Bruselas concede a Irlanda el poder para frenar las negociaciones del Brexit

Ilustración alegórica del Brexit. / RR SS
Ilustración alegórica del Brexit. / RR SS

La Unión Europea ha dejado claro que no habrá avances hasta que se tenga una solución concreta al tema de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte.

Bruselas concede a Irlanda el poder para frenar las negociaciones del Brexit

El Brexit vuelve a estar en la cuerda floja. Hasta ahora el dinero había sido el problema, y las negociaciones parecían encaminadas luego de que Reino Unido decidiera ceder y doblar la oferta por la factura del divorcio. Sin embargo, una nueva piedra ha aparecido en el camino: Irlanda.

Bruselas ha concedido a Dublín la potestad de echar abajo los planes de la primera ministra británica, Theresa May, en el caso de considerar que los acuerdos no sean justos para la nación irlandesa. En ese sentido, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha dejado claro que la comunidad política rechazará cualquier oferta de Londres en las negociaciones de la separación y futuro, si Irlanda no está satisfecha con las condiciones de la frontera con Irlanda del Norte.

Lo que significa, en la práctica, que desde ahora Irlanda tendrá un derecho que le permitirá jugar con la mesa de negociaciones del Brexit según mejor le convenga. “Si es inaceptable para Irlanda, también será inaceptable para la UE", ha subrayado Dusk, quien, además, ha dicho que "antes de presentar los acuerdos alcanzados con Reino Unido”, consultará con el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, “si la oferta del Reino Unido es suficiente para el gobierno irlandés".

Hasta ahora el divorcio de Reino Unido de la UE había estado estancado por tres razones: la factura a pagar por los compromisos adquiridos, las condiciones de los residentes europeos británicos y los términos que regularán la frontera terrestre entre Irlanda e Irlanda del Norte. Respecto a este último punto, Dublín, ha sido claro: no permitirá, bajo ninguna circunstancia, que se vuelvan a instaurar los controles fronterizos en la provincia británica del Norte.

“Si Irlanda del Norte abandona la Unión Europea, como lo hará por ser parte del Reino Unido, las autoridades tienen la obligación de asegurar que protegen y mantienen los avances logrados en los últimos 20 años”, declaró este viernes el ministro de Exteriores irlandés, Simon Coveney.

El asunto es sencillo: cuando Londres abandone la UE, la línea invisible de 499 kilómetros que separa a Irlanda de Irlanda del Norte (país constituyente de Reino Unido) se convertirá en frontera exterior de la UE. Y eso es justo lo que su vecino no está dispuesto a aceptar. Lo que significa que, una vez más, el Brexit se encuentra en el aire. @mundiario

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