de casos prácticos y los trabajos individuales y grupales.

Como decía Francis Bacon, la soberanía del hombre está oculta en la dimensión de sus conocimientos. Así pues, por favor, cuidemos las universidades, respetemos la formación, la educación y retomemos las escalas de valores.

Y esto pasa por regenerar universidades públicas y privadas, estigmatizar a los profesionales que falsifican los CV, ya que dejan en desventaja competitiva a los honestos y promueven la trampa, el atajo y las búsqueda de puertas traseras en detrimento del esfuerzo y la dedicación. Lo que nos faltaba en un país en el que el índice Doing Business del Banco Mundial, o el Global Competitiveness Index, muestra que la percepción de la corrupción es una de nuestras mayores desventajas competitivas.

En esta línea propositiva, debemos recordar que la primera interesada en promover un sistema basado en el prestigio y la meritocracia es la propia universidad, evitando por ejemplo, casos en los que podemos observar, presentados como ponentes de reconocido prestigio, a personas sin ninguna formación reglada ni relevancia profesional en las materias objeto de las ponencias. Esto adultera el mercado laboral, la igualdad de oportunidades, muestra un claro nepotismo y desvirtúa la universidad ya que los alumnos, que han realizado un encomiable esfuerzo durante años, reciben el mensaje de que su propia facultad no valora la formación reglada en las materias.

Por ejemplo. ¿Qué pensaría un graduado en ADE si una recién titulada en políticas es contratada por la vicedecana para impartir seminarios de selección de recursos humanos y estrategia empresarial?. Pues eso aconteció, a saber bajo qué criterios, y curiosamente omitiendo a los alumnos el CV, en una facultad de ADE de la universidad pública.Debemos reflexionar sobre el sentido y la identidad de una institución tan importante como es la universidad.

Para concluir, cabe recordar que la definición de un político debería ser “persona en la que debe reflejarse la sociedad” y la de un profesor “persona con inequívoca vocación hacia la formación, la transmisión de conocimiento y la construcción de los pilares de una sociedad mejor”. @mundiario