¿Qué gana, qué pierde y en qué se arriesga México con renovar el TLCUEM?

Ildefonso Guajardo, ministro de Economía de México. / Facebook.
Ildefonso Guajardo, ministro de Economía de México. / Facebook.

El Gobierno mexicano ha encontrado en la Unión Europea el socio que necesita ante una eventual y muy probable ruptura del TLCAN, el acuerdo que le une a Estados Unidos.

¿Qué gana, qué pierde y en qué se arriesga México con renovar el TLCUEM?

Lo anunció oficialmente hace unos meses pero probablemente la idea sonaba con fuerza en la Ciudad de México desde mucho antes. El Gobierno mexicano se espantó con el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos por cientos de motivos, todos de peso, pero uno de los mayores era que el entonces mandatario electo no se había mordido la lengua para amenazar con el rompimiento del mayor tratado comercial del mundo, es decir el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Los chicos de Enrique Peña Nieto entonces empezaron a buscar en el mapa nuevos socios para llenar ese enorme vacío que dejaría el acuerdo en cuestión y sus radares apuntaron a Europa, con quienes anunciaron hace meses que trabajarían en un acuerdo similar al que les conecta con Estados Unidos y Canadá.

Las autoridades mexicanas han encontrado en la Unión Europea el socio ideal para superar el trauma que representará cuando menos acceder a las peticiones de Washington D.C. para renovar el TLCAN. Entre Bruselas y la Ciudad de México se trabaja para reforzar el Tratado de Libre Comercio Unión Europea-México (TLCUEM), que tiene 16 añitos de vida pero que no es sino hasta ahora que ambos bandos apuran sus esfuerzos para darle un mejor trato.

¿De qué trata esta renovación?

De acuerdo a Forbes el renovado tratado estará enfocado en seis grandes sectores: agrícola, servicios e inversión, energía, telecomunicaciones, propiedad intelectual y comercio electrónico. De ellos, el rubro de los alimentos es uno que se trata con pinzas entre los negociadores ya que la Unión Europea aporta subvenciones a su propio campo, algo con lo que México no es capaz de competir.

“La Unión Europea tiene muy fuerte el segmento agrícola, pero también mantienen varias subvenciones que hacen competitivo su producto, pero dejan en desventaja al resto de los estados, incluso podríamos hablar, en algunos segmentos, de competencia desleal”, cita dicho medio a Iliana Rodríguez Santibañez, del Instituto Tecnológico de Monterrey.

El Viejo Continente apuesta por una mayor apertura para favorecer sus exportaciones de lácteos, vinos y embutidos. O al menos así lo transmitió durante la última ronda de conversaciones en abril, en la que los dos bandos compartieron sus demandas mutuamente.

El país norteamericano no se cierra a esa posibilidad, pero en retorno espera contar con un mejor acceso para sus exportaciones de lomos, atún, trigo, espárragos, plátanos, cortes de carne y miel, tal y como había dado a conocer la Secretaría de Comercio Exterior, dependiente de la Secretaría de Economía.

En paralelo, el Consejo Nacional Agropecuario informó que existen ya negociaciones para hasta 385 fracciones arancelarias del área agroalimentaria, que son una canasta en sí misma. Nada menos que un 86% de la misma podría sufrir una desgravación instantánea o, en el mejor de los casos, a plazos.

Los puntos específicos

 

México y Bruselas negocian en 15 áreas distintas aparte de las ya mencionadas, que eran las más importantes, hay que recordarlo. A continuación, el listado de temas que discuten los dos socios:

  1. Acceso a mercados de bienes
  2. Reglas de origen (principalmente en sectores automotriz, textil y de maquinaria)
  3. Facilitación del comercio
  4. Competencia
  5. Medidas sanitarias y fitosanitarias
  6. Propiedad intelectual y combate a la piratería
  7. Contratación pública
  8. Comercio de servicios (incluidas telecomunicaciones y comercio electrónico)
  9. Inversión
  10. Mejora regulatoria
  11. Desarrollo sustentable
  12. Energía
  13. Materias primas
  14. Cooperación sobre pequeñas y medianas empresas
  15. Mejoras en el proceso de diferencias comerciales

Las delegaciones respectivas se han reunido ya tres veces hasta el momento y tienen ya acordadas otras tres reuniones para el año entrante. La primera será en la capital mexicana, entre el 26 y 30 de junio; la segunda será en Bruselas, Bélgica, entre el 25 y 29 de septiembre; la tercera y última será del 27 de noviembre al 1 de diciembre, nuevamente en la Ciudad de México. La idea es que el proyecto quede consolidado al término de este nuevo ciclo. Una vez se tenga el acuerdo inicial, el mismo deberá ser enviado a los legislativos correspondientes para su aprobación.

¿Qué gana México?

Y a todo esto, ahora sí, ¿qué beneficio puede sacar México de este nuevo acuerdo? Según Jaime Zabludovsky, Embajador de México ante la Unión Europea cuando se firmó el primer TLCUEM, el nuevo pacto podría modernizar ámbitos que, al momento de su creación, ninguno de los dos bandos estaba en posición para hacerlo.

“En los últimos años, a partir de la entrada en vigor del Tratado, una de las relaciones más dinámicas de México tanto en importación como exportación, ha sido Europa y además con un cambio muy importante en la composición de nuestras exportaciones”, dijo a Forbes. “Hace 20 o 25 años, le exportábamos básicamente puros commodities y petróleo y hoy le exportamos muchos productos manufactureros”, agregó.

El exdiplomático ha sacado pecho también de los beneficios del acuerdo para el sector privado. Específicamente enuméro las inversiones que empresas mexicanas como Bimbo, Sigma, Grupa, Mexichem y Nemak han podido proyectar en Europa amparados por el mando del TCLUEM.

Otro punto, tal vez uno de los más importantes de todo el acuerdo, es la cantidad de mercados nuevos a los que las empresas tendrán acceso. Es decir, al momento de que se firmó el primer contrato comercial el club continental contaba con apenas 15 integrantes. Hoy, en pleno 2017, suma ya 28, y todos ellos estarán incluidos en el acuerdo resultante.

En contra de esas señales de optimismo juega también que México debe enfrentarse a retos particulares, como los elevados costos para el traslado de mercancías y grandes requerimientos que tiene la UE para la protección ambiental. Así, por ejemplo, los empaques y embalajes biodegradables sufrirán una considerable subida de precio si quieren encajar con los estándares europeos, que son mucho más elevados y exigentes que los del mercado local.

Eso y enfrentarse a competidores ya establecidos en sus respectivos sectores. Por ejemplo, el sector de las autopartes es uno de los que mayores beneficios obtiene del TLCAN, sino el que más. No obstante, al entrar a Europa las empresas se enfrentarían a empresas de tradición en un mercado mucho más amplio y con mayor poder adquisitivo, en el que Polonia es de los países mejor colocados en este sector pese a no ser económicamente imponente.

Con todo, los expertos ven con buenos ojos este nuevo camino elegido por el Gobierno para pasar la página del TLCAN. "En discurso político, la Unión Europea es una aspirina, que nos quita a todos esta intranquilidad (por la incertidumbre con el TLCAN), pero a largo plazo sí es una reto y es una buena decisión mirar hacia Europa”, explicó Rodríguez Santibañez. “Hay que sí lograr la modificación del TLCUEM para catapultar esa relación y que nos sirva no como una tabla de salvación, sino como un nicho real de exportación”, cerró. @mundiario

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